“La Sevillana” se presentó ante el país como candidata a la Moncloa

Este lunes ocupa la primera página de casi todos los periódicos, después de haber arrasado en los Telediarios de la tarde y, sobre todo, los de la noche; los editoriales y los análisis de la prensa escrita y digital, y los principales espacios de tertulias de la radio y los magazines de las televisiones de la mañana. En todos los medios (incluidos los internacionales), aparece como una auténtica estrella que se ha presentado públicamente en ese espacio de las Grandes Ferias, Festivales, Exposiciones y Desfiles, que es el Palacio de Exposiciones y Congresos de Ifema, en Madrid.

La estrella, Susana Díaz, aunque nacida en Triana, el barrio más flamenco y torero de Sevilla, tiene de gitana lo mínimo, aunque posee una capacidad innata para conectar con la gente, con su gente, a la que llama por su nombre y a la que conoce por su familia, por su padre, por su madre o por un tío que perteneció a algunas de las Agrupaciones del partido y con el que coincidió durante su etapa de militante en las Juventudes Socialistas, su primera escuela política y en la que se inició con apenas dieciséis años. Procura acordarse de todo y de todos, y no equivocarse en ninguna cara.

Por eso, el domingo en su presentación pública de “estrella” de la política y candidata a la Secretaría General del PSOE, intentó citar a todos por su nombre, recordando dónde les conoció, qué les dijo entonces y hasta qué hacían ahora. En eso “la sevillana” como la bautiza hoy algún medio internacional, apoyada por expresidentes de Gobierno, exministros, ex apara chics de varias épocas, barones y exbarones, simpatizantes, militantes y curiosos -muchos curiosos a los que les había anunciado que ese día era el nacimiento de un líder-. Para acordarse de todos, siempre ha sido cuidadosa, porque esa es una de sus principales virtudes.

Quizás, por eso, muchos de los miles de asistentes salieron de Ifema, convencidos de que habían asistido no a la proclamación de una candidata a la Secretaría General del PSOE, sino a la candidata socialista a la Presidencia del Gobierno de España. Porque tanto acompañamiento no podía ser para otra cosa que no fuera para poder suceder a Felipe González y a José Luis Rodríguez Zapatero. Para lo otro, para esas primarias contra Sánchez y López, no merecía la pena todo ese montaje, todos esos desplazamientos, todas esas adhesiones todas esas presencias. A menos que el miedo a SÁNCHEZ, a su proceso de “podemizacion”, a su conexión con la militancia, a la forma en que salió de la Secretaría General del partido, produzca tal efecto en los aparatos, que obligue a ese despliegue de fuerzas nunca visto en un acto parecido en Madrid .

El del domingo fue la presentación de Susana Díaz como candidata a ocupar la Moncloa, sin pasar siquiera por el fielato de las primarias y del Congreso. Pero ese fielato hay que pasarlo y superar las dificultades. “En realidad, las elecciones deben unir y fortalecer al PSOE – escribe hoy Frankfurt Allgemaine Zeitung – pero más bien amenazan con ahondar de nuevo la zanja que lo separa, como ya ocurrió́ en otoño del año pasado. La disputa con Sánchez significa también una decisión sobre la dirección a seguir. Sánchez quiere posicionar a los socialistas más a la izquierda que la anterior cúpula del partido, Susana Díaz inclusive”.

“Ella – recuerda Financial Times – fue la fuerza impulsora del golpe contra Pedro Sánchez, su antiguo protegido el pasado año. Díaz, una activista formidable que se enorgullece de su toque popular lleva gobernando el bastión socialista de Andalucía desde 2013. En el acto del domingo en Madrid, estuvo flanqueada por dos expresidentes del Gobierno y una serie de importantes líderes socialistas, subrayando así, su papel como estandarte del establishment del partido”.

España, necesita un PSOE fuerte, de izquierda, europeísta y defensor de la unidad nacional respetando la diversidad. Díaz, por lo que hace y dice es quien más corresponde con este ideal.