Susana (Díaz) y Pedro (Sánchez): entre Delfines y Tiburones

“Es católica, fue catequista y es amante de las tradiciones. Defiende, sin ambages la unidad de España y la igualdad de todos sus territorios. Siempre ha hecho alarde del origen de su familia de clase obrera y no ha dudado en recordar con orgullo que es la hija de un fontanero para ponerse como ejemplo de cómo las políticas socialistas han procurado la igualdad de oportunidades”. Es el retrato que hace el periodista sevillano Manuel Pérez Alcázar en su libro “Delfines y Tiburones (Editorial Almazara 2015), de Susana Díaz, presidenta de Andalucía, que este domingo, en olor de multitud y arropada por todas las viejas glorias y patas negras del partido, ha hecho oficial su candidatura a la secretaria general del PSOE. Un libro, que viene a ser todo un tratado sobre la lucha por el poder en el partido socialista a lo largo de su historia.

“Entre delfines y tiburones” (Las lucha por el poder en el PSOE), es un detallado y preciso relato de lo que el autor llama el final de una era, y el nacimiento de una estrella. Es un friso de personajes, hechos, anécdotas, denuncias, situaciones al límite, acuchillamientos, escándalos, conspiraciones, y guerras, donde los delfines se convierten en tiburones y se devoran entre sí, sin respetar ninguna amistad anterior, ningún lazo de afecto. Es la dura crueldad, la simple lucha por el poder. Chaves contra Griñán, Griñán contra Chaves, Chaves contra Susana Díaz, la estrella que nace, apoyada por Griñán y, que a su vez, recién nacida, espera al nuevo secretario general del partido, Pedro Sánchez, al que al final apoyó en su momento y que, gracias a su apoyo ganó, a ver que hacía en las elecciones generales de 2015, el día que, con toda seguridad, si Sánchez no despegaba, se convertiría en tiburón, como así ha sido, aunque hubo otras elecciones de por medio, que complicaría el delfinato de Sánchez.

En el fondo, la historia de un partido es, entre otras muchas cosas, un tratado de lucha por el poder, especialmente en este caso, Andalucía, la cuna del actual socialismo. Ese socialismo que es el único granero de votos, después de la crisis en Cataluña, que en distintos momentos, ha estado en manos de Luis Pizarro (y el clan de Alcalá), Diego Asensio, Caballos, Gaspar Zarrias, Rafael Velasco, Viera, Mario Jiménez… peones todos de Manolo Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. Díaz ha cambiado todo y a todos y los que fueron delfines son, ahora, tiburones, en esa historia se repite aunque haya habido casos de los que pierden y se van y pasan a la galería de los recuerdos. Muchos de ellos estaban este domingo con Susana.

Este jueves quien ahora representa el delfinado, apoyada por la mayoría de los barones socialistas y por quienes han representado algo dentro del PSOE, ha dado por fin el paso y ha presentado como candidata a la secretaria general del PSOE, a la Presidenta andaluza, frente a quien fue delfín y se ha convertido en tiburón, Pedro Sánchez, dispuesto a dar la batalla hasta el final convencido de que volverá a ser delfín, y frente a quien, representa a los han venido pidiendo que la solución no está  ni en “Su”(Susana) ni en “Sa” (Sánchez): el ex lendakari Patxi López. Por eso, este domingo, en un Ifema madrileño, abarrotado y entusiasmado, Su (Susana), en un discurso improvisado sin leer una sola línea, ha comenzado su intervención llamando a la unidad del partido pidiendo, además, que nadie hable mal de nadie, que nadie descalifique a nadie y que se conserve, por encima de todo, la unidad del partido en un intento imposible, de que se entierre esa historia de “Delfines y Tiburones”.

Por eso la candidata a la Secretaría General reclamó “unas primarias limpias” que “no se conviertan en una carrera de halagos ni en una carrera de marketing” y si sirvan para recuperar “la fraternidad” y el “orgullo” de pertenecer a un partido que ha modernizado a España. “Si tengo la confianza mayoritaria del PSOE, el PSOE seguirá teniendo como siempre un proyecto autónomo. Una cosa es pactar con un partido y otra cosa es entregar el PSOE o imitar a otro partido”. Era una clara referencia al proceso de “podemización” que están sufriendo diversos sectores del partido “Más allá del PSOE no hay una izquierda transformadora”, ha manifestado entre aplausos de los varios miles de asistentes, que le han acompañado en esta primera estación del largo recorrido hacia la secretaria general. Al mismo tiempo, su principal adversario Pedro Sánchez ( ver republica.com “Pedro Sánchez convencido de que gana”) desde Burjassot (Valencia) insistía en que el cambio en el partido vendría desde abajo, desde los militantes que son, según él, los que están identificados en su candidatura.