Claves del ataque en el corazón de la democracia británica

Un solo “lobo solitario” con un cuchillo, y un Land Rover alquilado en Birmingham (donde la policía y fuerzas especiales del Ejército continuaban este jueves practicando detenciones y registros), ha vuelto a poner a Europa en estado de alerta y alarma ante un nuevo atentado islamista. Un atentado en el corazón político de Londres: el Parlamento de Westminster, en donde la primera ministra británica Teresa May, contestaba en una sesión de control, y se preparaba un nuevo debate sobre la posibilidad de un segundo Referéndum en Escocia, tras la presentación del Brexit británico a finales de este mes de Marzo.

Nada que ver con los últimos atentados de Bruselas de hace un año (32 muertos y más de 300 heridos) o París (130 muertos y 368 heridos), que en Noviembre del 2015, cometieron varios comandos yihadistas, en una operación perfectamente preparada, y mucho que ver con los atentados que empezó a ponerse en práctica contra el Ejército israelí, por parte de los terroristas de Hamás con el empleo de cuchillos y armas blincas, incluso vehículos lanzados contra paradas de autobuses, de forma indiscriminada.

Las últimas instrucciones del Estado Islámico, cercado en Irak y Siria con la ayuda de Rusia y Estados Unidos, se están cumpliendo a rajatabla por individuos aislados, algunos de ellos con serias afecciones mentales, que con cuchillos y camiones o vehículos, robados o alquilados, están dispuestos al suicidio en esta guerra contra Occidente que tiene difícil salida y donde la Información, a veces, tiene poca eficacia en un mundo abierto como el nuestro. Precisamente este miércoles en una cumbre que se celebraba en Washington se hablaba precisamente como mejorar la cooperación internacional para ese asalto final al Estado Islámico en Mosul y Racca.

Es el caso de Londres, donde el autor de los atentados, es un británico, Khalid Masood nacido en Kent, fichado por los servicios secretos (MI 5), que había sido detenido en dos ocasiones por posesión de armas blancas y delitos menores y que, probablemente, los servicios ni siquiera vigilaban, simplemente por su elevada edad, 52 años, por lo que ha podido actuar con total impunidad, a pesar de todas las medidas de seguridad que debía haber en el Parlamento británico, la sede de la democracia británica. El terror llegó con el atentado a la sede del Gobierno, a donde fue trasladada con urgencia la primera ministra británica, y al Parlamento, por primera vez, desde que el IRA atacó Downing Street con morteros en el año 1991. Para ese terror no hubo necesidad de morteros, ni de explosivos, ni siquiera armas de fuego, sino un simple cuchillo, un vehículo alquilado, y la decisión de morir matando.

El del miércoles, mientras en Bruselas se celebraba la ceremonia del recuerdo a la víctimas del atentado de hace un año, se produjo lo que todos se preparaban, esperando que nunca llegase, según Mark Rowley, subcomisario de la policía metropolitana, en su primera rueda de prensa tras el atentado. Además, fue el tipo de atentado más difícil de detener; un terrorista solitario con armas de baja tecnología que buscaba causar el mayor daño posible, casi convencido de su propia muerte.

Lo consiguió, pero en Gran Bretaña se han frustrado más de una decena de atentados desde 2013, 10 de ellos en los últimos 10 años. Siempre hay en marcha más de 500 investigaciones en el marco de la lucha antiterrorista, dijo recientemente Rowley. La policía y las fuerzas de seguridad tienen que funcionar siempre bien. “A los terroristas recuerda hoy The Guardian les vale con tener suerte una vez. Es importante aferrarse a esta realidad y recordar que por terribles que hayan sido las muertes y por triste que sea el periodo posterior, nadie querría vivir en un mundo en el que se permite fácilmente un atentado de este tipo”.

“El atentado de Westminster – contextualiza el Daily Telegraph -se ha producido tras el anuncio de nuevas restricciones al transporte de ordenadores portátiles y tabletas en determinadas aerolíneas desde aeropuertos específicos, y mientras los ministros de Asuntos Exteriores de una coalición de 68 países se reúnen en Estados Unidos para intensificar el esfuerzo internacional para destruir al Estado Islámico. La campana está a punto de entrar en una fase crítica. La batalla de Mosul, que lleva librándose durante más de tres duros meses, está progresando lenta pero agresivamente, con los combatientes islámicos haciendo una contra-ofensiva y cientos de miles de civiles atrapados”.

Hoy, el Reino Unido que ha pasado por todo tipo de dificultades a lo largo de su reciente historia, sigue la pauta que ha seguido siempre y que ha insinuado la primera Ministra Theresa May en una de sus comparecencias Keep calm and carry on que es como decir “mantener la calma y seguir adelante”.