Vía de urgencia: se acelera la desconexión de Cataluña de España

El presidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el partido que los sustenta, Junts Pel Si, han dado un paso más en el proceso independentista catalán intentando una reforma del Reglamento del Parlamento para que la Ley de desconexión de Cataluña de España, se tramite en una especie de vía de urgencia que va en contra de la legalidad vigente, porque no habrá debate, pero que se va intentar llevar a cabo en el plazo de una semana. En esa vía de urgencia se pretende que, de hecho, se ponga en marcha la desconexión, al tiempo que se declara la Republica independiente de Cataluña

Mientras el antecesor de Puigdemont, Artur Mas prestaba declaración como testigo en el Tribunal Supremo, en el juicio que se sigue contra Francesc Homs, Puigdemont daba luz verde a la estrategia de aprobación de la ley de desconexión por vía de urgencia por lectura única en el Parlamento, para poner al Constitucional ante los hechos consumados y pasarle toda la responsabilidad al Parlament donde los independentistas de Junts Pel si con la CUP tienen mayoría. Es decir un reparto de papeles entre Presidente y ex Presidente en los que, en realidad, ninguno da la cara.

Y todo tan rebuscado que Mas ha vuelto a manifestar, en apoyo de las tesis de Homs, que la suspensión del Constitucional no se entendía y que todo del proceso estaba en manos de los voluntarios. Es decir que mientras la totalidad de los españoles entendían lo que decía el Constitucional suspendiendo la consulta del 9N ni Homs ni por supuesto Mas no entendían lo que quería decir el TC. De esta forma, por segunda vez en 22 días, el expresidente Mas ha tenido que comparecer ante la Justicia. Esta vez, como testigo en la causa que se inició este Lunes contra el diputado del Partido Demócrata catalán (el nuevo nombre de Convergencia Democrática de Cataluña) Francesc Homs, procesado por el Tribunal Supremo por prevaricación y desobediencia y para el que la Fiscalía pide nueve años de inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos electivos por organizar la consulta del 9N, suspendida por el Tribunal Constitucional. El pasado 6 de Febrero el señor Mas, comparecía ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) acusado de un delito de desobediencia grave y de prevaricación, por mantener la votación en la consulta independentista del 9N, pese a que el Constitucional, la había suspendido cinco días antes

Mientras, el debate en la calle está en lo que decía hace unos días el expresidente del Gobierno José María Aznar, que pedía la aplicación estricta del artículo 155 de la Constitución que permite al Estado la suspensión de la Autonomía. El influyente periódico británico Financial Times, reconoce que la palabra más mencionada estos días en la política española es precisamente un número: el 155. “Tras décadas de oscuridad, el artículo ha surgido como una cuestión clave en la batalla política sobre Cataluña, la región del noreste que lucha por su independencia. Mientras el Gobierno catalán se prepara para celebrar este año un referéndum sobre la secesión, en Madrid hay un creciente clamor para que se invoque el artículo 155, obligando a los líderes regionales a abandonar la consulta y acatar la Constitución “

Esta perspectiva hace las delicias de los extremistas de ambas posturas. En España existe la creencia generalizada, especialmente en la derecha, de que Madrid ha permitido durante demasiado tiempo la deriva secesionista hacia la independencia, y de que sólo el artículo155 podrá aportar una solución decisiva. Entretanto, en Cataluña muchos consideran que una intervención de este tipo resultaría provechosa para el movimiento secesionista, aumentando el apoyo local y atrayendo la atención internacional sobre la causa. Mariano Bacigalupo, profesor de derecho constitucional de la universidad española a distancia, señala que recurrir al artículo 155 conduciría al país a un territorio inexplorado. España nunca ha invocado este artículo, como tampoco lo han hecho otros países europeos con disposiciones similares.

El artículo 155 es una medida de último recurso para hacer frente a acontecimientos traumáticos y extraordinarios. Más que para ser utilizada, se concibió como elemento de disuasión”, afirma. Hasta ahora, los líderes del Gobierno de Madrid se han mostrado reacios a amenazar abiertamente al gobierno catalán con la intervención. Sin embargo, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, hablaba este mes del artículo 155 como “una opción”, argumentando que Madrid tiene la obligación de defender la ley y la Constitución. Según otro miembro del Ejecutivo, el resultado está claro: “no habrá referéndum”. Sin embargo, el periódico parece estar convencido de que las autoridades y los analistas coindicen en que Mariano Rajoy, “el cauto Presidente español, sería muy reacio a recurrir al artículo 155”.