Sánchez, el Renacido

Reapareció el martes en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, en pleno centro de la capital y dicen que la mitad de los que querían verle, oírle y abrazarle, se quedaron fuera pendientes de una pantalla de televisión para contemplarle aunque fuera en diferido. Dicen las crónicas que 500 dentro (“No es no” es el grito de guerra y, a la vez, seña de identidad) y 500 fuera, y sin división de opiniones. Pedro Sánchez, exsecretario general del PSOE, el hombre que quiere que le devuelvan el cargo, ya cuenta, incluso, con el aval del alcalde de Don Benito, José Luis Quintana, un hombre esencialmente bueno, con quien empezó su larga marcha en el verano de 2014, para concurrir a las primarias en las que se enfrentó con Eduardo Madina, que ganó gracias al apoyo de la presidenta Andaluza, Susana Díaz y, de los expresidentes del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González.

Ahora, quiere volver a intentarlo, sin el mismo recorrido que la vez anterior, sino intentando demostrar que es el “Renacido”, que le mataron el pasado mes de Octubre en un Comité Federal, en el que intentó recuperar el control de una situación que había perdido y, se encontró con que no sólo no pudo enderezar la situación, sino con toda la oposición del Comité Federal del partido que le obligó a presentar la dimisión.

Al grito de “No es No” ha comenzado a recorrer España preparando su asalto a la Secretaría General del partido, en unas primarias en las que tendrá que competir con uno de sus más firmes colaboradores: el expresidente del Congreso Patxi López, que llegó un momento en que se dio cuenta de que Sánchez era del último que hablara con él, que carecía de criterio y que vivía en un mundo irreal. Y con una tercera candidata, que todavía no ha dado el paso definitivo, pero que ha comprometido a tanta gente, que ya es difícil que se eche atrás, sobre todo porque cuenta con el apoyo de la Federación Andaluza, la más poderosa del país y con la casi totalidad de los barones socialistas.

Hacia todos ellos dirigía este lunes Sánchez todas sus baterías. Hacia lo políticamente correcto, hacia lo que ha sido siempre la trayectoria del PSOE, ese centro-izquierda, desde el que ganó Felipe González y gobernó catorce años y Rodríguez Zapatero ocho. La tesis de Sánchez en su mensaje dirigido a las bases (“sois los auténticos dueños del partido”, “la fuerza del Partido está en vosotros”) es el mismo mensaje que ha lanzado Corbyt en Gran Bretaña a los militantes del Partido laborista y el que, en las primarias socialistas, para las elecciones francesas lanzó el candidato Hammon frente a Valls que, al final ha sido desplazado por la tercera opción que era y es de por sí una sorpresa: Emmanuel Macron, el joven que hizo carrera en la banca Rostchild, al que el presidente Hollande nombró ministro de Finanzas y que presume de haber formado parte del gobierno socialista sin estar afiliado a ese partido.

Es verdad que los militantes, siempre están más a la izquierda que los votantes, pero no puedes olvidar de dónde vienes y cuál es tu sitio político. Y el peor es el que ha elegido Sánchez, esa especie de Alianza para el Progreso, que recuerda ese programa de ayuda económica de Estados Unidos para América Latina que se sacó de la manga Kennedy en la década de los sesenta. Esa Alianza para el Progreso es un acuerdo entre el PSOE, los sindicatos (¿) y Podemos, los mismos que hicieron imposible el gobierno de Sánchez y en el que quería controlar hasta el CNI (Centro Nacional de Inteligencia).

La gran ventaja es que, en esta ocasión, Sánchez ha salido del “No es No” y ha presentado un programa resumido en 32 folios en el que la reforma del artículo 2 de la Constitución para reforzar el reconocimiento de la España “plurinacional” y del artículo 135 de la Carta Magna son dos de los puntos relevantes del documento, que lleva por título ‘Por una nueva socialdemocracia’. Apoyando la propuesta del PSOE de un Ingreso Mínimo Vital, y la iniciativa de los sindicatos, ya aprobada en el Parlamento y defendida por el PSOE, de establecimiento de una renta mínima, estos objetivos deberían avanzar hacia una naturaleza estructural dentro del sistema fiscal, y tener posibilidades de progresar en el futuro hacia una Renta Básica Universal.

En el aspecto social el programa incluye La derogación de la reforma laboral aprobada por el PP que ha aumentado la precariedad, los bajos salarios, las desigualdades y el riesgo de pobreza, así como promover una alianza de los socialistas con los sindicatos, con el doble objetivo de desarrollar un modelo de crecimiento y un marco laboral basado en el dialogo social y la negociación colectiva, y promover nuevas formas de organización de los trabajadores a tiempo parcial, del trabajo autónomo y de los trabajadores y trabajadoras independientes.

Igualmente preconiza la potenciación de la estabilidad y la calidad en el empleo, la reducción de la temporalidad y la utilización causal de la contratación, y mejorar la regulación y la protección del empleo a tiempo parcial y del trabajo autónomo, así como fijar el Salario Mínimo Interprofesional, respetando el diálogo social, en 1.000 euros mensuales para alcanzar el 60% del salario medio como establece la Carta Social Europea.

Según el programa hay que trabajar por una nueva coalición progresista liderada por una socialdemocracia renovada, en alianza con nuevas formaciones de izquierdas que hayan madurado en sus planteamientos, y con los demócratas. Una nueva coalición que sea capaz de cambiar la actual orientación errática de una Europa gestionada por los conservadores a la medida de las élites económicas y financieras. Por lo que “hay que incluir en los estatutos la obligatoriedad de consultar a la militancia los acuerdos de gobierno, dejando la regulación por parte del Comité Federal de otros asuntos de especial trascendencia”.