Rajoy encantado con su Congreso y, sobre todo, con el de Podemos

Mariano Rajoy puede dormir tranquilo, aunque quienes le conocen bien dicen que siempre ha dormido tranquilo y que, a lo largo de sus cinco años de Presidente del Gobierno, no hay nada que le haya provocado insomnio. Ahora, desde este domingo, su futuro político se ha fortalecido, y no porque haya sido elegido, nada más y nada menos, que por el 95,65% de los votos de los compromisarios que han asistido este fin de semana al XVIII Congreso del partido, celebrado en la Caja Mágica de Madrid, en el que prácticamente, no ha cambiado nada, o casi nada.

Excepto la salida de los aznaristas de la dirección nacional (¡Ay Gallardón, quién te ha visto y quién te ve!) y, el recorte de poder de la secretaria general del partido, ministra de de Defensa y responsable del partido en Castilla la Mancha, María Dolores de Cospedal que tendrá como coordinador al vicesecretario Fernández Maíllo, la nueva figura ascendente, en el aparato de poder popular que llevara el “día a día”, sin saber todavía si la secretaria general, llevará la “sema a semana” o, el “mes a mes”, desde la División Acorazada Brunete número 1.

Rajoy, el hombre que nunca tuvo insomnio, seguirá durmiendo tranquilo porque su Congreso le ha salido como quería y, el otro Congreso, “el de los populismos” según ha dicho en su discurso de clausura en la Caja Mágica, ha terminado como también quería: con el triunfo del sector más radical, el de Pablo Iglesias, el que sigue teniendo como objetivo el “sorpasso” y no el acuerdo con el partido socialista. El sector del acuerdo, el de Errejón, ha sido derrotado y, a pesar de todos los gritos de “Unidad y Humildad”, con el que se ha despedido Iglesias (y que no cumplirá según iremos viendo a lo largo de las próximas semanas) será poco a poco depurado, sin respetar esa Unidad tan repetida por las bases, ni por supuesto, esa humildad, incompatible con el carácter de Iglesias y con si peculiar ego, que no le cabe en esa mochila que no le abandona nunca.

Aunque digan lo contrario, estamos ante un panorama con un Podemos que sigue dividido (Pablistas, Errejonistas y Anticapitalistas) en el que se producirán purgas en niveles intermedios; un partido socialista en crisis, dividido también, y en cierto modo, tocado en sectores importantes de la militancia, por el fenómeno del “populismo”, que busca convertirse, de nuevo, en alternativa al Partido Popular. Ahora, todo depende de las primarias socialistas, del papel que va a jugar el candidato Pedro Sánchez (el peor candidato para Rajoy, y el primero que ha felicitado a Pablo Iglesias), y de la propia recomposición del PSOE, después de la grave y traumática crisis vivida tras la dimisión del secretario general.

La realidad, cerrados los Congresos que se han celebrado en los dos últimos fines de semanas (los de Ciudadanos, Podemos y Partido Popular) es que el que ha salido fortalecido, de todos, ha sido Mariano Rajoy, a pesar de no haber celebrado primarias, de haber frenado esas ansias de cambio en algunos sectores, y de haber montado su conclave para conseguir unos resultados “a la búlgara”. Después de todo un año de crisis y de bloqueo, Rajoy, con la ayuda de Iglesias, recuperaba hace cien días la Moncloa, con la abstención del PSOE, que está procurando ejercer de oposición, dejando a Podemos que se centre en la calle, como quiere Iglesias y como ha votado el 59,68 % de los más de 150.000 inscritos en la Asamblea de Vistalegre II.

“En estos momentos Rajoy está más cómodo que nunca. Sin pretenderlo tiene, de hecho, un gobierno de coalición con el PSOE”, confesaba un importante cargo del Gobierno en su particular análisis de la situación. “Puede esperar, y si el nuevo candidato es Sánchez, disolverá y convocará nuevas elecciones. En este escenario volverá a ganar. Y el escenario general en el que se encuentra, es con dos izquierdas divididas. Está encantado con el PSOE, al que valora por su responsabilidad, por su experiencia de gobierno y por el cumplimiento de todo lo que promete… y, con Podemos que, con lo que ha decidido en este Congreso tiene un techo electoral que para él es cómodo”.