Están convirtiendo el juicio de Mas en una “comedia de enredo”

El desarrollo del juicio contra el ex presidente de la Generalitat Artur Mas, y dos de sus consejeras, la de Educación Irene Rigau, y la de Gobernación, Joana Ortega, se está convirtiendo en una “comedia de enredo”, en ese intento de los procesados, y de algunos de los testigos, de culpabilizar de todo a los voluntarios del proceso por el cual se celebró la consulta del 9-N, un referéndum ilegal, expresamente prohibido por el Tribunal Constitucional.

Es verdad que los acusados tienen el derecho a utilizar todos los mecanismos legales para evitar una condena, en este caso de inhabilitación, por desobediencia al Tribunal Constitucional, pero casa mal el declararse responsable de todo el proceso (como hizo forzadamente el señor Mas a preguntas del presidente del Tribunal el primer día de juicio) con centrar toda su defensa en que el Constitucional no había advertido qué podía pasar, si se llevaba a cabo ese Referéndum, expresamente prohibido.

En la sesión de este miércoles, uno de los testigos claves, el diputado en el Congreso del Partido demócrata por Cataluña (PDCat) y ex consejero de Presidencia, Francesc Homs (que tendrá que comparecer ante el Tribunal Supremo por estar aforado, como procesado en otro juicio a finales de Febrero por los mismos hechos y con Mas como testigo), ha participado también de esa “comedia de enredo”, al dar cuenta de que informó al Govern, y a su presidente Artur Mas, de la estrategia que se seguiría, dada la singularidad del TC. “Explico que nosotros no estamos cometiendo ninguna irregularidad, ni ilegalidad, ni en ningún caso ninguna acción que pudiese ser tipificada en el terreno penal”. Según el testigo no había concreción en la prohibición del Constitucional y, además, todo el proceso se puso en manos de los “voluntarios”.

Dentro de esa comedia de enredo, en su declaración ante el TSJC de este miércoles, el señor Homs no ha hecho ninguna referencia a lo que declaró el pasado 19 de septiembre ante el Tribunal Supremo, por la causa que se celebra a finales del mes de Febrero, en el sentido de que “Se nos ofreció-son palabras suyas- que si el ‘president’ Mas, la noche del día 9, no hacía una comparecencia pública, no harían nada. Esto de parte del Gobierno de España”.” Con lo cual el nivel de arbitrariedad, -dijo entonces, el diputado del PDCat-, en este tema ha sido, vamos, de vergüenza”.

Lo que parece claro es que el juicio ha roto, por el momento, las posibilidades de diálogo que el Gobierno de Rajoy anunció, encargando el contencioso catalán a la vicepresidenta Santamaría. La vicepresidenta endurecía el martes el discurso en una intervención en el Senado, ante el anuncio de los independentistas de que el referéndum para la salida de Cataluña de España se celebraría quisiese o no el Gobierno, negándose a hacer publica las medidas que tiene preparadas el gobierno ante esa eventualidad. “El referéndum de autodeterminación no se va a celebrar en España, como no se va a celebrar en Baviera, ni en el Véneto”.

Veinticuatro horas más tarde le ha querido contestar el presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, ante lo que ha calificado de “situación excepcional” y, en una improvisada y dura intervención en el Parlament, ha dicho que “la democracia española ha enfermado y viene de lejos”, desde la Transición cuando “no se hizo limpieza”. ”Este juicio-ha remachado- es una farsa y un teatro”. Lo que no ha explicado es que los propios independentistas, y el propio Gobierno de la Generalitat con su ex presidente Mas al frente, están convirtiendo el juicio en más que en una farsa, en una comedia de “enredo”, al refugiarse en subterfugios o en los socorridos “voluntarios”, para no reconocer la evidencia…