Artur Mas, del “Renacido” al “Moisés catalán”

El inicio del juicio por la celebración de la consulta ilegal del 9N, que ha continuado este martes con la declaración de testigos con los que la Fiscalía quiere demostrar que hubo una desobediencia clara y una prevaricación, ante la prohibición del Tribunal Constitucional para que se realizase la consulta, ha sido el acelerador del Referéndum independentista que, definitivamente, se adelantará y la resurrección política del expresidente de la Generalitat Artur Mas tal como adelantó este cronista (ver republica.com ”Las maniobras de Artur Mas para convertirse en El Renacido”).

De esta forma con el juicio, que terminará este viernes, se inicia la cuenta atrás de un nuevo calendario en el que tendrá su influencia tanto la causa contra el diputado Francesc Homs, exportavoz del gobierno catalán, como la presidenta del Parlament Carme Forcadell, teniendo en cuanta además el interés de muchos sectores independentistas de adelantar el Referéndum e, incluso, hacerlo coincidir, instalando una doble urna, con unas nuevas elecciones autonómicas. A esas elecciones intentaría presentarse el señor Mas, como un nuevo desafío aunque, como escribe en La Vanguardia, Enric Juliana, su margen es “muy escaso”, aunque haya regresado al centro de la política catalana, al convertirse en democracia, en el primer Presidente de la Generalitat que se sienta en el banquillo.

En las últimas 48 horas Artur Mas, bautizado por el periódico francés Liberation como el “Moisés catalán” y que, en estos momentos, sueña con retomar las riendas del procés, el proceso que culminará en la independencia, ocupa los principales espacios de la prensa internacional aunque su proyecto sea puesto en duda, sobre todo, porque Bruselas apoya al Gobierno de Madrid. “Político” en su versión europea, señala sin embargo, que “la rebelión catalana se aproxima a una nueva y decisiva fase que pondrá a prueba el compromiso del movimiento independentista con la secesión y hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente español Mariano Rajoy para oponerse al reto, y correr el riesgo de convertir a los líderes catalanes en “mártires” políticos en esa colisión por el Referéndum”. Hasta ahora, dice, solo ha habido un “diálogo para besugos”.

“A pesar de que las multitudes han tomado las calles en los últimos años y han utilizado el Día nacional de Cataluña como una manifestación a favor de la independencia, – dice The Guardian – actualmente una mayoría elude el movimiento soberanista”. El periódico cita una encuesta realizada a finales de diciembre que mostraba que el 46,8% de los ciudadanos de la región están en contra de la independencia, frente a un 45,3% que está a favor. “Sin embargo, Mas y sus colegas creen que el juicio les podría ayudar a llevar más gente a su causa y para el proyecto -la creación de un Estado soberano- es positivo porque moviliza a la gente. Moviliza incluso a gente que no está a favor de la independencia”.

“En los últimos tiempos – da cuenta el Suddeutsche Zeitung – han aumentado de nuevo de forma notable las tensiones entre el Gobierno central y Barcelona, después de que se revelara que hasta la primavera esperan completarse los preparativos para una red de agencias tributarias que recaudarán impuestos para la Generalitat. Representantes del Gobierno central han amenazado con que Madrid podría tomar el mando de la policía regional catalana. Además, varios diputados conservadores exigen la disolución de la Generalitat. Los partidarios de la secesión de Cataluña han cambiado su razonamiento desde el referéndum de Escocia en 2014. Hasta entonces exigían el derecho a la autodeterminación como nación, pero ahora hacen hincapié en el “derecho democrático básico al voto” y han puesto con ello a la defensiva a Madrid”.

De todas formas los políticos separatistas se enfrentan, según The New York Times, a una ardua lucha, no sólo celebrar un referéndum de independencia, sino también convencer a sus ciudadanos de que Cataluña saldrá beneficiada de una ruptura con el resto de España. Cataluña, con 7,5 millones de habitantes, representa casi una quinta parte del PIB de España. Los sondeos actuales han oscilado, pero en general, sostienen que la sociedad catalana está dividida casi uniformemente entre los partidarios de la independencia y los que se oponen,”aunque una clara mayoría quiera resolver el debate con un voto”.