Las maniobras de Artur Mas para convertirse en el “Renacido”

Acompañado de cerca de quinientos Alcaldes con sus varas de mando, parlamentarios, y cargos políticos de todo tipo; arropado por más de cuarenta mil ciudadanos, trasladados muchos, en más de 180 autobuses contratados por la Asamblea Nacional de Cataluña, desde el Palacio de la Generalitat hasta el Tribunal Superior de Justicia (TSJC), y  arrullado por gritos constantes de “Independencia, Independencia”, Artur Mas i Gavarro, ha vivido su particular resurrección política, junto con dos de sus consejeras, la de Educación Irene Rigau y la de Gobernación, Joana Ortega, en los prolegómenos del juicio que ha comenzado este lunes por desobediencia y prevaricación, por la consulta independentista del 9N, consulta expresamente prohibida por el Tribunal Constitucional.

Mas, que tuvo que dimitir de Presidente de la Generalitat por exigencias de la Cup (Candidatura de Unidad Popular), en pleno escándalo de las cuentas en Suiza de su protector, Jordi Pujol i Solei y de sus hijos, y en el terremoto del 3%, ha aprovechado el inicio del Juicio por el intento de Referéndum del 9 de Noviembre de 2014, propiciado, montado, publicitado y financiado por él y su Gobierno, especialmente por los consejeros Homs, Ortega y Rigau, para reivindicar a su Gobierno y reivindicarse a sí mismo. Hasta el punto de que pretende utilizar el Juicio para acelerar el proceso independentista y volver a presentarse de candidato a unas nuevas elecciones autonómicas, Mas, el Renacido.

El actual presidente, Carles Puigdemont, ha anunciado que no se presenta a unas próximas elecciones, algo que pretende aprovechar Mas para repetir candidatura, sobre todo, para impedir que el que barra, sea el dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Oriol Junqueras, actual vicepresidente de la Generalitat, gracias al acuerdo de la Coalición Junts Pel Si. Mas quiere jugar con los plazos para el caso de que el Tribunal que ha empezado hoy la vista, dicte una sanción condenatoria de inhabilitación. Tendría entonces dos años para esperar el recurso ante el Tribunal Supremo. Y, después, otro tanto, para el recurso ante el Tribunal Europeo de Estrasburgo. Es decir que le da tiempo, según su planteamiento, para volver, para Renacer, a menos que se entienda que los recursos no invalidan la entrada en vigor de la sentencia y que solo una decisión del propio Tribunal de una suspensión cautelar impediría la inhabilitación.

Esa ansiada resurrección política la ha intentado articular el Renacido hoy, con el baño de masas con el que se ha investido, en un intento también de presionar al Tribunal, con el mensaje indirecto de que no se está juzgando a tres o cuatro políticos, sino a todo un país, que se ha echado a la calle, como en otras ocasiones, para defender la independencia, y la necesidad de un Referéndum que el Gobierno no puede aceptar porque va contra la propia Constitución, a la que ha jurado defender.

Apoyándose en esa misma Constitución, Mas ha querido sostener que estamos ante un “proceso político” en el que no hay separación de poderes, y toda su estrategia (y la de sus consejeras) ha sido insistir en que el Constitucional no les advirtió por escrito de las consecuencias que podrían derivarse del no cumplimiento de sus sentencias y, en el criterio de la Junta de Fiscales de Cataluña, que no vio delito en los actos del 9 N, aunque si, la Fiscalía General del Estado. En un momento determinado el señor Mas ha reconocido, a instancias del Presidente del Tribunal, ha reconocido que el responsable de todo el proceso del 9N es él.

A partir de este martes y hasta el jueves comparecerán como testigos tanto los proveedores para llevar a cabo la consulta, como sistemas informáticos o, papeletas elaboradas en prisiones, como figuras claves del proceso 9N, como la expresidenta del Parlamento Nuria Gispert, Francesc Homs, ex portavoz del Govern, Carles Viver Pi-Sunyer, entonces presidente del Consell Assessor per a la Transició y Xavier Trias, exalcalde de Barcelona como responsable del grupo de Alcaldes defensores activos de la Independencia.

En principio, después de la comprobación y examen de documentos y pruebas, el Juicio se cerrará el viernes 10 de Febrero.

El miércoles, llegarán las declaraciones de los testigos con más perfil político. Por este orden, declararán Francesc Homs, jefe de filas del PDECat en Madrid y también procesado por el mismo caso en el Tribunal Supremo en tanto que en ese momento portavoz del Govern; Núria de Gispert, entonces presidenta del Parlament, Carles Viver Pi-Sunyer, entonces presidente del Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN) y actualmente piloto de la hoja de ruta del Govern como director del Institut d’Estudis de l’Autogovern -adscrito a Presidència; Enoch Albertí, decano de la facultad de Derecho de la UB, entonces miembro del CATN; Joan Vintró, catedrático de Derecho Constitucional por la UB, también ex miembro del CATN; Joan Rigol, expresidente del Pacte Nacional pel Dret a Decidir; Carles Viver Pi-Sunyer, entonces presidente del Consell Assessor per a la Carles Viver Pi-Sunyer, entonces presidente del Consell Assessor per a la Transició.

El jueves, último día del juicio, será el turno de los últimos testigos, entre los que cabe destacar Anna Palet, alcaldesa de la localidad ampurdanesa de Vilanant; Carles Fernández, entonces director de comunicación de Joana Ortega; Meritxell Masó, secretaria de Administración y Función Pública; y Gemma Calvet, exdiputada de ERC en el Parlament y ponente de la ley de consultas en la cámara catalana. Acabado su testimonio, será el turno de la presentación de pruebas y documentos presentados por Fiscalía y acusaciones. El juicio acabará el viernes día 10 visto para sentencia.