Redoblada ofensiva y manifestaciones, ante el juicio de Mas

Dentro de una gran tensión y con llamadas a las movilizaciones en la calle y ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, se inicia este lunes el juicio por la organización y autorización de la votación del 9N, en un simulacro de Referéndum. Un juicio contra el expresidente de la Generalitat, Artur Mas, y las consejeras Irene Rigau (Educación) por permitir la colocación de las urnas en los Colegios y Joana Ortega (Gobernación) por permitir la movilización de funcionarios en la organización del polémico Referéndum, desautorizado expresamente, por el Tribunal Constitucional. La Fiscalía pide diez años de inhabilitación para Mas, y otros nueve para las exconsejeras Ortega y Riga.

En un gesto de desafío y de demostración de poder, la Asamblea Nacional de Cataluña, ha movilizados a más de 40.000 ciudadanos y a 400 Alcaldes de toda Cataluña, que asistirán estos últimos, con sus respectivos bastones de mando, ha fletado más de 160 autobuses para trasladar a los manifestantes de todos los pueblos y ciudadanos, hasta el Tribunal, donde se celebrará el juicio, al tiempo que se ha hecho un llamamiento, por parte del gobierno de la Ganeralitat, para que los funcionarios no acudan al trabajo y a los que trabajan en el Tribunal de Cataluña que abandonen sus funciones y se incorporen a la protesta. Todo un pulso que no será aceptado por las fuerzas de orden público que permitirán la concentración.

Un sector del independentismo catalán pretende que la concentración sea de tal magnitud que impida la celebración del juicio porque haga imposible la entrada de los procesados en la Sala del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que preside el Presidente del TSJC, Jesús María Barrientos, junto con los magistrados Carlos Ramos y Eduardo Rodríguez Laplaza. Si los incidentes no impiden este lunes la apertura del juicio, este durará, probablemente, hasta el próximo viernes 10 de febrero.

La sentencia tiene que ser confirmada o rechazada por el Tribunal Supremo y, será a partir de esa fecha, cuando Arthur Mas, obligado a dimitir por presiones de la CUP, decida, en el caso de ser absuelto plantee su candidatura a unas nuevas elecciones autonómicas a pesar de que lo había rechazado en su momento. Pero la insistencia del actual presidente, Carles Puigdemont a no presentarse, y dejar el camino libre al dirigente de Esquerra, Oriol Junqueras, al que todas las encuestas dan por hecho que, será el próximo Presidente de la Generalitat, parece que le ha hecho cambiar de opinión.

Presidente surgido de unas posibles elecciones autonómicas adelantadas, que coincidiría con el Referéndum de independencia, tesis que ha comenzado a cobrar actualidad en Cataluña, a pesar del dictamen que, en su momento, elaboró el Instituto de Estudios de Autogobierno que dirige Carles Viver Pî-Suñer en el que se insistía en la necesidad de garantizar la “neutralidad de la fecha”, de forma que el Referéndum no se pisase con “otras elecciones ni con festividades que pudieran alterar, por un lado o por otro, la movilización y el resultado de la consulta”.

De todos modos, es evidente que, presionado por la CUP y por el continuo chantaje de los Presupuestos, se ha iniciado una verdadera ofensiva por parte de partidos y colectivos nacionalistas, para que el Referéndum, anunciado para el mes de Septiembre, se celebre en Abril o Mayo (ver Republica.com “Ofensiva para adelantar a Abril el Referéndum de Independencia”), convencidos de que la consulta de independencia y de escisión de España, no puede ser consensuada con el Gobierno español. De esta forma, se pretendería la celebración de elecciones autonómicas, para las que se colocaría una urna, junto con el Referéndum, para el que se votaría en otra urna colocada al lado. Una salida que igualmente sería ilegal.

A partir de ese lunes, se acelerará la velocidad para el temido choque de trenes, ya que por el momento, el diálogo iniciado por la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, parece que no llegará muy lejos, si se tiene en cuenta las últimas declaraciones del presidente del Gobierno Mariano Rajoy a Carlos Alsina en el Programa “Más de Uno” insistiendo en que no estaba dispuesto a negociar “ni el Referéndum, ni el pacto fiscal (aunque Euskadi y Navarra lo tienen), ni un nuevo Estatuto de autonomía.” (Fin de la cita)