Iglesias lo que quiere es todo el poder y humillar a Errejón

Carolina Bescansa con su hijo en brazos, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Esa es la foto que se repetía en las informaciones sobre el primer Congreso de Podemos, conocido como Vistalegre I por el lugar donde se celebró: una plaza de toros cubierta multiuso, situada en el barrio de Vistalegre, distrito de Carabanchel de Madrid. De esa foto histórica, porque en ella, están los principales fundadores de Podemos, los que hace tres años se reunieron en un pequeño teatro de Lavapiés, para ver que se podía hacer ante la grave crisis política, económica, social e institucional del país, y cómo se podía articular ese movimiento que con el nombre de 15-M, había traspasado las fronteras nacionales y se había convertido en referencia de movimientos de protestas en numerosos países, queda poco, por no decir nada.

Bescansa, secretaria de Análisis Político y Social, que intentó desesperadamente, recuperar el espíritu de Vistalegre I, y un pacto entre Iglesias y Errejón, acaba de dimitir de todos sus cargos orgánicos en el partido, convencida de que Iglesias había empezado a pensar que le había traicionado, al intentar una tercera vía, y ha anunciado que no concurrirá en ninguna lista en el Congreso que se celebra el 10,11, y 12 de Febrero. Con ella se ha ido, también, el responsable del Área Económica del Partido, hombre de Iglesias, Nacho Álvarez, secretario de Economía.

El tercer personaje de la foto, Juan Carlos Monedero, salió de la dirección del partido, a raíz de sus problemas con Hacienda, por determinados pagos del Gobierno venezolano y, Errejón e Iglesias, mantienen un pulso y una guerra abierta que está poniendo en grave peligro el futuro del partido. Un partido que ha envejecido con una rapidez asombrosa, hoy en manos de Pablo Iglesias que hace y deshace a su antojo y que no está dispuesto que se le limite sus poderes y, lo que es más importante, que no se discuta lo más mínimo su liderazgo, un liderazgo que tiene que ser no sólo indiscutible, sino de una obediencia ciega, hasta el punto que se niega a asumir la responsabilidad que tiene en el acuerdo con Izquierda Unida que desencadenó el gran fracaso en más generales de Junio.

El enfrentamiento Iglesias- Errejón, ha ido adquiriendo tal virulencia que el espectáculo que dieron en el Pleno del Parlamento el pasado martes, ante el asombro del resto de los diputados del Congreso que no recordaban un cuerpo a cuerpo entre dos compañeros de partido de tales características, y que al día siguiente ocupaba la primera página de todos los periódicos y los principales espacios informativos de las televisiones, algo realmente insólito en el Congreso de los Diputados. En muy poco tiempo pasaron de la fraternidad, del beso en la boca y de la palmada en el culo, a la mirada zafia, al odio, y casi a la amenazas las palabras gruesas.

En estos momentos, cuando ya han pasado todos los plazos para un acuerdo, Iglesias da muestras de que tiene miedo, piensa que Errejón le puede dar un susto como se lo dio el pasado 22 de Diciembre cuando el actual secretario general ganó por la mínima (2.000 votos) a Errejón en lo que fue, el primer asalto por el control de Podemos aprovechando cuál debía ser la forma de votar en el Congreso de Vistalegre II. Una forma que beneficia a Iglesias. A partir de entonces, las tensiones han ido aumentando, invocando la fraternidad y el Proyecto, pero con el puñal bien visible; insistiendo en que habría acuerdo, pero haciendo todo lo posible para impedirlo. Iglesias seguía reclamando todos los poderes, limitar los mandatos le parecía una traición y condicionar su capacidad, para hacer purgas y expulsiones, una provocación.

Amenazando con su dimisión si no salían todas sus propuestas su última jugada ha sido anunciar que presentará una lista para el Consejo Ciudadano presidida por él, a pesar de que, como secretario general, tiene un puesto en la Asamblea ciudadana ya que a la Secretaría general, sólo se presenta él .Pero quiere medirse con Errejón, quiere saber quién tiene más apoyos. El líder de Podemos ha dejado reducido el Congreso a demostrar quién debe tener todo el poder y lo ha intentado justificar con el argumento de que en Vistalegre II se enfrentarán “dos equipos”, “dos ideas” y, subraya, “dos liderazgos”. Y quien gane debe encabezar la organización, aunque Errejón haya insistido en que él no quiere encabezar nada. A estas alturas, lo que Iglesias quiere, aparte del poder absoluto que ha tenido hasta hora, es humillar a su número 2 y demostrar quién manda y debe seguir mandando.