Pedro Sánchez vuelve: “No es No”, pero ¿qué más?

120 días después de su dimisión como secretario general del PSOE, Pedro Sánchez ha querido “oír a los que no tienen voz en el partido” y en Don Hermanas a 13 Kilómetros de Sevilla, ha vuelto a oír hasta el empacho el “No es No”, el grito que tiene desestabilizado al partido socialista, desde el pasado 1 de Octubre, en el que las distintas facciones, familias, barones, y militantes, estuvieron a punto de llegar a las manos, en una de las escenas que los más viejos de la organización jamás habían vistos.

Por eso, si la Gestora que preside un hombre fuera de toda sospecha como Javier Fernández, piensa que en la nueva reunión del Comité Federal del 8 ó del 22 de Abril (el previsto sábado 15 de Abril, es Sábado Santo) que como el tiempo cura todo, los ánimos estarán más tranquilos de cara al Congreso del 17 y 18 de Junio, y a las primarias en las que se tiene que elegir al nuevo secretario general del partido, se equivoca. Volverá la tensión, arreciarán los gritos y los enfrentamientos estarán a flor de piel.

Ese el grito con el que en Andalucía recibían el sábado a Pedro Sánchez, (el padre del No es NO) y bajo ese grito, ante un millar de militantes, en un discurso leído y sin la garra que le pedía a voces el auditorio, anunció, por fin, que volvía, que quería ser, de nuevo, secretario general del partido y que creía contar con el favor de las bases, esas bases que siguen sin admitir esa abstención en la investidura de Rajoy y que piensan que la única salida al bloqueo político en el que se encontraba el país era, el No a Rajoy por encima de todo.

Convencido de que la candidatura de Patxi López, apoyada por algunos barones del partido que le habían jurado a él adhesión incondicional, es una maniobra del aparato (como siempre, señalan a Rubalcaba), para dividir el voto y que, al final es posible un acuerdo de López con Susana Díaz, la tercera candidata que, en su momento, se lanzará al ruedo; sin equipo y abandonado por toda su antigua Ejecutiva, desde los más defensores del “No es No” (Antonio Hernando, Oscar López o César Luena) hasta los más a la izquierda que querían un gobierno de Progreso saltándose los limites que había puesto el Comité Federal (Idoia Mendía, la vasca incondicional , Francine Armengol , la del Gobierno a la Tramontana, o Miquel Iceta, el de “Pedro, ¡mantente firme! ¡Líbranos de Rajoy y del PP! ¡Líbranos! ¡Por dios Pedro! ¡Líbranos de ellos!”), Sánchez, inasequible al desaliento, hacía púlica su candidatura entre renovados gritos de “No es No”, como si su verdadero contrincante en las próximas primerias, fuese Mariano Rajoy y no Susana Díaz.

No explicaba ningún tipo de programa, ni por supuesto, aclaraba cómo se harían frente a unas elecciones después de haber perdido siete: dos generales, municipales, autonómicas, catalanas, vascas y gallegas y cuál era la salida ahora, cuando el partido se ha convertido, ante la crisis de Podemos, en una oposición de facto, que ha conseguido éxitos importantes de cara a su electorado y también para los más desfavorecidos, como la subida del salario mínimo interprofesional, el inicio de lo que será la nueva financiación económica para las Comunidades Autónomas, la mayoría de ellas, en poder del PSOE, el debate sobre una forma muy concreta de renta básica, o la recuperación de inversiones para la Ley de Dependencia.

A pesar de todo, el “No es No” estará presente durante las primarias, y durante el Congreso de Junio. Será el grito de guerra y de división dentro del partido, y el que demuestre el descontento de muchos miles de militantes, convencidos de que ese grito ha sido el desencadenante de lo que dicen que ha sido un “golpe de mano” que terminó con Sánchez, que en las anteriores primarias de Julio de 2014, tras el fracaso electoral de Rubalcaba en las europeas, sobre todo, por el empuje de Podemos, decide dimitir. En esas primarias, Pedro Sánchez, apoyado por González, Zapatero y, sobre todo, Susana Díaz, consigue el 49% de los votos, frente a Eduardo Madina que obtiene el 36% y Pérez Tapias, de Izquierda socialista el 15% y que, en esta ocasión, no se presentará, y probablemente, pedirá el voto para Sánchez. “No es No”… pero ¿qué más?