El día que Pablo Iglesias dijo que si le echan, será modelo

“Cuando me echéis anunciaré una marca de ropa que se llame Casta”. La frase, pronunciada con un ligero tono de ironía, y digo “cierto” porque no me extraña que, en el fondo, responda a la ambición y al ego del personaje, pertenece a Pablo Iglesias, secretario general de Podemos. Se lo confiesa al director de cine Fernando León de Aranoa, autor de películas de éxito como Familia, Los lunes al sol o Princesas, en el documental que, en vísperas de las elecciones generales de Junio del año pasado, hizo sobre Podemos y que con el original título de “Política, manual de Instrucciones” hay que reconocer que es un trabajo meritorio en el que, sobre todo, refleja la frescura del nuevo proyecto político, y la fraternidad que reinaba entre los que entonces mandaban en el partido morado, en un Reino en el que Pablo Iglesias era el monarca indiscutible.

La referencia más cercana del documental sería el trabajo que las realizadoras Amy Rice y Alicia Sams hicieron sobre la campaña electoral del expresidente norteamericano Barack Obama (“Obama, camino hacia el cambio”) que recoge en poco menos de dos horas todo el camino que durante año y medio recorre el candidato demócrata, desde el inicio de las primarias, hasta que gana las elecciones en Noviembre de 2008. El propio León de Aranoa señalaba que lo que le atraía de la historia era la excepcionalidad del fenómeno político que se estaba produciendo en torno a Podemos y la irrupción de una formación política nueva que, sin presencia parlamentaria, le estaba disputando el poder a los grandes partidos, inventándose a sí misma lo que le da más tensión al relato “como ese barco que salido a navegar y todavía se construye”

Eso ha llevado al director a seguir, en su momento, a todos los actos de Podemos por diferentes Comunidades Autónomas, sin que eso signifique que se trate de una película de campaña, sino que es una película claramente política, en la que intervienen los personajes claves del partido: los mismos que aquí y ahora están divididos y enfrentados, y que en el film aparecen como una piña, invocando constantemente la fraternidad, e intentando definir, lo que será su política, sus señas de identidad, su estructura . Lo mismo que intentaron hacer en Vistalegre y pretenden hacer en Vistalegre II, en el Congreso que celebrarán la segunda semana de Febrero.

Un Congreso que amenaza ser el Congreso de la ruptura, especialmente por el enfrentamiento entre Pablo Iglesias, secretario general del partido e Iñigo Errejón, secretario político, número 2 del partido y portavoz parlamentario en el Congreso de los Diputados. La última reunión de este miércoles entre las tres tendencias que en estos momentos conviven en Podemos (los Pablistas, los Errejonistas, y los Anticapitalistas: Iglesias, Errejón y Urban) terminó peor de cómo empezó y no hubo ninguna posibilidad de acuerdo a pesar de que estamos a menos de un mes de un Congreso que será decisivo en el futuro del partido. Un partido que fracasó en las elecciones de Junio de 2016, después de su pacto con Izquierda Unida, un paso dado por Iglesias en su obsesión por terminar con el PSOE (y cuyo coste se niega a asumir), frente al posibilismo de Errejón que, en un momento determinado quiso pactar con Pedro Sánchez para hacer posible un gobierno de izquierda, algo tabú para el actual secretario general., empeñado en el “sorpasso”.

Refugiados en la estructura del partido y en documentos sobre órganos y funciones, la pura realidad es que estamos ante una despiadada lucha por el poder entre Iglesias y Errejón, entre una concepción del partido, como un partido de la protesta y de la calle o, por el contrario, un partido que cambie las cosas desde las Instituciones. En Vistalegre I se planteó si Podemos era un partido de poder o de oposición. Y en esa estamos, aunque en el fondo, también está esa lucha por el poder entre dos personajes claves del partido, que ocupan el mayor espacio en declaraciones sobre ideologías y estrategias en la película de Aranoa, un documento clave para entender a Podemos, a sus fundadores (Iglesias, Errejón, Monedero, Bescansa y Alegre) que ahora están separados y cada uno por su cuenta y que hay que ver para comprobar cómo se ha perdido toda esa frescura que transmite la película de Aranoa.

De nuevo, hace solo dos días, Pablo Iglesias ha dicho que si en Vistalegre II pierde (en cuanto a concepción del partido, a sus propios poderes como secretario general que quieren recortar, y a las alianzas) él se va. Errejón sostiene que no le cree y que aunque pierda se quedará de secretario general y que solo estamos… ante el ardor del debate que él no aspira a la secretaria general.