Meryl Streep y la bajeza moral de Donald Trump

Como si estuviéramos en pleno macartismo, ese fenómeno de persecución política que tanto afectó al mundo de Hollywood en la década de los 50 en el siglo XX en plena guerra fría, el domingo pudimos contemplar en la entrega de los Globos de Oro, un fenómeno parecido, y que pone de manifiesto el grado de tensión que el presidente electo, Donald Trump, y radicalismo, ha introducido en la sociedad norteamericana.

En noviembre de 2015, en un mitin de campaña en Carolina del Sur, el candidato republicano Donal Trump dijo: “Tienen que ver a este tipo”. Luego comenzó a hacer gestos imitando la voz del periodista y doblando sus muñecas mientras movía los brazos de manera desordenada. Kovaleski, el periodista del New York Times, al que estaba ridiculizando padece una enfermedad que afecta a sus articulaciones llamada artrogriposis. El diario norteamericano calificó la conducta de Trump de “indignante”. El incidente parecía haberse olvidado, hasta que, este domingo, en la ceremonia de los Globos de Oro, la actriz Meryl Streep, galardonada con el Premio Cecil B DeMille, emocionada recordó que la imitación le había roto el corazón y que no podía sacarla de su cabeza, “porque no era en una película, era la vida real”.

“La persona que pidió sentarse en el asiento más respetado de nuestro país, imitó a un reportero discapacitado, alguien a quien supera en privilegios, poder y la capacidad de defenderse. Este instinto de humillar, cuando es ejercido por alguien público, poderoso, se filtra en la vida de todos, porque da permiso a otros para hacer lo mismo. La falta de respeto llama a la falta de respeto, la violencia llama a la violencia. Cuando los poderosos usan su posición para intimidar a otros, todos perdemos”, continuó ante un público expectante y emocionado que, lo que menos pensaba, era que el acto de la entrega de Premios, se iba a convertir en un acto contra el Presidente electo que, a través de twitter, está arremetiendo contra todo, y contra todos.

Contra las empresas que ensamblan sus coches en Méjico, contra quienes invierten en el vecino país para luego meter sus productos en Estados Unidos, contra China, contra lo que ha sido, hasta ahora, la política exterior de su país, contra empresas extranjeras que venden a USA a las que ha amenazado con fuertes impuestos, y… hasta con los servicios de inteligencia que han denunciado la intervención de Rusia en la campaña electoral con ciberataques para beneficiarle a él. Ha hecho tal defensa del máximo responsable de los ataques cibernéticos que el presidente Obama ha tenido que recordar que “Putin no juega en nuestro equipo”. Ha introducido tal terror entre los grandes empresarios que Teriger Finance, ha lanzado una nueva aplicación de móvil para alertar en tiempo real a los usuarios cuando Trump tuitea sobre alguna compañía cotizada y, de este modo, poder reaccionar de inmediato mediante la compra o venta de acciones.

Pero no han sido los empresarios los que, con el susto en el cuerpo, han reaccionado. Ha sido una actriz, Meryl Streep calificada por Trump como una de las más “sobrevaloradas de Hollywood” y “lacaya de Hillary Clinton”, la que ha clamado contra los excesos de alguien que pretende gobernar a través de twitter y que está demostrando que carece de la menor categoría moral como refleja su biografía de engaños y trampas. “Todos los que estamos en esta sala pertenecemos a dos de los sectores más vilipendiados, extranjeros y prensa y, Hollywood está lleno de extranjeros, de forasteros. El único trabajo de un actor es sacar a la luz la vida de personas diferentes. Si expulsan a los extranjeros solo veremos fútbol y artes marciales”. ”Necesitamos, terminó su intervención sin mencionar ni una sola vez a Trump, que la prensa defienda y saque a la luz todas las historias, que hagan que los poderosos respondan de sus actos. Todos tenemos que apoyar a nuestros periodistas porque los vamos a necesitar”.