El silencio de Trillo y un ¡Viva Honduras!

Cuarenta y ocho horas después de hacerse público el informe del Consejo de Estado en el que señala que la catástrofe del Yak 42 pudo evitarse si el Ministerio de Defensa hubiera actuado de acuerdo con la información que tenia sobre los aviones que hacían el transporte de tropas españolas, el responsable de entonces de ese Ministerio, Federico Trillo, sigue como titular de la embajada española en Londres, guarda un absoluto silencio y no ha hecho ningún comentario a que sea la actual Ministra María Dolores de Cospedal la que comparezca en el Parlamento.

Comparecencia para dar explicaciones sobre lo que es uno de los mayores escándalos políticos dentro de las fuerzas armadas, hasta el punto que años después, otro Ministro de Defensa, José Bono, tuvo que presentarse en determinadas dependencias militares, romper una cerradura de unos archivos, y hacerse con documentos sobre el Yak 42 que no querían entregarle. Ajeno a todo como en sus viejos tiempos la actitud de Trillo sigue siendo, como en otras ocasiones, un ¡Viva Honduras!, como si nada de lo que está pasando fuese con él.

Así pues, las graves acusaciones del informe del Consejo de Estado sobre el accidente del Yak 42 en el que murieron 62 militares españoles que regresaban a España de una misión en Afganistán y que el Ministerio de Defensa pudo haber evitado, se saldarán sin que nadie asuma ningún tipo de responsabilidad política. Ni responsabilidad política, ni ningún perdón a las familias de las víctimas por parte del ex Ministro de Defensa de la época y actual embajador de España en Londres.

Frente a la petición unánime de la oposición del cese de Trillo como embajador, sabiendo que desde el año pasado estaba previsto su relevo, al cumplir los cuatro años en la embajada en el Reino Unido, y que los nombramientos de nuevos embajadores han estado, paralizados por el bloqueo político de la investidura y con el Gobierno en funciones, todo quedará sin ninguna consecuencia política y con Trillo de letrado, nada más y nada menos del Consejo de Estado, que es donde pensaba reincorporarse tras su salida de embajador que estaba prevista para después de la visita a Inglaterra de los Reyes de España, y que tuvo que suspenderse por el bloqueo político en el que se encontraba el país.

Sería, según algunas fuentes, su incorporación a una plaza que ganó por oposición, pero, en las actuales circunstancias, supondría otro escándalo. Por otra parte, no se descarta incluso que Rajoy tuviese la intención, hace unos meses de ofrecerle, de nuevo, la Presidencia de esa Institución… Ofrecimiento que Trillo rechazó porque quería el puesto de embajador en Londres.

Sorprende que los partidos políticos, que deberían tener esa Información, se hayan limitado a pedir el cese de Trillo en Londres cuando ya se había publicado que estaba a punto de ser relevado y no solicitar en cambio, una comisión de investigación para delimitar esas responsabilidades políticas que, de forma indudable, señala el informe del Consejo de Estado del que el Presidente del Gobierno al ser preguntado por los periodistas parecía no tener ni idea, ni siquiera de que el Alto Organismo consultivo del Gobierno que preside el histórico miembro del PP, Romay Beccaria, estaba investigando sobre un tema que según Rajoy pertenecía ya al pasado porque habían transcurrido hacía muchos años y ya se había juzgado.
En su informe el Consejo de Estado, del que además de Romay Beccaria forman parte, entre otros, el ex ministro socialista Fernando Ledesma, la ex vicepresidenta del Gobierno María Teresa de la Vega, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, el ex Jefe de la Casa Real Alberto Aza y José Luis Manzanares, reconoce oficialmente por primera vez que en el accidente hay una responsabilidad patrimonial del Estado en la mayor catástrofe de la historia moderna del Ejercito español en tiempos de paz “Hay, pues, anteriores a la fecha del siniestro, hechos que habrían permitido a la Administración ponderar el especial riesgo concurrente en el transporte de tropas en que se produjo el accidente. Dicho con otras palabras pudieron ser advertidas circunstancias que habrían llamado a la adopción por los órganos competentes de medidas que pudieran haber despejado el riesgo que se corría”.