El horror de Alepo: la tumba del derecho internacional y de la ONU

Entre la indiferencia mundial , este jueves ha comenzado a funcionar el alto al fuego en Siria que permitirá la salida de enfermos y heridos en ambulancias, para recibir asistencia médica y hospitalaria, mientras miles de de sirios que han perdido todo, y han resistido en la ciudad, uno de los asedios más largos de la terrible guerra de Siria, intentarán alejarse del horror que ha sido el centro económico y turístico del país y, en el que ya no hay ni comida, ni agua, ni electricidad y sólo cadáveres que se pudren en las calles. Gracias al alto al fuego propiciado por Rusia y Turquía, ambulancias y autobuses con enfermos y heridos, así como con personas que estaban en los barrios sitiados del este de Alepo, comenzaron a salir de la zona por un corredor en el sur de la ciudad.

Siria y sobre todo Rusia, han aprovechado este periodo de tránsito de poder en Estados Unidos, hasta la toma de posesión de Donald Trump, el próximo 20 de Enero, para colocarse en una posición privilegiada, convencidos de que el nuevo Presidente norteamericano va a manifestar su acuerdo con Putin en cuanto a la solución del conflicto y su apoyo a Assad. Después de la caída de Alepo, Putin parece tener un pacto con Trump en la lucha contra el terrorismo. Rusia decide sobre la situación en Siria prácticamente de forma autómoma. Tiene dos bases militares en Latakia y Tartus y, en tierra luchan unidades especiales rusas y soldados de CZWK Wagner, es decir, mercenarios de una empresa rusa que actúa igual que Blackwater americano. Según la información de los medios rusos en Siria hay actualmente 2 500 soldados rusos, incluidos 1.600 de Wagner.

Hoy el periódico francés Le Monde adelante que Alepo habrá sido una de las tumbas del derecho internacional, de la ONU, y del mínimo de decencia y humanidad. La gran mayoría de los habitantes de Alepo Este han preferido vivir (y morir) bajo las bombas, con privaciones y a merced de los abusos de los rebeldes, a sufrir la tortura y la dictadura del régimen de Assad. De allí lo que espera a los supervivientes y la amplitud del rechazo al régimen sirio entre buena parte de la población.“Igual que la caída de Srebrenica supuso un giro radical en la guerra de Yugoslavia -recuerda el periódico francés- la última ignominia que ha acabado por despertar a la comunidad internacional, la de Alepo, también lo será. Pero no podemos esperar nada bueno. Y quienes consideran útil conformarse, corren el riesgo de sufrir durante mucho tiempo las consecuencias del ignominioso orden que acaba de triunfar en Alepo”.

La gran tragedia es que sobre este escenario, los países occidentales han dejado las manos libres a los rusos. Ellos tienen las cartas de las negociaciones políticas que algún día se retomarán. Tendrán sus hombres, y sus exigencias. Para Putin, empezará otra jugada y, en la ecuación, un nuevo elemento que es Donald Trump. Gran parte de las opinión pública de medio mundo, no entiende que los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, que predican altos ideales, se encuentren simplemente sentados en el banquillo viendo el sufrimiento en Alepo, sin hacer nada, esperando como termina todo, a pesar de que , hasta hace unas horas, las fuerzas de Assad y sus aliados iraníes han continuado bombardeando lo que queda de Alepo, y los militantes kurdos apoyados por EEUU para acabar con las restantes fuerzas de oposición en Alepo. Las fuerzas de Assad han destruido la infraestructura de Alepo y han negado agua y electricidad a millones de habitantes de Alepo.

Todo esto está ocurriendo bajo la atenta mirada de los observadores internacionales, mientras el mundo se pregunta si no hay nadie que pueda contar al mundo la verdadera historia de terror que se está viviendo en una guerra que ya dura cinco años, y que no se termina ni mucho menos con la conquista de Alepo y el control de las cinco mayores ciudades de Siria, con OMS, Hana, Damasco y Lataquia. El propio Bashar Al Assad en declaraciones a una televisión rusa ha aclarado que la caída de Alepo no significa el final del conflicto, sino que ese final solo se producirá cuando se termine con todo el terrorismo y los terroristas declaren su intención de rendirse o marcharse… Entonces, después de cinco años de combates y bombardeos y un inicio de los enfrentamientos que empezó con la “primavera árabe” es posible, como ha declarado el nuevo secretario general de la ONU, Antonio Gutérres, es posible que Siria ya no sea como la hemos conocido hasta ahora.