Tensión creciente en Cataluña, tras la decisión del Constitucional

La tensión tiende a recrudecerse en Cataluña después de que este miércoles, el Tribunal Constitucional, por unanimidad, haya frenado el proceso independentista, al admitir a trámite el incidente de ejecución, presentado por el abogado del Estado, contra la decisión del Parlamento catalán, del pasado mes de Octubre, de convocar un Referéndum de independencia el próximo mes de Septiembre con el beneplácito o no del Estado. La decisión del Constitucional se produce en uno de los peores momentos políticos de Cataluña, a pesar de los intentos de diálogo del Gobierno central, y cuando la CUP (Candidatura de Unidad Popular), un movimiento anticapitalista y anti sistema, que está condicionando todos los pasos de la Generalitat, ha iniciado una ofensiva contra el Jefe del Estado, instando a la población a quemar fotos del Rey y banderas nacionales, y también contra la guardia civil , exigiendo su marcha de Cataluña.

Anoche mismo, un centenar de manifestantes cercaron el cuartel de la Guardia Civil de Manresa, con nuevas quemas de fotos y banderas españolas, mientras gritaban “sin pistolas no sois nada“ y “fuera fuera, las fuerzas españolas”, sin que los Mossos interviniesen en ningún momento, a pesar del lanzamiento de botes de pintura contra el cuartel. Los incidentes pueden volver a repetirse, después de las detenciones de algunos de los participantes en esa campaña, algunos de los cuales han prestado declaración en la Audiencia Nacional.

Por otra parte, se esperan nuevos incidentes este viernes durante la declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por desobediencia y prevaricación, de Carmen Forcadell, presidenta del Parlamento Catalán, al permitir, a pesar de la advertencia en contra del Constitucional, la votación de las conclusiones de la comisión sobre el llamado “Proceso Constituyente”. Los tres expresidentes del Parlamento han pedido a la “Unión Europea y a la Comunidad internacional para que actúen ante lo que consideran una situación inédita en Europa en un Parlamento, como el catalán, democráticamente elegido. Por si faltara poco y a exigencias de la CUP se celebrará el día 23 de este mes una Cumbre para preparar el Referéndum que precisamente acaba de suspender el Constitucional, en la que se irá precisando el contenido de la pregunta que será sometida a consulta de los catalanes.

Hasta ahora, todos los intentos de internacionalizar el contencioso catalán han fracasado e incluso en ocasiones, ha indignado, por ejemplo, al gobierno francés, o a otros países que tienen también problemas nacionalistas. Tras la adopción, a finales de octubre, por el Parlamento catalán, de una resolución que señalaba que Cataluña, el País Valenciano, las Islas Baleares, la franja de Aragón y Cataluña del Norte (que corresponde al Rosellón), tienen derecho a la autodeterminación, el Quai d‘Orsay ha salido en dos ocasiones a la palestra para protestar contra ese atentado contra la soberanía francesa

En este sentido se presentó una nota oral, hace un mes, en la embajada de España en París. Más recientemente, el representante francés en Madrid, hizo llegar el mensaje al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont de que “Se trata de la soberanía de Francia, respetamos la soberanía de España y pedimos el mismo respeto por nuestra soberanía”, añadió la pasada semana, Jean-Marc Ayrault, ministro de Asuntos Exteriores, durante la visita a París de su nuevo homólogo español, Alfonso Dastis.

El Gobierno español también ha apreciado que el Ministerio francés de Asuntos Exteriores no se haya dirigido directamente al representante en París de la Generalitat, que ha creado una diplomacia paralela para defender su causa independentista, en el extranjero. Con ocho “embajadas” en el mundo (Washington, Londres, Berlín, Bruselas, Roma, Viena, París y Lisboa) el “diplocat”, que dispone de un presupuesto de unos 60 millones de euros, desea llegar a tener unas veinte representaciones en todo el mundo para intentar convencer a la Comunidad internacional de la necesidad de una escisión de Cataluña de España para crear un nuevo país en la Unión Europea.