PP y PNV, dispuestos a irse juntos a la cama

Decía Mariano Rajoy, en la recepción del día de la Constitución, que la principal característica para un Presidente de Gobierno es procurar no perder los nervios y conservar la calma. Si a esa característica la unimos a esa “piel de elefante” que, según su admiradora, la canciller Angela Merkel tiene nuestro personaje, se comprende que haya llegado a dónde ha llegado, en medio de todas las dificultades, y que ahora disponga de un horizonte de dos años, como mínimo, para la legislatura recién inaugurada.

El primer obstáculo que parecía inalcanzable, lo ha superado con la aprobación, la semana pasada, del límite de gasto no financiero, conocido como techo de gasto, en 118.337 millones, 5.000 menos que en el año anterior. Es el primer paso para el desarrollo de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017, techo que se remitirá ahora al Congreso y el Senado. Igualmente, para poder cumplir con el objetivo de déficit pactado con Bruselas, se ha aprobado una subida de impuestos para recaudar 7.500 millones de euros, al tiempo que se ha revisado el cuadro macroecónomico con una previsión al alza del crecimiento y disminución de la tasa de desempleo.

Superado el primer obstáculo para la aprobación de los Presupuestos en la que han colaborado Ciudadanos y, sobre todo el PSOE, que a cambio ha conseguido la subida del salario mínimo en un ocho por ciento, la mayor subida en treinta años, el Presidente del Gobierno ha iniciado un acercamiento al PNV (Partido Nacionalista Vasco) para conseguir su voto a favor de las cuentas públicas, mientras el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha iniciado las conversaciones con el consejero de Hacienda vasco, el veterano Pedro Azpiazu. El PNV acaba de firmar un acuerdo de gobernabilidad con el partido socialista, en el que se incluye la formación de una subcomisión, en la que se planteará por cada parte todo, incluido, por parte de los nacionalistas vascos el derecho a decidir.

De esta forma, lo que hace unas semanas parecía imposible, un pacto del PP con el PNV, tras cinco años de enfrentamientos por un comportamiento Popular de total intransigencia, se ha hecho realidad, de acuerdo con ese aforismo de que “la política hace extraños compañeros de cama”. En este sentido no deja de ser significativa la alocución con motivo del Día de la Constitución, del delegado del Gobierno en Euskadi, Carlos Urquijo, responsable de todos los recursos presentados contra el Gobierno. La declaración, pensando en los Presupuestos era toda una declaración oficial de petición formal de relaciones.

El Delegado del Gobierno, como si no hubiese pasado nada en estos años, ha querido dejar claro que su “voluntad ha sido siempre la misma: entendimiento, diálogo, lealtad, cooperación y respeto a la ley”. “Pese a que en ocasiones haya tenido más trascendencia pública el desacuerdo que el consenso”, ha afirmado en referencia a los recursos interpuestos por la Abogacía del Estado contra, por ejemplo la OPE de la Ertzaintza o la ley vasca de víctimas policiales. Según Urquijo, los políticos van a estar “obligados a escuchar y a atender al que piensa diferente”, pero siempre desde el “respeto a lo que ya está acordado, a las normas vigentes”. “Por eso, cuando desde la Delegación del Gobierno nos hemos visto en la obligación de reclamar el amparo de los tribunales ha sido siempre velando por el respeto de las competencias de cada cual. Y siempre desde la lealtad y el respeto institucional”, se ha justificado.

En la última reunión en La Moncloa, el presidente Mariano Rajoy y el lendakari Iñigo Urkullu acordaron convocar, aún sin fecha concreta, la Comisión Mixta del Concierto Económico en la que debe renegociarse una nueva ley del Cupo, que caducó hace un año. Ambos Gobiernos, central y vasco, pondrán encima de la mesa sus discrepancias a la hora de liquidar la cantidad con la que el País Vasco contribuye a financiar las competencias que presta el Estado en la comunidad. El Cupo vasco es la aportación anual que realiza el País Vasco al Estado en concepto de gastos generales que éste asume por las competencias no transferidas, como Defensa o Casa Real, así como la representación exterior, mantenimiento de las instituciones comunes (Congreso, Senado, Ministerios) e infraestructuras (puertos, aeropuertos, AVE).

Bajo el principio de que, en efecto, la política hace extraños compañeros de cama, cuando menos te lo esperas y cuando más interesa.