La Habana, entre dos Reyes

El rey Juan Carlos, según el Palacio de la Zarzuela, presidirá en representación de España, los primeros actos de las honras fúnebres por el líder de la Revolución Cubana Fidel Castro, que comienzan este martes con un concentración multitudinaria en la Plaza de la Revolución en La Habana, el escenario de los grandes actos de la Revolución y de los más importantes discursos de Fidel Castro, y que se clausurarán con el entierro del líder cubano en Santiago de Cuba, hasta donde llegarán sus cenizas, al final de esta semana, tras recorrer la Isla de punta a punta en lo que va a ser el último homenaje de su pueblo.

Se ignora si en algún momento el Gobierno ha planteado la posibilidad de que el actual rey Felipe VI esté presente en algunos de los actos de despedida del hombre que ha marcado la historia el siglo XX, que ha tenido siempre unas relaciones privilegiadas con España por el origen español de su padre, y que por distintas circunstancias, no pudo ver una visita oficial de un Rey, la única antigua colonia española que no ha recibido oficialmente a un Rey español. El rey Juan Carlos, estuvo en La Habana en Noviembre de 1999 en una Cumbre Iberoamericano, la IX, y no en visita oficial. Todos sus intentos de visitar oficialmente la isla, fueron frenados por el expresidente del Gobierno José María Aznar, que siempre insistía en que se realizaría “cuando tocase”.

Desde hace meses, cuando más tocaba, no se ha producido tampoco un viaje de Felipe VI, que solo lleva ejerciendo sus funciones desde el verano de 2014. Aunque fuentes oficiales se acogen a la excusa de que, con un Gobierno en funciones desde finales de 2015, era imposible una viaje oficial del Jefe del Estado a la isla, en estos momentos, ese viaje cada vez corre más prisa, según fuentes conocedoras de las relaciones entre Madrid y la Habana y que si se espera a “cuando toque“, ya será demasiado tarde, para los intereses económicos y estratégicos de nuestro país. Sobre todo, porque el próximo 12 de Diciembre se levanta en Bruselas lo que llaman posición común de la UE hacia Cuba que impulsó Aznar, y que supeditaba las relaciones de la Unión Europea con la isla, a cambios políticos y económicos del régimen castrista. Esa posición común que abandona en las próximas semanas Europa, es la que empezará a defender Estados Unidos, cuando Donald Trump asuma, en el mes de Enero, la Presidencia.

En este sentido, son muchos los analistas que echan de menos que, a estas alturas, el Gobierno no haya programado antes un viaje del rey Felipe VI, a la Habana, inmediatamente después del que realizó el presidente Obama, adelantándose incluso, al viaje que realizó el presidente francés François Hollande en Mayo del año pasado, al frente de una amplia delegación comercial y empresarial, e incluso a la normalización de relaciones con la UE. Aunque se han dado pasos para reforzar las relaciones económicas bilaterales, con visitas de los ministros de Guindos y Soria a la Habana, y se han firmado compromisos de refinanciaciónón de la Deuda, en estos momentos, cada vez es más urgente una visita oficial del rey Felipe VI.

Felipe VI debería visitar Cuba cuanto antes. Es más, son muchos los diplomaáticos españoles del Palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, que creen que La Habana debería ser el primer objetivo del Jefe del Estado tras las elecciones generales del 26 de Junio. Suspendidos los viajes reales al Reino Unido y Japón por el bloqueo político provocado por el resultado de las elecciones del 20 D, e iniciada este lunes la actividad de los Reyes con el viaje oficial a Portugal, son muchos los diplomáticos que creen que, en estos momentos, es prioritaria la visita oficial del Rey a Cuba, a la vista de los cambios económicos que se está produciendo en el país, a raíz de la normalización de relaciones con Washington, del desembarco de empresarios de todo el mundo para aprovechar la apertura económica que se está produciendo en el país y que se acentuará tras la desaparicion de Fidel Castro, el freno que tenía su hermano Raul para profundizar en su proyecto de ir hacia una economia similar a la de China o Vietnam: una economia cada vez más abierrta al mercado.

Un mercado de grandes proporciones, que se irá abriendo progresivamente en un fenómeno similar al que se produjo en Rusia, tras la transformación de la URSS, y en China, tras los nuevos planes económicos del Partido comunista chino. En esa “revolución económica” que se intuye, España, el único país occidental que ha permanecido en Cuba, a pesar del embargo, de las presiones Políticas, de las medidas de represalias por parte de Estados Unidos, incluso de sanciones a empresarios españoles, debería tener un papel fundamental, siempre que se lleve la iniciativa. Una iniciativa que, en parte, se ha perdido. Una iniciativa que han llevado hace años destacados empresarios españoles, especialmente en el sector hotelero, que actualmente, en un noventa por ciento, está controlado por españoles. Una iniciativa que ha trascendido, en ocasiones del plano económico, para entrar claramente en el plano político, especialmente cuando el expresidente del Gobierno Adolfo Suárez, se convirtió en el primer Presidente de un país occidental que ponía un pie en la isla, algo que produjo entonces una verdadera indignación en Washington y todo tipo de maniobras por parte del Departamento de Estado y de la CIA.