Peligro de que Trump convierta la Casa Blanca en el mayor ‘reality show’ del mundo

La carrera política de Donald Trump empezó hace doce años con un ‘reality show’ en la CBS que, con el título ‘El Aprendiz’, era un programa show en el que participaban una docena de empresarios que competían por 250.000 dólares y un contrato para dirigir una de las empresas del millonaria neoyorkino. Los concursantes vivían en un penthouse, construían relaciones amistosas entre ellos y se dividían en equipos En la temporada 6, sin embargo, los equipos estaban separados, el equipo ganador vivía en una mansión y el equipo perdedor en una tienda de campaña o carpa ubicada en el patio trasero de la mansión.

A los equipos cada semana se les asignaba una tarea donde debían elegir un director de proyecto para la tarea. El equipo ganador recibía una recompensa, mientras que el equipo perdedor se enfrentaba, entre ellos, con el fin de determinar qué miembro del equipo debía ser despedido (eliminado del ‘reality’). La frase de Trump “Queda usted despedido” era un la seña de identidad del sorprendente programa que hizo del millonario una auténtica figura mediática conocida en el país que, transformado en azote de la élite ( la “casta“, que diría Pablo Iglesias), le ha servido para llegar a la Presidencia de los Estados Unidos de América.

Ese ‘reality show’ se ha convertido en realidad, lo que llaman telerealidad, hace apenas diez días, cuando el candidato republicano, en contra de todo y de todos, en contra de su propio partido y luchando contra los intereses de los que han venido mandando en el bipartidismo norteamericano, en las ‘élites’ de los partidos del elefante y el asno, ganaba las elecciones y, por la trayectoria y personalidad de lo que conocemos del candidato, amenaza convertir la Casa Blanca, a partir de enero, en el ‘reality show’ más espectacular del mundo, el ‘reality’ que las televisiones y sus guionistas jamás pudieron imaginar.

Será un ‘reality show’ que durará, en principio, cuatro años, después de que el primero, el del lanzamiento, durase ocho temporadas, en el que tendrá un papel estelar su tercera esposa Melania, que ya ha empezado a sobresalir y ganar puntos de audiencia con la publicación en Internet de su antiguo desnudo como espectacular modelo, sus tres hijos, ocupados estos días en heredar y repartir el negocio paterno, mientras, entre bastidores, junto con su yerno, participan en la elección del equipo que dirigirá la política del país a partir de su toma de posesión el próximo 20 de enero.

Habrá todo tipo de intérpretes y acompañantes, cada uno más pintoresco que los primeros que salgan cara al público, y periodistas, informadores de sociales, paparazzis, columnistas, corresponsales internacionales, junto a televisiones de medio mundo, seguirán, apasionados, los distintos acontecimientos que en tiempo real, siete días a la semana, se irán desarrollando dentro y fuera de la Casa Blanca y en directo desde el Despacho Oval, desde la sala de prensa oficial o, si es preciso, desde el dormitorio presidencial .

Personaje estelar, entre otros, será ese tipo tan raro que ha dirigido la campaña de Trump y que responde al nombre de Stephen Bannon, ultraderechista, racista, machista agresivo, defensor de la supremacía blanca y denunciado ante un juez por su exesposa de antisemita. Dirigía una web radical que era capaz de titular sin avergonzarse ”¿Preferirías que tu hija tuviese cáncer o que fuese feminista?”. Todo un personaje que acaba de ser nombrado jefe de estrategia de la Casa Blanca.

Ningún creador de nuevos formatos televisivos se podía haber imaginado una fórmula televisiva como la que comenzará a funcionar a partir de enero y en la que se contemplará “en vivo y en directo”, si hacemos caso de lo que ha venido prometiendo el presidente electo, cómo se puede expulsar a once millones de inmigrantes ilegales (se empezará con tres millones de todos los que tengan algún tipo de antecedentes penales); cómo se cierran las fronteras a los musulmanes; cómo se construye un muro en la frontera que separa Estados Unidos de México; cómo se consigue, en vivo y en directo, que sean los mexicanos los que paguen la construcción de ese muro; y cómo comienzan a funcionar la implantación de todo tipo de aranceles para proteger la economía nacional de la competencia china y japonesa y de la globalización.

Capítulos interesantes serán los que se refieren a la negación del cambio climático, a la denuncia de los acuerdos de París sobre la eliminación de gases contaminantes (toda una mentira, según Trump), al choque con Europa en temas de defensa ante la negativa de contribuir al mantenimiento de la OTAN, al apoyo a todos los movimientos populistas, desde el ultraderechista y antieuropeo británico Nigel Farage a Jean Marie Le Pen en Francia, pasando por el radical austriaco Norbert Hofer o el belga Geert Wildes, al enamoramiento personal de Trump por Putin, convertido en su ídolo al que tendrá que agradecer todos los favores que le ha prestado durante la campaña, con datos decisivos en lo que ha sido una de las operaciones de espionaje cibernéticas más eficaces y osadas que hayan podido imaginar los servicios de inteligencia de todo el mundo.

Probablemente, y puede que incluso esté previsto, que los días de más audiencia serán los que conecten con Manila y con Pyongyang, para que Trump pueda hablar, sin pelos en la lengua, con la bestia que gobierna Filipinas, Rodrigo Duterte, que en su campaña antidrogas ha provocado cientos y cientos de ejecutados extrajudiciales, y con el loco del coreano Kim Jong Un, que dicen que está triste porque nada le hubiera hecho más feliz que ver a Bill Clinton de primera dama en la Casa Blanca ….

Es decir, un ‘reality show’ de categoría y pionero, en vivo y en directo, desde el centro del poder del mundo, de lo que puede ser la telerealidad…