PSOE: Sigue la guerra interna tras ‘el Golpe de Sánchez’

Mientras la vida política oficial tiende a sosegarse con la jura del cargo del Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ante el Jefe del Estado, en el Palacio de la Zarzuela, la vida de los partidos ha entrado en efervescencia, a la espera del comienzo de las sesiones en el Parlamento dónde lo más inmediato será la discusión de las líneas maestras de los Presupuestos del Estado para 1917.

Sin embargo, esa efervescencia tiene poco que ver con el clima de enorme tensión existente en el partido socialista, tras las declaraciones del exsecretario general del partido, Pedro Sánchez, al programa que en La Sexta Televisión dirige y presenta el periodista Jordi Évole. Todas las preguntas que Sanchez se negó a contestar en la rueda de prensa en la que, en un clima de gran tensión emocional, anunció este sábado. la entrega de su acta de diputado para no tener que abstenerse en la investidura de Rajoy, las contestó en el programa televisivo.

Un programa líder de audiencia y generador en las redes sociales de todo un debate, en el que no salieron bien parados a lo largo de este domingo y lunes, ni el presidente de Prisa Juan Luis Cebrián, ni el expresidente de Telefónica Cesar Alerta, ni, por supuesto, la presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz, responsables últimos, según Sánchez, de su caída.

El ex secretario general, en ningún momento, hizo la menor autocritica del por qué se había llegado al Comité Federal del día 1 de octubre, que quedará grabado en la historia del partido como el Comité de la Vergüenza. Desde el principio de su intervención televisiva este cronista tuvo la impresión que el personaje estuvo dominado por el síndrome de Estocolmo, respecto a los nacionalistas y, sobre todo, respecto a Podemos, sin quererse enterar, o disfrazándolo, de lo que realmente ha pasado.

Que a estas alturas diga que su gran error fue calificar a Podemos, en un Comité Federal del partido como “populista” es toda una declaración de principios. Su modelo, vino a decir es Podemos (donde, hasta ahora ha cabido todo, ha cabido hasta la socialdemocracia danesa, el último modelo del catalogo de Ikea), y, sin querer aceptar que el modelo de Podemos pasa por la desaparición del PSOE. Él, no fue investido por la oposición de Podemos, que prefirió que siguiese gobernando Rajoy, y la formación de ese Gobierno Frankenstein, que este cronista bautizó también como “Gobierno Disney” (cuya única argamasa era ”la gran ilusión”) no fue posible porque ya Pablo Iglesias estaba pactando con Julio Anguita comerse al PSOE, integrando a Izquierda Unida en la Operación. Todo un éxito que le costó a Iglesias, más de un millón de votos.

El Ibex, Alierta, el Club de la Competividad, el Grupo Prisa, los templarios, la CEOE, Cebrián, el Arzobispado de Solsona o, la Embajada americana, habrán jugado el papel que siempre juegan los poderes fácticos , que tienen el gran defecto de que cuando les amenazan y les envían el mensaje de que esto no cambia “hasta que el miedo cambie de bando”, intentan defender sus intereses y defenderse ellos mismos. Que a estas alturas, Sánchez tenga dificultades para diferenciar entre enemigos y adversarios, que se lance de pronto a pregonar que “España es una Nación de Naciones” y que su gran aportación sea que hay que hacer seguidismo de Podemos, sin dar a conocer nada , absolutamente nada, de su programa , ni de su Proyecto político, es una aventura destinada al fracaso.

Si su desafortunada intervención en “Salvados” ha servido de algo ha sido para poner de manifiesto que la crisis del PSOE es más grave de lo que muchos pensaban, y que esa intervención sólo ha añadido más tensión y desconcierto, entre la militancia. Por otra parte, la medida tomada por la Gestora de sancionar a los 15 diputados que votaron “No” a la investidura de Rajoy, y de desposeerlos de todos los cargos y responsabilidades que ostenten dentro del Grupo Parlamentario, no contribuye, precisamente, a la pacificación del conflicto, sobre todo si, además, se van a romper ciertos compromisos que existen entre el PSOE y el PSC, que tendrán entre otras consecuencias, que de las primarias que se celebren para secretario general del partido, estará excluida Cataluña, la segunda Federación más numerosa, después de la andaluza…