Investidura de Rajoy: Lo que hará Pedro Sánchez

El Comité Federal del PSOE se ha pronunciado este domingo (139 votos a favor y 96 en contra 43 votos más de los que tumbaron a Pedro Sánchez) por una abstención incondicional de sus diputados en la segunda votación de la investidura de Mariano Rajoy, que se celebrará el próximo domingo 30 de Octubre, a pocas horas de que finalice el plazo para la disolución de las Cortes si no hay Presidente del Gobierno. La abstención incondicional significa que el PSOE no exigirá nada a cambio de su apoyo a la elección de Rajoy, cuando desde distintos sectores del partido (lo ha recordado Borrell) se había pedido, en su momento, contrapartidas que el PP y Rajoy hubieran aceptado con facilidad.

Al final, la batalla interna dentro del partido, la oposición generalizada de la militancia a esa abstención, los vergonzosos incidentes del pasado 1 de Octubre que terminaron con la dimisión del secretario general, Pedro Sánchez, el choque de lealtades, y la insistencia en que lo que se ha producido dentro del partido es un auténtico “golpe de estado” cuando se descubrió que Sánchez estaba en una operación con los independentistas, han llevado al partido a una situación límite, en la que se ha decidido, con grandes esfuerzos y divisiones, como única salida, una abstención que es lo único que, a estas alturas, puede evitar unas terceras elecciones generales.

Unas nuevas elecciones generales que la mayoría del país no quería, que hubiera supuesto una victoria clara del PP y, la posibilidad del “sorpasso” por parte de “Podemos” que, a partir de ahora, convertirá la oposición en una toma de la calle y del encabezamiento de la protesta, para, dicen, estar con el sufrimiento y el dolor. Unas elecciones que pueden estar a la vuelta de la esquina (mueva disolución en Mayo) si el nuevo Presidente, Mariano Rajoy, no está en condiciones de poder gobernar por la precariedad con la que inaugurará su mandato.

De todos modos, el de este domingo, ha sido el primer acto de un drama que están viviendo los socialistas en uno de los peores momentos de su reciente historia: salvar un Gobierno del PP y, sobre todo de Rajoy, en aras de la gobernabilidad del país y, para evitar unas terceras elecciones generales, sabiendo de antemano que esas terceras elecciones no solucionarán nada, sino que colocará al partido en peores condiciones que ahora, con una militancia dividida, con una Gestora en el poder y con un secretario general que dimitió el pasado 1 de Octubre, pero que está dispuesto a volver.

El segundo acto de este drama se desarrollará el próximo domingo 30 de Octubre, cuando los 85 diputados del PSOE tengan que decidir en la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy si abstenerse o votar “No”. como hará, casi con toda seguridad Pedro Sánchez y parte de su equipo que le sigue apoyando entre ellos, los siete diputados del PSC (Partido Socialista de Cataluña), según ha anunciado su recién elegido líder Miquel Iceta en una trabajada intervención, distribuida con gran rapidez, minutos después de producirse.

Una vez terminado este Comité Federal, que se ha desarrollado en un ambiente de tensión contenida, pero que no ha tenido nada que ver con el del que se celebró el pasado 1 de Octubre, en el que se produjo la decapitación de Sánchez, con todos los cuchillos bien a la vista, la incógnita está en saber el resultado de la votación del día 30 de Octubre y en conocer quién se somete a la disciplina de voto o, de acuerdo con el pronunciamiento de la mayoría de la militancia en las Asamblea que se han celebrado estos días, mantienen el “No, no y no” , que se ha convertido en la consigna del “Sanchismo”. Y sobre todo, en conocer cuál será la postura que adopte Sánchez (este domingo son muchos los que se sieguen preguntando dónde está y qué hace desde su regreso de su viaje a la Costa Oeste de Estados Unidos) colocado en una posición que haga lo que haga es malo para él porque su plan es jugar a futuro e intentar la vuelta a la secretaria general.

Si se ausenta de la votación, su ausencia será interpretada como que no está dispuesto a dar la cara y que tira la toalla. Si comparece y participa en la investidura, por coherencia, y por esas enseñanzas de su padre (que invocó hace 22 días para dimitir), no tendrá más remedio que votar en contra de lo que ha decidido el Comité Federal, con lo que será la primer vez que un exsecretario general del PSOE que adopta esa actitud, con lo que corre el riesgo no sólo de ser multado, sino separado del grupo parlamentario socialista. Si a esas alturas, Sánchez obedece a lo que es la disciplina de partido, fuentes conocedoras del partido, que además insisten en él,”NO”, aseguran que el futuro de Sánchez en el PSOE está ya escrito y habría echado por la borda toda la pelea que ha mantenido desde su elección por la militancia en el verano de 2014.