Ahora resulta que el PP quiere terceras elecciones

Cercado por dos juicios (“caso Gürtel”, caso de las “Tarjetas Blacks”) que han sido bastantes representativos de toda una época y que han iniciado sus sesiones en el edificio bunkerizado, de la Audiencia Nacional, habilitado en Alcalá de Henares en la provincia de Madrid, el Partido Popular ha comenzado este martes su particular Vía Crucis que durará meses y que se mezclarán con otros procesos pendientes, como el “caso Bárcenas”, el extesorero del partido durante años. Sin embargo, estas peripecias judiciales que afectan a lo más negro de toda una etapa política en la que gobernaba el PP, no parecen preocupar lo más mínimo a un Partido Popular que se considera, y así no tienen reparos en reconocerlo, en el mejor momento político de los últimos meses.

Eufóricos tras el triunfo electoral en Galicia y la salvación de los muebles en Euskadi y, la división del PSOE y la dimisión de su secretario general Pedro Sánchez, el Partido Popular y, sobre todo su líder Mariano Rajoy, se consideran que están en una situación privilegiada para decidir si, como parece, vamos a unas terceras elecciones, para lo cual ya ha dado el primer paso para que el Parlamento apruebe una reforma de la Ley Electoral para que esas terceras elecciones, con una sola semana de campaña, no sean el domingo 25 de Diciembre, día de Navidad, sino el domingo anterior, día 18.

El lunes, este cronista sostenía (ver republica.com “Rajoy tiene la sartén por el mango…y el mango también“) que, aunque supusiese una gran desgaste ante la opinión pública, Rajoy, a la vista de las encuestas, podía sentir la tentación de firmar unas terceras elecciones, imponiendo unas condiciones a los socialistas que supusiesen una auténtica humillación. Los socialistas, que podían haber conseguido lo que hubiesen querido durante el largo “No”, mantenido desde el mismo Diciembre del año pasado, se encuentran ahora a la hora de negociar, en una situación de manifiesta inferioridad. Desde el PP ya no sólo se pide la abstención, sino garantías claras de estabilidad política y compromiso de aprobar no sólo los Presupuestos Generales de 2017 (los de este año, están prorrogados), sino también los de 2018 y 2019.

Dicen que muchos dirigentes del PP están tan crecidos, que se manifiestan claramente partidarios de ir a elecciones, aprovechándose de la debilidad en la que se encuentra el PSOE, la crisis interna de Podemos, un partido que, a pesar de todos los pronósticos, parece que ya ha tocado techo, y el castigo que, en algunas encuestas sufre Ciudadanos, el partido que más ha hecho por evitar unas nuevas elecciones.

Con este panorama, desde la oposición advierten de que el PP estaría interesado en hacer una “apuesta descarada” por las terceras elecciones, tal y como ha señalado hoy el portavoz del Partit Demócrata Europeu Català (PDECat) en el Congreso, Francesc Homs, quien ha acusado al PP de estar haciendo este planteamiento, al tiempo que ha considerado que la crisis que vive el PSOE es un reflejo del “fin del posfranquismo”, algo que en líneas generales viene a coincidir con el diagnóstico que hace Podemos, al atribuir la grave situación por la que atraviesa el PSOE a una crisis de Régimen. Homs ha dicho claramente, que teme que el PP “caiga en la tentación” de “forzar” nuevos comicios. ”Al PP le viene muy bien que haya terceras elecciones”, ha alertado Homs, que observa la actual situación política como la “descomposición a toda marcha del PP y el PSOE”. En parecidos términos se ha pronunciado Pablo Iglesias que de forma sibilina ha lanzado una clara advertencia: “Vamos a ver si el PP le permite al PSOE abstenerse, si tiene motivos para intentar humillar al PSOE o prefiere buscar directamente terceras elecciones”.

Por último, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha querido advertir a Rajoy de que si se le ocurre rechazar la propuesta del Rey de formar Gobierno (como hizo en el mes de Enero, al declinar el ofrecimiento real, porque no tenía los apoyos suficientes, porque, entre otras cosas no los había buscado), y forzar unas terceras elecciones, si es que el PSOE decide abstenerse en una eventual investidura, eso rozaría “la falta de respeto absoluta a la ciudadanía”. Esteban no se ha atrevido a aventurar si con la crisis del PSOE se despeja el camino para evitar la repetición de los comicios porque, según ha dicho, no ve “por ahora” ningún movimiento que le haga pensar que pueda ser así. Sobre todo por la propia situación del grupo parlamentario que, en la reunión que ha mantenido con el presidente de la Gestora, Javier Fernández, no ha habido unanimidad, ya que algunos de los diputados se han manifestado partidarios de mantenerse en el “No” y los catalanes han vuelto a reiterar que no aceptarán la disciplina de voto, en caso de que el Comité Federal opte por la abstención.