Después del 25-S ¿Viene Susana a encabezar la lista de las terceras elecciones?

Todos los que habían puesto sus esperanzas en las elecciones autonómicas que el próximo domingo 25 de septiembre se celebran en Galicia y Euskadi, como posible solución al bloqueo institucional para la formación de un gobierno estable a nivel nacional, pueden perder las esperanzas, a la vista de los previsibles resultados que arrojan todas las encuestas que se publican este domingo en los cinco diarios nacionales (ABC, La Razón, El Mundo y El País), elaboradas por distintos institutos de sondeos.

El primer resumen de estos sondeos, en el que coinciden la totalidad de las encuestas, es que en Galicia el Partido Popular revalida su mayoría absoluta con Alberto Núñez Feijóo de candidato y pierde algún diputado en Euskadi, frente al partido socialista que, según también todos los sondeos y presionado por las nuevas fuerzas políticas emergentes a nivel autonómico, En Marea y Podemos, sería el más perjudicado, hasta el punto de sufrir el ‘sorpasso’ tanto en Galicia como en Euskadi, algo que, con gran esfuerzo evitó en las últimas elecciones generales del mes de junio, cuando todas las encuestas lo daban prácticamente por hecho. En Galicia hay un factor fundamental que es la crisis interna del propio partido: la dimisión del candidato, imputado en diversos delitos, la improvisación de uno nuevo y el conflicto con las listas en las que, por primera vez, han intervenido el aparato de Ferraz.

Con este panorama es prácticamente imposible que esos resultados influyan en una nueva investidura a nivel nacional, algo que en lo que ha venido confiando Mariano Rajoy, creyendo que podría cambiar sus ocho o nueve diputados en el parlamento vasco por los cuatro del PNV en el Parlamento español; algo con lo que también ha estado jugando el candidato del PP, Alfonso Alonso, que aspira a lograr nueve parlamentarios, manteniendo que es la “única alternativa constitucionalista” y con la mano tendida hacia el lehendakari, si éste deja de lado su objetivo de plasmar el derecho a decidir en un nuevo Estatuto. Un dilema que Urkullu no parece dispuesto a desvelar antes de la jornada electoral.

Por otra parte, ya durante la fracasada investidura de Rajoy del pasado 2 de septiembre, y en las respuestas al discurso del Presidente en funciones, no se produjo el menor gesto de acercamiento del PNV hacia el PP. Es más, tanto los portavoces parlamentarios vascos como el propio lehendakari se mostraron muy críticos con Rajoy y con su política. Urkullu, que ha venido insistiendo en que la salida más probable al actual bloqueo pasará por unas terceras elecciones, dice que Rajoy le produce una permanente perplejidad por su forma de gobernar. De otro lado, cualquier acuerdo con el PNV pasaría por un cambio radical en la política penitenciaria y el acercamiento de todos los presos de ETA al País Vasco y por el contenido del nuevo Estatuto de Autonomía que quiere el PNV, en el que se pretende introducir al derecho a decidir.

Bajo esos supuestos, es difícil una negociación entre populares y nacionalistas vascos, aunque son muchos los populares que insisten en que también era difícil el acuerdo en 1996 con José María Aznar, en peor situación en cuanto a escaños que ahora con Rajoy, y el acuerdo se hizo realidad con un Xavier Arzallus que no podía creerse que lo que era imposible con Felipe González, fue posible con José María Aznar y su equipo negociador formado por Rato, Mayor …y Rajoy.

Así pues, el 26 de septiembre podremos estar como estábamos, con un PP que exhibirá una nueva victoria electoral que reforzará su supuesto derecho a gobernar y con un PSOE a punto de estallar, en el que todos los que le han hecho la guerra a Sánchez esperan pasarle factura por los resultados en Galicia y Euskadi. Desde hace días tienen todo preparado, incluida la convocatoria de un nuevo Comité Federal y la propuesta de algunos de que ante unas terceras elecciones la cabeza de cartel sea Susana Díaz… Ella dice que tiene que pensarlo pero , ya no se niega.