De los toros de Guisando, de los pactos, y de la investidura

En medio de una gran expectación, especialmente porque ha habido que habilitar un día festivo, un domingo, después de un ultimátum de Ciudadanos (ver republica.com ” PP-Cs: Situación en límite: ultimátum 48 horas “) y ya en la recta final del debate de investidura que comienza este martes a las cuatro de la tarde, se ha firmado en el Congreso de los Diputados el Pacto entre Partido Popular y Ciudadanos, que permitirá al candidato Mariano Rajoy Brei, contar con 32 votos, además de los 137 de su partido. Con eso, el candidato se coloca en una situación más favorable que la de Sánchez (170 votos, sumando también el voto de Coalición Canaria), aunque no responda a esa mayoría absoluta de 176 votos, ni los Síes superen, por el momento, a los Noes, en la votación que tiene que celebrarse el viernes 2 de Septiembre, en la que los socialistas mantendrán el voto en contra.

Según el Presidente de Ciudadanos, el Pacto, firmado en el Congreso de los Diputados por los portavoces de los dos grupos parlamentarios, Hernando y Girauta, y no por Rajoy y Rivera, contiene 150 medidas importantes, de todo tipo, de las cuales, un centenar de ellas, pertenecen al acuerdo firmado entre Rivera y Sánchez, el pasado mes de Febrero con lo que, con una cierta ingenuidad, algunos creen que este lunes, el Presidente del Gobierno en funciones, podría convaincre al líder socialista, en la reunión que se celebrará a la una de la tarde en el Congreso de los Diputados, en vísperas del inicio del debate de investidura, de que cambie el “No” , por una posible abstención.

De todas formas, al producirse tantas coincidencias entre los dos pactos, siempre según Rivera, el señor Rajoy se sentirá profundamente incómodo ya que durante la investidura de Sánchez, el hoy candidato echó en cara al candidato del PSOE, el espíritu de un acuerdo que, según él era pura teatro y que con ese acuerdo el señor Sánchez no llegaba a nada, como así fue, en unas condiciones mucho peores que ahora Rajoy, ya que Sánchez comparecía sólo con 131 votos (los suyos, los de Ciudadanos, y el de Coalición Canaria). En esta ocasión, Rajoy se presenta con un apoyo muy cercano a la mayoría absoluta, pero sin posibilidades de ganar ni en la primera votación ni por supuesto en la segunda. A pesar de eso, corre el riesgo de que le recuerden que lo que ha firmado con Ciudadanos es un nuevo Pacto de los Toros de Guisando.

“Toda esta representación ha venido precedida – le decía Rajoy a Sánchez hace seis meses – de otra no menos teatral y altisonante. Me refiero a la solemnísima firma de un acuerdo de muy limitada relevancia, pero que se ha presentado, sin el menor sentido del ridículo, con una escenógrafaía que nos hacía pensar que estábamos ante una página histórica de dimensiones solo comparables, al Pacto de los Toros de Guisando. Este gran paso hostórico, señorías, que sin duda, los niños estudiarán en las escuelas con el Compromiso de Caspe y los Pactos de la Moncloa”. Era el sarcasmo de Rajoy dirigido a Sánchez el 2 de marzo en otra sesión de invesditura, urdiendo en la herida del llamado Pacto del Abrazo porque lo firmaron Sánchez y Rivera, debajo del cuadro de Genovés, que lleva ese título.

El de ahora, es un pacto más aguado, por el que ha venido luchando Ciudadanos para desbloquear el escenario político nacional, que ha estado a punto de romperse en varias ocasiones y que para colmo, han querido tener embargado, para que los periodistas, no preguntasen y ahondasen en él en la rueda de prensa que han celebrado tanto Rivera como Rajoy. Con todas las críticas que hay que hacerle al acuerdo, es sin duda un intento de iniciar una regeneración política en algunas Instituciones del país, y la firma de determinados compromisos que muchos dudan que el PP vaya a cumplir. El pacto prevé una importante reforma en el sistema de elección de los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Doce de los integrantes serían nombrados por los jueces y los otros ocho por el Congreso y el Senado, que en la actualidad los eligen a todos. Se establece la creación de un complemento salarial para las personas con ingresos más bajos, se acuerda impulsar una reforma de la ley electoral, que permita la elección directa de los alcaldes. Y, la cesión más llamativa es el intento de acotar la “corrupción política” a los casos de prevaricación y malversación ligados a enriquecimiento personal o trama de financiación ilegal de partido.

Por otra parte, se simplifica el modelo laboral en tres tipos de contratos, uno de los cuales es de indemnización creciente según la antigüedad, parecido al contrato único de Ciudadanos; se aprueba la llamada mochila austriaca; se impone un Bonus para las empresas que menos despidan, se reforma el régimen de trabajadores autónomos para dotarlo de más flexibilidad y nuevas ayudas; se establece el compromiso a no subir los impuestos; se exige el cumplimiento íntegro de la amnistía fiscal; se establece un Plan de lucha contra el fraude y revisar la lista de paraísos fiscales; se suprime el impuesto al sol; se dedica a I+D+i el 2% del PIB en 2020; se endurecen las puertas giratorias de la política a la justicia; se crea una mesa de trabajo de expertos para impulsar la reforma de la Constitución y, por último, se establece un Pacto para que no haya referéndum de independencia.

Es decir que estaríamos entre unos nuevos Pactos de los Toros de Guisando, que con buena voluntad y siendo generosos en su interpretación, pueden servir para algo más que para desbloquear una investidura… en la que, por fin, se ha trabajado intentando encontrar una solución.