Pero ¿quién es este Otegi, que se presenta como el nuevo Gerry Adams?

Arnaldo Otegi, candidato a lehendakari por la formación abertzale y nacionalista Bildu, heredera de Herri Batasuna, brazo político de ETA, ha sido inhabilitado por la Junta Electoral de Guipúzcoa para ocupar la cabecera de lista, por estar incurso en un proceso penal que le impide ocupar cualquier tipo de cargo, según sentencia de la Audiencia Nacional. La Junta Electoral de Guipúzcoa ha resuelto que Otegi no puede presentarse como candidato a lendakari de EH Bildu a las elecciones vascas del próximo 25 de septiembre y ratifica así la sentencia de la Audiencia Nacional que le inhabilita hasta el año 2021 para ejercer un cargo público al ser condenado en el año 2011 por pertenencia a ETA.

La coalición soberanista vasca tendrá hasta el día 28 para corregir las irregularidades que se hayan detectado en sus listas. EH Balda tendría la posibilidad de, según establece la Ley, sustituir a Arnaldo Otegi por otro candidato, aunque EH Balda ya ha anunciado que no lo haría. El propio Otegi ha dicho sobre su inhabilitación por la Junta Electoral que le parece “un error”, y ha opinado que ”jurídicamente tenemos razón”, de manera que cree que podrá presentarse a los comicios autonómicos del 25 de septiembre. De no ser así y si finalmente los tribunales determinaran que Otegi no puede ser candidato, correrían las listas y Madalena Iriarte pasaría a encabezar la lista de Guipúzcoa, y uno de los suplentes entraría en la candidatura.

De todas formas, desde ahora, se inicia una larga batalla jurídica que puede llegar hasta el Tribunal Constitucional, batalla que los abogados de Otegi creen que van a ganar, porque en la sentencia condenatoria no se especificaban “los empleos, cargos u honores sobre los que recae la inhabilitación”. Otegi, a pesar de todo, tiene previsto realizar una campaña electoral activa, que estará centrada en él aunque su nombre, según ha asegurado antes de la decisión de la Junta Electoral, el ministro de Justicia Rafael Catalá, no figurará en las papeletas de votación.

Pero ¿quién es este dirigente político abertzale que provoca tantas adhesiones y tantos rechazos dentro y fuera de Euskadi y que pretende convertirse, ahora, en el verdadero líder de la independencia de Euskadi, hasta el punto de que entre los suyos lo comparan con Nelson Mandela? ¿Cuál es la trayectoria vital de este personaje, que después de muchos muertos y asesinatos, a lo único que se ha atrevido es a poner en duda, muy sutilmente, atentados como el de Hipercor (21 víctimas mortales), un atentado que según él nunca debió haber ocurrido? Un atentado que no iba contra las “fuerzas de ocupación españolas en Euskadi”, sino contra pacíficos ciudadanos que hacían sus compras tranquilamente en una gran superficie y que, entonces, debió servirle para abandonar una organización terrorista en la que entró con apenas 23 años, después de la disolución de ETA político militar.

Otegi, 57 años en la actualidad, está vinculado a ETA desde su juventud. En 1977, militó en una de sus ramas, la político militar, y se refugió en Francia tras participar en varios atentados como la explosión de una gasolinera, robos, asalto al Gobierno Militar de San Sebastián y la liberación de un militante de ETA, detenido en un hospital. Con 26 años se incorpora a ETA militar, cuando la facción más dura de la organización terrorista llevaba a sus espaldas cientos de asesinatos. A los tres años de entrar en la banda, es detenido por la policía francesa y entregado a las autoridades españolas. Fue acusado de participar en el secuestro de quien fuera secretario general de la UCD en 1979, Javier Rupérez, y de haber custodiado a Luis Abeitua, director de la compañía Michelín en Vitoria. Es absuelto del primer delito por falta de pruebas y condenado por el segundo a seis años de cárcel, de los cuales cumple la mitad. Fue absuelto, igualmente por falta de pruebas, por el atentado e intento de secuestro del político de UCD, y padre de la Constitución, Gabriel Cisneros, herido de bala en el estómago y en una pierna, por resistirse.

Otegi pasa a dedicarse a la política en las elecciones autonómicas vascas de 1994, cuando se presenta en las listas de Herri Batasuna y, cuando la cúpula de la coalición abertzale fue detenido en 1997, se convierte en la cara visible de la formación política. Desde entonces, trató de plantear pactos soberanistas con otras fuerzas políticas y se mostró más crítico con las opiniones, en el interior de ETA favorables a mantener una política activa de atentados, lo que no impidió que participase en diversos actos de homenaje a etarras fallecidos en los que pronunció palabras que posteriormente le valdrían condenas por exaltación del terrorismo, que se quedaron en nada.

Desde su último ingreso en prisión el 13 de octubre de 2009 por orden del juez Baltasar Garzón por el intento de reconstrucción de la dirección de Batasuna (caso Bateragune) los sectores más nacionalistas e izquierdistas no sólo del País Vasco sino también de España, han mantenido la opinión de que su encarcelamiento estaba motivado por su ideología Aunque nunca condenó la violencia terrorista, porque le parecía ‘un gesto políticamente ineficaz’, en la política vasca caló la idea de que Otegi quería que ETA abandonase la lucha armada. Resultó especialmente polémico que el mismo presidente Rodríguez Zapatero reconociese que Otegi había hecho “un discurso por la paz”. Es también cuando empieza a correr la especie de que estamos ante el Gerry Adams vasco, intentando presentarlo como un “hombre de paz”.