El sudoku en el que está metido Rajoy

Han aceptado las seis condiciones previas, han dicho sí a la mochila austriaca, están debatiendo las medidas para mejorar el estado de bienestar, pero se han atascado en el contrato de trabajo único que rechazan los negociadores populares, a pesar de que los máximos responsables de Ciudadanos habían sido más flexibles con el PSOE, aceptando tres tipos de contratos laborales distintos. Es en ese tema (y en los imputados) en dónde ha sonado la señal de alarma, de quienes insisten en que se habla de un paquete que hay que aprobar, aunque han encontrado la solución de aparcar los temas más conflictivos, para finales de esta semana. Más que de un acuerdo de investidura son tantas las exigencias, que parece que lo que están negociando, descartado un acuerdo de Gobierno, es un acuerdo de legislatura. Un auténtico sudoku que Rajoy tendrá que solucionar a partir de la semana que viene.

Pero, por lo que no pasan, de verdad, es por la posibilidad de un acuerdo del PP con los nacionalistas vascos o catalanes, en un posible segundo intento de investidura a finales de Setiembre o principios de Octubre, tras las elecciones autonómicas vascas y gallegas del 25 de Septiembre. Ante la llamada del exministro Alfonso Alonso para que el PNV no se sume al bloqueo, Ciudadanos ha recordado que “si esa abstención del PNV o, hipotéticamente de Convergència (ahora Partit Demócrata) es a cambio de algo, de mirar hacia otro lado, o a cambio de privilegios, no lo podemos aceptar”. Una pieza más de ese un sudoku en el que está metido Rajoy convencido ya de que tendrá que repetir, después de la semana que viene, el debate de investidura.

Mientras tanto, convencido de que los escollos que están surgiendo en las conversaciones con Ciudadanos serán superados a pesar de las dificultades, el candidato ha comenzado a preparar su discurso de investidura que pronunciara el martes 30 de Agosto. Un discurso para el que ya ha pedido a los distintos Ministerios papeles y borradores que le sirvan para cumplir el expediente, contando con que para que gran parte de la oposición será toda una moción de censura, en la que quiere intentar que no se rompa definitivamente los puentes con la oposición socialista, a la espera de que pueda cambiar de posición y llegue a abstenerse en una segunda convocatoria. Uno de sus temores es que le puedan devolver aquella parodia que en su momento, en la frustrada investidura de Sánchez, Rajoy hizo de lo que bautizó con su peculiar ironía de “Pactos de los Toros de Guisando”, los pactos entre PSOE y Ciudadanos.

Por su parte Sánchez, que este lunes con su Ejecutiva, empezó a diseñar los primeros pasos de su intervención en la que va a intentar justificar su insistencia en el “no, no y no”, piensa centrar su intervención en gran parte de los puntos de los acuerdos que en su momento firmó con Ciudadanos, y que no han sido incluidos en esta ocasión en la negociación con el Partido Popular, como la derogación de la reforma laboral, y de la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa), la mejora del salario mínimo, la Ley mordaza y hasta un centenar de medidas que supone una crítica total a cuatro años de Gobierno.

Desde fuera se valora, sobre todo, el papel que está desempeñando “Ciudadanos” para desbloquear la situación política española. Según Le Monde la imposición de las seis condiciones de “Ciudadanos” al candidato a la investidura de Mariano Rajoy, es una victoria importante para el joven partido de centro y antinacionalista, entre otras razones porque se ha abierto una fase de negociación sobre otras reformas que exige Ciudadanos: el aumento de los permisos de maternidad y paternidad, la despolitización de la justicia, la reducción de las cotizaciones de los trabajadores autónomos y emprendedores, o la reforma del Senado y las Administraciones locales. Si Rajoy se niega a ceder a las exigencias de Ciudadanos, entre las que está la salida de todos los imputados, el riesgo de una crisis interna en el seno del PP apareceŕa inevitablemente. Ya que, como Rivera ha recordado todas las medidas de “regeneracióńn democrática” que exige, ya fueron aceptadas por la presidenta de la región de Madrid, Cristina Cifuentes, que gobierna gracias al apoyo de Ciudadanos. Esta promesa del PP es una de los representantes de la joven guardia del partido que reclama, cada vez más abiertamente, una modernización y una renovación de la derecha española.

Por su parte, el periódico alemán Frankfurter Allgemaine Zeitung destaca el que después de ocho meses de bloqueo y de “politiquerías”, para salir de la crisis, se haya abierto un nuevo horizonte, aunque pone de manifiesto que un Gobierno presidido por Rajoy y apoyado por Ciudadanos, no llegaría a la mayoría absoluta en el Parlamento, pero quedaría cerca de tenerla. “España,- dice el periódico alemán- cuyas finanzas públicas pasan serios apuros, necesita por fin un gobierno que pueda actuar. Empresas e inversores precisan claridad y seguridad sobre cómo seguirá siendo la política financiera y económica. Es digno de elogio que el jefe de Ciudadanos pusiera en segundo plano su figura, que tampoco tiene tanto peso. El precio que pide a cambio a Rajoy no es demasiado alto: entre sus seis condiciones figuran una comisión que investigue los escándalos de corrupción en el Partido Popular. Porque también los conservadores tienen las manos sucias, como los socialistas”.