El gran amor de Hernando por C’s y la química de Fisher

“Este es el principio de un gran amor”, la frase del portavoz parlamentario del Partido Popular, Rafael Hernando, al firmar el viernes el pacto anticorrupción con el portavoz de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, con el que se inauguraron las negociaciones para el apoyo de los 32 parlamentarios del partido naranja a la investidura de Mariano Rajoy pasará a la historia del vodevil en que se ha convertido encontrar una salida al bloqueo político que vive el país después de dos elecciones generales. Y en vísperas de una tercera, a celebrar el día de Navidad. El principio de un gran amor por Ciudadanos para quien meses antes bautizaba como “Naranjito” al líder del partido naranja, Albert Rivera.

Probablemente sea la antropóloga y bióloga norteamericana Helen Fisher –una investigadora que ha venido estudiando la importancia fundamental de los factores biológicos y hormonales de las substancias químicas en el proceso de amar, mirando con el escáner el cerebro de personas locamente enamoradas o deprimidas por la pérdida de un gran amor– , será Fisher, digo, la que pueda interpretar los mecanismos por los que el señor Hernando ha pronunciado esa contundente frase, tan intima. Parece, incluso, sacada de uno de sus libros (‘Por qué amamos: Naturaleza y química del amor romántico’), sin que podamos saber, por el momento, si esa expresión tan delicada pertenece a algunos de los sistemas cerebrales que la investigadora establece en términos generales en las relaciones: la lujuria, la atracción sexual selectiva o el apego. O quizás habría que encuadrar la espontaneidad del político popular, en esa conclusión que establece Helen Fisher de que, normalmente, la gente tiende a enamorarse de alguien que tiene alrededor, próxima: nos enamoramos de personas que resultan misteriosas, que no se conocen bien.

Sea cual sea, el porqué de ese repentino enamoramiento casi romántico de Hernando, no parece, por el momento, que eso termine en apareamiento, aunque el político popular lo haya intentado. Estamos pues ante un acuerdo de investidura y no en un acuerdo de gobierno y mucho menos en un acuerdo de legislatura, aunque todo puede quedar en nada si la investidura de Rajoy fracasa, porque, en el punto opuesto a las teorías de Fisher, aunque muy cercana al odio, según el término “ambivalencia” de Freud está la posición de Sánchez, el dirigente socialista que, bajo ningún concepto, está dispuesto a que esa investidura tenga el menor éxito.

Con lo que se ignora cómo terminará ese principio de gran amor, en el que parece estar empeñado el portavoz parlamentario popular que, además, es el que preside por parte del PP las negociaciones entre las delegaciones de los dos partidos que, de hecho, se inician este lunes en el Congreso de los Diputados. Unas declaraciones del vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, que se sienta también en la mesa de negociación, han enfriado algo a Hernando, especialmente después de la advertencia de que si las conversaciones que se inician este lunes no llegan a buen puerto, su partido “votará ‘no’ en la primera y se abstendrá en la segunda” sesión de la investidura. Algo que ha producido inquietud en el enamoradizo portavoz popular y en las filas del partido.

La intención de Ciudadanos es ampliar al máximo las políticas de regeneración democrática. “Las medidas de lucha contra la corrupción, transparencia y democracia de los partidos que llevamos en nuestro programa y el pacto que defendemos desde 2010 van a estar sobre la mesa”, es el anuncio que ha adelantado el vicesecretario general de Ciudadanos, que no ha dudado en destacar que una de los temas claves que fue sacado de las condiciones previas (esas que ni siquiera se ha permitido debatir en el Comité Ejecutivo Nacional del pasado miércoles) es la celebración de primarias en el Partido Popular, algo que no está contemplado en los Estatutos pero que firmó en Madrid la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, para el acuerdo de gobernabilidad con Ciudadanos.

Durante todo el fin de semana los negociadores populares y de Ciudadanos han estado estudiando las distintas propuestas, pero son las del partido naranja las más extensas (más de un centenar de propuestas concretas) las que pueden producir más tensiones y las que suponen todo un voto de censura a la forma de actuar hasta ahora, de los populares, en tanto afectan incluso a leyes importantes que se han aprobado durante los cuatro años de legislatura popular, o a temas de funcionamiento interno que pueden ser interpretadas como una verdadera intromisión en asuntos que son de absoluta responsabilidad del partido o de sus dirigentes. Más flexibles son las propuestas del Partido Popular, en tanto la mayoría están sacadas de los acuerdos firmados en su momento en el llamado “Pacto del Abrazo” entre Rivera y Pedro Sánchez. Se trataría de un gesto para un nuevo intento de acercamiento a Sánchez, algo que a estas alturas se presenta como imposible por la cerrazón en la que se ha obcecado el líder socialista y de la que no está dispuesto a salir… Es lo que Freud llama “ambivalencia”.