Bla-bla-bla, ante el mayor desafío político al Estado

Con el Tribunal Constitucional de vacaciones después de haber celebrado la semana pasada su último pleno del curso político; en pleno periodo de consultas reales para encontrar una salida al actual bloqueo político; mientras se intenta encontrar un cierto consenso para elegir un candidato a la investidura y, en pleno desconcierto por una situación política que cada día se complica más y más, el Parlamento catalán, en un acto de desafío al Estado y al propio Tribunal Constitucional, ha aprobado este miércoles, gracias a los votos de Junts Pel Si (JXSi) y el partido antisistema CUP (Candidatura de Unidad Popular), el inicio del proceso de desconexión de Cataluña de España, dando luz verde a las conclusiones de la Comisión d´Estudi del Procés Constituent.

Esas conclusiones, según advertía recientemente el Constitucional a la Mesa del Congreso, se oponen frontalmente a la anulación que el propio Tribunal hizo de la declaración aprobada por el Parlamento catalán el 9N, especialmente en lo que se refiere a las leyes de “desconexión” de la legalidad vigente, la formación de una Asamblea Constituyente autónoma que no puede ser controlada por ningún otro poder, así como la elaboración de una Constitución catalana (que está siendo redactada desde hace meses) que sería sometida a Referéndum junto con la separación de Cataluña de España, en un proceso de independencia.

Las conclusiones aprobadas y ratificadas este miércoles en el Parlamento catalán, incluyen igualmente el reconocimiento del derecho a decidir, la solicitud del aval internacional para el proceso independentista catalán, la aprobación de las Leyes de desconexión con España y el inicio de ese proceso constituyente que deberá constar de tres fases, según la comisión. La primera, “un proceso participativo”; una segunda fase de “desconexión con el Estado español y convocatoria de elecciones constituyentes para formar una Asamblea Constituyente”; y una última fase de “ratificación popular a través de un referéndum”.

Todo un desafío del Parlamento catalán al Estado, en el momento en que, evidentemente, hay un vacío de poder, un gobierno en funciones y un rechazo generalizado a la actuación de los partidos políticos, que han sido incapaces de formar un gobierno después de 220 días. De la votación en el Parlament se han ausentado el Partido Popular, Ciudadanos y el PSC (Partido Socialista de Cataluña). Catalunya Si es que Pot, ha votado en contra con lo que todo ese proceso de desconexión se ha aprobado por 72 votos a favor y 52 en contra.

La gravedad de lo ocurrido en el Parlamento catalán (y sorprende que no haya sido el propio presidente del Gobierno Mariano Rajoy el que haya comparecido ante la opinión pública, sino la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, después de reunir a la Comisión de subsecretarios y secretarios de Estado) no sólo estriba en ese choque de trenes que se ha producido en contra de la legalidad vigente, y la desobediencia reiterada a los requerimientos del Constitucional, sino que, y es lo más grave, que el Parlamento catalán se ha colocado fuera de la Ley, en la más clara ilegalidad.

Ante la gravedad de la situación (“dijimos que el Gobierno no iba a dejar pasar ni una”, ha dicho Santamaría en una declaración institucional), el Consejo de Ministros de este viernes volverá a aprobar un acuerdo “para autorizar a la Abogacía del Estado a presentar ante el Tribunal Constitucional un “incidente de ejecución de sentencia contra la resolución aprobada por el Parlament”. ¿Se corresponde ese “incidente de ejecución de sentencia” con la gravedad de lo que está pasando? ¿Es eso “no dejar pasar ni una”? ¿Es lógico que mientras se preparaba ese “golpe institucional” en el Parlament, el Partido Popular, trataba de convencer a todos de que había que conceder grupo parlamentario a Convergencia de Catalunya (perteneciente a Junts Pel Si), después de haber contribuido con su incomprensible abstención a la elección de la nueva Mesa del Congreso de los Diputados, un auténtico disparate político que, además, suponía la concesión de más de tres millones de euros a los Convergentes?
Es decir, no dejar pasar ni una, y Bla-bla-bla como respuesta.