El escándalo Fernández Díaz y el futuro de Rajoy

A sólo horas del final de la campaña electoral y en vísperas de la jornada de reflexión del sábado, todo el debate político gira, y va a girar todo el fin de semana, sobre el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz y sobre sus conversaciones conspiratorias con el director de la OAC, Oficina Antifraude en Cataluña, Daniel de Alfonso, para implicar a políticos independentistas catalanes en supuestos escándalos y posibles delitos, coincidiendo con el simulacro de referéndum del 9 de Noviembre de 2014, por el cual han sido imputados varios dirigentes catalanes.

El estallido del escándalo protagonizado por el ministro, empeñado en buscar pruebas de posibles delitos en sus adversarios políticos, en connivencia con el juez de Alfonso, elegido por unanimidad por el Parlamento catalán; el hecho insólito de que el titular de Interior haya sido grabado en su propio despacho oficial; que esa grabación haya sido guardada durante dos años y que se haya filtrado cuatro días antes de la jornada electoral; que el Presidente del Gobierno haya entrado en contradicciones sobre si conocía o no la trama en la que estaba su ministro y el señor de Alfonso; que cuarenta y ocho horas después de aparecer las grabaciones no se sepa cómo se han producido y quiénes son sus inspiradores y autores, da idea de que nos encontramos ante una auténtica guerra dentro de la propia policía, de una pelea de clanes, con mucho poder dentro del cuerpo y de venganzas y ajustes de cuentas. No sólo es la gravedad de que en un estado de Derecho se actúe de esa manera antidemocrática, es también el descontrol en el que han estado los Cuerpos de Seguridad del Estado, en unos momentos claves de lucha contra la corrupción y la regeneración política.

Este escándalo que ha adquirido una nueva dimensión con las propuestas de de Alfonso de poner en marcha una operación política para substituir a Artur Mas por un candidato amigo suyo, el exconsejero Germá Gordó, ha dinamitado el final de la campaña electoral, sin que se sepan los efectos que pueda tener en el comportamiento de muchos electores este domingo. Y, sobre todo, si tendrá alguna influencia en el voto de Unidos Podemos, PSOE, o Ciudadanos, ya que a estas alturas, no parece que vaya afectar al PP que, en todo caso, aprobaría la actuación del ministro contra los independentistas. En la encuesta que a diario sigue publicando El Periódico de Andorra los partidos que salen más favorecidos son Ciudadanos y Partido Socialista que frena algo el llamado “Sorpasso” en escaños.

Lo que sin duda influirá, será en el futuro político de Mariano Rajoy, como líder del Partido Popular y, como candidato de ese partido, que el domingo será el más votado. Si ya hay partidos, como Ciudadanos, que están exigiendo la cabeza de Rajoy, como una prueba de que esa regeneración política y lucha contra a corrupción, es algo más que un slogan electoral. No quieren ni a Rajoy, ni a nadie de su círculo más íntimo, como la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, aunque en todo caso, aceptarían al ministro de Exteriores García-Margallo o a la titular de Fomento, Ana Pastor, la mejor colocada en un momento crítico. Por su parte el periódico alemán “Süddeutsche Zeitung“ que hoy hace un perfil de la presidenta de lan Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, la presenta como “la esperanza de los conservadores” ya que dice que a nivel político está muy cerca de Rajoy, que ha movido al PP hacia el centro “y que ha aislado a los nostálgicos de Franco en sus filas”.

Por su parte Financiar Times insiste en que el problema está en el futuro de Rajoy que según dicen se aferrará al poder a pesar de que su bando habla de sucesión. Todo el mundo sabe que Mariano Rajoy puede sobrevivir a la derrota. La pregunta después de las elecciones del domingo será: ¿puede sobrevivir a la victoria?. A tan solo tres días de la repetición de las elecciones generales, el veterano presidente del país está a punto de enfrentarse a un reto poco frecuente.

Las encuestas, dice el FT coinciden en que su Partido Popular de centro derecha saldrá una vez más elegido como grupo más sólido del parlamento, con cerca del 30 por ciento de los votos y en torno a 120 escaños de un total de los 350 de que se compone el parlamento en España. Probablemente, el rival más cercano de Rajoy sea la alianza Unidos Podemos, de extrema izquierda, con no más de 90 escaños en la cámara.

“Pero incluso ese margen -en el caso de que de hecho, se materializara en la noche del domingo- no será suficiente para acabar con el lento pero insistente debate acerca del futuro político de Rajoy. El problema del Presidente está claro: tanto sus posibles socios de coalición, los socialistas de centro izquierda, como el partido centrista Ciudadanos, insisten en que no apoyaran un Gobierno que esté encabezado por el gallego, de 61 años de edad”.