En contra de lo prometido, Rajoy dispuesto a más recortes

El compromiso del presidente del Gobierno Mariano Rajoy con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, de afrontar nuevos recortes a partir del segundo semestre del año, con lo que da por hecho de que será elegido Presidente en las elecciones del mes que viene, ha provocado el primer enfrentamiento de la precampaña electoral , con el partido socialista que ha acusado a Rajoy de “mentiroso” y con Ciudadanos, que ha señalado que “Rajoy no puede comprometerse a hacer recortes antes de que los españoles voten”.

En contra de lo que viene diciendo en España, Rajoy le ha prometido al presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker que está dispuesto a hacer nuevos recortes y nuevas reformas a partir del mes de Julio si gana las elecciones el próximo 26 de Junio. En la carta que el pasado 6 de Mayo le envió a su compañero de partido y el mejor valedor que tiene en la Comisión, el luxemburgués Jean Claude Juncker, Rajoy promete recortar 8.000 millones de euros y abordar determinados temas de la reforma laboral, que sería una vuelta de tuerca más, en un intento de no ser sancionado con una multa de 2.000 millones (0,8 % del PIB), algo que supondría un voto de castigo. La carta ha sido utilizada por el Presidente de la Comisión para convencer a los miembros más remisos de que no era el momento para anunciar una sanción al Gobierno español en plena campaña electoral, con lo que se decidió paralizar todo hasta después de las elecciones del mes que viene.

Mariano Rajoy ha tenido que rectificar ante Bruselas, para evitar la sanción económica, dando por terminado lo que algunos han bautizado como el “juego de la gallina fiscal” ante la Comisión Europea, y en esa carta, en la que intenta justificar el incumplimiento de las cifras de déficit por culpa de las comunidades autónomas, asumiendo el compromiso de nuevos recortes, cuando su postura ante el electorado es que los recortes, salvo el acuerdo de no disponibilidad de gasto para 2016 que supone un ahorro de 4.000 millones de euros, han terminado definitivamente.

Mientras un sector de los medios económicos, le felicitaba “por haber ganado el juego de la gallina fiscal frente a Bruselas y porque ante”, ” la amenaza de la Comisión Europea de multarle por incumplir los límites de déficit de la UE, el prometía más recortes fiscales si gana los comicios de junio” , es decir, una reducción de impuestos, algo considerado por Bruselas como una auténtica provocación, el Presidente ha tenido que dar marcha atrás públicamente, aunque desde fuentes oficiales se resistían a hacer pública la carta en la que se aceptan todas las imposiciones de Bruselas.

Pero lo que realmente ha sorprendido en Bruselas es que en plena pelea por el déficit, el Presidente del Gobierno español, en el inicio de la campaña electoral, con el marrón que tiene encima, haya anunciado esa rebaja de impuestos, algo incompatible con la disminución del déficit e incompatible también con el espíritu de esa carta, guardada en secreto y revelada por el periódico El País. En la carta a su valedor, le recuerda que en caso de ser sancionado “se daría la paradoja de que un país que ha hecho un gran avance en múltiples ámbitos de la política económica pudiera ser el primer país sancionado”. “No sería un buen precedente que se penalizase de igual manera a aquellos países que reforman sus economías que a aquellos que no lo hacen”. “Conscientes de la necesidad de salir del procedimiento por déficit excesivo cuanto antes, en la segunda mitad del año, una vez haya un nuevo Gobierno, estamos dispuestos a adoptar nuevas medidas, si se requieren, para cumplir con el objetivo”, insiste el Presidente que pide a la Comisión una moratoria.

Sobre todo, pide “que se miren todas las actuaciones en los últimos cuatro años y que la valoración no se ciña únicamente al merito ámbito presupuestario” que se ha alterado por el calendario electoral con elecciones autonómicas y locales, que ha ocasionado desvíos presupuestarios en las Administración regionales muy notables, algo que no se ha producido en la Administración central.