¿Gobierno de independientes ante “esclerosis institucional”, según “NYT”?

A pocas horas de que el Jefe del Estado inicie el tercero y último turno de consultas, para desbloquear la actual situación política que ya dura cuatro meses, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha propuesto que se echen a un lado tanto el presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy, como el líder de la oposición Pedro Sánchez (él haría lo mismo), para intentar una fórmula de que un independiente se haga cargo del Gobierno para afrontar problemas como la reforma de la Educación, la Reforma de la Ley Electoral, la Reforma Constitucional y otro tipo de retos urgentes que el país tiene planteados y que necesitan que se aborden con la mayor urgencia posible.

La propuesta Rivera, inspirada en la “Vía Monti” que se impuso en Italia ante un desacuerdo total entre los partidos políticos tras la crisis Berlusconi, se viene manejando desde hace meses e, incluso, dentro del actual Gobierno en funciones se ha llegado a especular con una “solución de Guindos“, una solución hoy imposible, que iba acompañada del nombre de Soria, el exministro de Industria dimitido, como Presidente del partido. La solución que propone el líder de Ciudadanos, viene avalada por la imposibilidad de acuerdo entre los líderes políticos, especialmente entre Sánchez y Rajoy, y entre Iglesias y Sánchez. Cómo será la situación que ya, después de cuatro meses, Rajoy no se atreve a llamar por teléfono a Sánchez y, como último recurso, ha utilizado su cuenta de twitter para lanzar un mensaje, como el náufrago que lanza al mar un mensaje en una botella: “Pedro Sánchez puede evitar las elecciones. Le invito una vez más a trabajar por un Gobierno de gran coalición que de estabilidad a España”.

El tono del tuit indica que, definitivamente, Rajoy ha tirado la toalla, que dirá “no” al Rey en las consultas de la semana que viene, según ha confesado a un grupo de periodistas en Castilla-La Mancha, con lo que será el único que ha rechazado la propuesta del Jefe del Estado para la investidura como responsable del partido más votado. El actual Presidente en funciones espera que las encuestas mejoren sus resultados de Diciembre en la confianza de que, con el apoyo de Ciudadanos (mucho tendrán que cambiar las cosas) puede estar muy cerca de la mayoría absoluta, utilizando como argumento que si no se ha producido el “sorpasso” en Junio, fenómeno que puede producirse si hay acuerdo con Izquierda Unida, puede establecerse un Gobierno de izquierdas con Podemos.

“Sorpasso” es un término italiano que fue introducido en los años ochenta del siglo pasado, por el secretario general del partido Comunista Julio Anguita, que tiene difícil traducción al español, pero que en términos políticos, vendría significar el adelantamiento de un partido a otro “por sorpresa”, sin estar previsto. Sería algo así como “zarpazo”. Es lo que pretendía el dirigente comunista que Izquierda Unida hiciese con el PSOE, y es la tesis que ha venido defendiendo aún después de su salida activa de la política. Anguita, sería en estos momentos, la figura política más respetada tanto por Pablo Iglesias como por Juan Carlos Monedero, no así por Iñigo Errejón, más partidario de la transversalidad política y que no cree que, automáticamente, puedan sumarse los votos que Izquierda Unida obtuvo el pasado 20 de Diciembre con los que obtuvo Podemos.

Lo que es cierto, según una amplia crónica que publica la edición internacional del New York times es que el país está dominado por la parálisis política y que “las luchas intestinas obstaculizan los esfuerzos para formar Gobierno, poniendo a prueba la paciencia de los ciudadanos”. Recuerda el periódico que es por todos conocido, que Bélgica alcanzó hace cinco años una dudosa notoriedad al pasar 589 días sin un gobierno electo y que “aunque España todavía no es Bélgica, se está acercando” ya que es muy probable que llegue a pasar seis meses, o incluso más, en el limbo político, debido a que las desavenencias políticas de los españoles están al nivel de las de valones y flamencos”. Una palabra que se suele escuchar estos días al hablar de que la política es un “circo”.

Mientras los políticos españoles discuten, prácticamente el único consenso que existe es que el país se ha adentrado, según el periódico, en aguas inexploradas. Mariano Rajoy ejerce como presidente en funciones, aferrándose a su cargo incluso sus ministros se niegan a reconocer el Parlamento salido de las urnas sin siquiera tratar con sus diputados. El nuevo Parlamento, por su parte, ha llevado al Gobierno a los tribunales por no reconocer su legitimidad, al tiempo que tampoco reconoce la legitimidad de Rajoy. “Se suponía que no debía de ser así. Antes de los comicios de diciembre, una nueva generación de líderes de partido prometía que las elecciones supondrían el arranque de un periodo de cambio y reformas constitucionales. En su lugar, España avanza hacia una crisis constitucional. El orden del día es la “esclerosis institucional”.

“El desencanto público ha llegado a tal punto – es la conclusión del New York Times – que los analistas prevén que muchos españoles ni siquiera acudirán a votar, en las próximas elecciones.