El encuentro Rajoy-Puigdemont…y la CUP, con el ciclo…

La CUP (Candidatura de Unidad Popular) de Manresa presentará en el pleno del Jueves una moción para mejorar el apoyo que reciben las jóvenes durante la pubertad y concretamente en el inicio de su ciclo menstrual. La moción pide que no sean las empresas privadas las que hagan, en los centros educativos, los talleres sobre menstruación sino que se ocupe el Servicio de Información y Atención a la Mujer (SIAD), “que no tiene intereses comerciales”. Aprovechando el cambio, propone que los talleres se incluyan los “métodos alternativos de recogida de sangrado: copas menstruales, compresas de ropa y esponjas marinas”. Según la CUP, se trata de “alternativas más saludables, más sostenibles y más asequibles económicamente”. Se dispondrá de métodos alternativos de recogida de sangrado.

La sorprendente noticia que causaba furor este miércoles en twitter y, que se conocía cuando en el Palacio de la Moncloa se reunían, por primera vez, el nuevo Presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (impuesto en el cargo por la CUP, después de vetar y conseguir la dimisión de Artur Mas), y el Presidente del Gobierno de España en funciones, Mariano Rajoy, echaba por tierra esa teoría de que el nuevo Gobierno de la Generalitat no había hecho nada durante sus primeros Cien Días porque la falta de entendimiento entre Junts Pel Si y la CUP (Candidatura de Unidad Popular) lo había impedido y, sobre todo, por el comportamiento político irresponsable de la CUP.

Algo, profundamente injusto, a la vista de la decisiva propuesta sobre el sangrado femenino, que se debatirá próximamente, algo que, desde siempre, ha preocupado en Cataluña, sin que la Casta política y la burguesía catalana, le haya prestado la menor atención, sino todo lo contrario. Esa inusual noticia, que ha sorprendido al Presidente de la Generalitat este miércoles, recibido por Rajoy a petición del señor Puigdemont, en una reunión en la Moncloa, que los dos creen que ha sido cordial desde el primer momento, tras el regalo de un facsímil de la segunda parte del Quijote , los saludos a la puerta del Palacio presidencial y las mutuas sonrisas. Se trataba del encuentro de un Presidente en funciones que poco puede resolver, y, de otro que celebra sus Cien Días de Gobierno sin que se haya adelantado mucho desde el punto de vista legislativo.

A pesar de que no se ha aprobado ningún proyecto de Ley importante, el señor Puigdemont tenía interés desde el principio en plantear a Rajoy el eterno tema del Referéndum, ese Referéndum sobre la independencia ante un Presidente sin ninguna capacidad de decisión. Rajoy, que ni siquiera ha llegado a felicitar a Puigdemont por su elección, ha accedido a la petición de entrevista, después de que los líderes de todos los partidos, hayan pasado por el despacho oficial de la Generalitat. Era el único que quedaba y ha querido hacer un gesto que, en realidad, no sirve para nada.

Ajeno a la situación, el Presidente de la Generalitat ha insistido en el tema soberanista; en cuarenta y seis reivindicaciones concretas frente al gobierno español (el doble de las que, en su momento, le planteó a Rajoy el ex Presidente Mas en su ultima entrevista en la Moncloa); en un replanteamiento de las relaciones con Cataluña en el que todo no tenga que pasar por el Tribunal Constitucional; en los problemas sociales que está viviendo Cataluña, entre ellos la llamada “pobreza energética” y, en el problema de las cifras de déficit impuesto por el equipo del Ministro Montoro.

Todo muy bien pero sin ningún tipo de acuerdo, según se han encargado de aclarar los dos en comparecencias separadas. Desacuerdo en todo o, en casi todo, especialmente en esa hoja de ruta hacia la independencia entregada junto al conjunto de peticiones. Peticiones, que serán estudiadas conjuntamente por el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras y por la vicepresidenta Soraya Saenz de Santamaría. Donde se ha producido un auténtico precipicio, ha sido en el Referéndum independentista y en esa petición de que se deje de judicializar la política catalana con los recursos ante el Tribunal Constitucional. Las palabras de Rajoy han sido tajantes: : “Cataluña es España, la inmensa mayoría de los españoles lo sentimos así. Unidad, soberanía nacional, igualdad y cumplimiento de la ley. Cataluña es España y queremos seguir viviendo juntos”.

No, del ciclo, del ciclo menstrual, la gran preocupación de la CUP, no se ha dicho nada, ni aparece en el documento de las 46 peticiones entregadas en mano a Rajoy. Se desconoce la reacción de la CUP a ese importante olvido que tanto preocupa a la ciudadanía catalana…