Forbes: “España, más pobre que hace diez años”

El ministro de Economía Luis de Guindos, que intenta llegar a un acuerdo con la Comisión Europea para aplazar los objetivos de déficit, para este año y el próximo, y que está vendiendo la piel del oso antes de cazarlo, ha confirmado ante la Comisión de Economía y Competitividad del Congreso de los Diputados que si nuestro país cumpliese los primeros objetivos de déficit marcados, uno de los principales problemas con los que se enfrenta la economía española, eso afectaría al crecimiento, en unos momentos en que ya se está notando una lenta desaceleración. El cuadro macroeconómico presentado por de Guindos empeora la revisión de déficit hasta el 3,6 por ciento este año y al 2,9% el año que viene, retocando el crecimiento y empeorando las cifras de paro.

Todo el optimismo que derrochó el pasado fin de semana en Washington, durante las sesiones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde puso el acento en los “populismos” como freno a las reformas estructurales, ha quedado diluido este martes en su intervención parlamentaria en la que reconoció que no se habían cumplido los objetivos previstos, algo que ha criticado unánimemente la oposición ya que no puede entenderse ese incumplimiento con un precio del petróleo mucho más barato, unos tipos de interés a cero y, sobre todo, con el Banco Central Europeo (BCE) comprando Deuda para sostener la prima de riesgo.

La situación ahora es que hará falta nuevos ajustes, y que Europa todavía no ha aprobado la moratoria que de Guindos ha dado por hecha ya que el vicepresidente de la Comisión Europea para el euro Valdis Dombrovskis, reconociendo que se ha reunido con el Ministro español ha declarado que está al tanto de lo publicado en España en alusión a dar uno o dos años más a España para situar el déficit por debajo del 3%, “Pero déjenme reiterar que ninguna decisión está tomada en lo que se refiere a España, Portugal, o cualquier Estado miembro”.

No deja de ser, por lo menos curioso que, con este escenario, una publicación como Forbes muestre su ironía sobre esa historia de que España es “un radiante ejemplo de cómo debería un país intentar recuperarse de una crisis económica”. Con esto se nos está́ mostrando que sí es posible prosperar en la eurozona y, por tanto, cuán maravillosa es la Unión Europea. Pero naturalmente, lo que de verdad nos enseña es precisamente lo contrario: cómo el euro coloca una espantosa medalla a la capacidad de una economía de hacer frente al cambio y la crisis económica. “El problema reside, según Forbes, en que lo que se está definiendo como un éxito es lo que la mayoría de nosotros prácticamente calificaríamos de desastre”.

La tesis de Forbes es que el principal problema de España fue que lo estaba haciendo bien, en un momento en el que Alemania, no. Esto se tradujo en que los tipos de interés de la eurozona se fijaron para Alemania (que es con diferencia la mayor economía de la eurozona) siendo por tanto demasiado bajos para una economía española en auge. Esto desencadenó un inmenso boom de especulación inmobiliaria. En cuanto a lo que España podría haber hecho, lo hizo todo bien. Se insistió en que los bancos apartasen más capital durante el periodo de auge. En España, el sector privado y los bancos estaban bastante saneados. Fue todo el sistema de cajas de ahorros (propiedad de las administraciones regionales, o al menos gestionadas por ellas) lo que estalló. Superávits presupuestarios en torno al 2% durante un par de años.

Naturalmente, la burbuja estalló, como lo hizo en Irlanda, que sufrió el mismo problema, pero para entonces Alemania ya iba bien. Los tipos de interés volvieron a fijarse para la economía de la eurozona en su conjunto y, por tanto, en un nivel demasiado elevado para las condiciones económicas españolas. Esto hizo que el paro se disparase al 25% y el desempleo juvenil al nivel del 50%. Ahora han transcurrido 8 años desde el estallido de la burbuja y España sigue teniendo un paro del 20% y su PIB sigue estando por debajo de los niveles previos a la crisis. Esto no significa brillar en absoluto. Es la prueba de que el euro fue una mala idea y de que así seguirá siendo. El resultado actual es toda la prueba que necesitamos a favor de este argumento.

“La realidad es que España – es la terrible conclusión de Forbes– sigue siendo más pobre que hace una década…”