Gobierno: dicen que se remangan… para nada, de nada

Tras veinte días de vacaciones de Semana Santa de la totalidad de los Diputados, y 105 días sin Gobierno, el encuentro a tres (PSOE-Podemos-Ciudadanos) para intentar llegar a un acuerdo de investidura, no tendrá lugar hasta finales de la próxima semana, a pesar de que, oficialmente, todas las declaraciones oficiales inciden en que lo más importante es “remangarse” para llegar a un pacto. Es el término de actualidad, “remangarse”, (se entiende la camisa, prenda de moda).Total ¿para qué? Han pasado 105 días desde las elecciones y estamos donde estábamos. Todos remangados, para nada.

Se supone que el acuerdo tendría que realizarse antes de dos semanas, ya que habría que reanudar las sesiones de consultas del Jefe del Estado con los distintos partidos políticos, para proponer a un candidato y antes, por lo menos entre los militantes de Podemos, tiene que celebrarse un referéndum, con una pregunta que todavía se desconoce, pero que giraría sobre tres posibilidades: coalición de Gobierno con el PSOE a la valenciana, abstención en un Gobierno PSOE-Ciudadanos o convocatoria de nuevas elecciones. Para eso, empezarán a reunirse a finales de la próxima semana.

Con esa última idea del referéndum, Pablo Iglesias no quiere asumir el desgaste de ser acusado de una nueva convocatoria electoral que, según el sondeo publicado este domingo por el periódico El País, nadie quiere a pesar de que el 94% de los encuestados por Metroscopia considera mala la actual situación política de bloqueo, y el 64% exige un acuerdo ya. Esas prisas, mezcladas con hartazgo, que se detecta en la ciudadanía, no parece preocupar a los dirigentes políticos que aparentan con sus particulares agendas, encontrarse felices en la actual situación.

El fin de semana ha sido aprovechado por los dirigentes del cuatripartito a intentar que no se les culpabilice del actual fracaso y de la repetición de las elecciones. Iglesias, que ha conseguido que el nuevo secretario de organización del partido, Pablo Echenique, sea elegido por unanimidad por el Consejo Ciudadano, como nuevo secretario de organización en substitución del “Errejonista” Sergio Pascual, se ha sacado de la manga el referéndum, que le libera de cualquier responsabilidad. Los Estatutos sólo obligan a este tipo de consultas cuando hay un pacto, pero no sobre ese tipo de consultas.

Sánchez, que ha conseguido ganar tiempo en la reunión del Comité Federal del PSOE de este sábado, retrasando la convocatoria del Congreso Federal en el que tiene que elegirse secretario general del partido, y garantizándose, por el calendario, que volverá a ser candidato, si hay adelanto electoral, también ha intentado cubrirse ante los barones, que no están muy contento con su estrategia. La propia Susana Díaz le ha pedido que aclarara con que Podemos quiere pactar: con el que apoya el Gobierno de izquierdas en Valencia o con el que defiende el soberanismo en Cataluña y Euskadi. El candidato socialista también durante su breve intervención anunció que si llegaba a un acuerdo que cambiase substancialmente el existente con Ciudadanos, volvería a someterlo a la votación de la militancia.

Rivera que es el que mejor parado sale en las encuestas (en la de este domingo de Metroscopia, se coloca como tercera fuerza política, 18,8% por delante de Podemos, 15,9% y que ve incompatible su presencia en un gobierno con Podemos, hasta tal punto que, en ese caso prefiere, y además es el único que no lo oculta, unas nuevas elecciones. En los sondeos sigue figurando como el más valorado, porque probablemente se le considera, junto con Pedro Sánchez, de los que más han trabajado para que haya un Gobierno estable. Sin embargo, el PSOE sigue situado a seis puntos de distancia del PP: 27,7 %, frente a 21%, la misma diferencia que hubo en las elecciones del pasado 20 de Diciembre.

Por último, el que ya está en plena campaña electoral es Mariano Rajoy que, siendo el más votado, es el que, después de “declinar”, no pasará por ninguna investidura. Ni tiene interés en reunirse con nadie, ni de llegar a ningún tipo de acuerdo. Con el único que podría haberlo hecho, por lo menos inmediatamente después del 20D, Ciudadanos, las relaciones están peor que nunca. Convencido de que habrá que ir a unas nuevas elecciones, ya ha empezado a hacer promesas, quiere cambiar el horario y la jornada laboral, y ha conseguido que el gallego Alberto Núñez Feijóo abandone sus aspiraciones presidenciales y se quede en Galicia.