Encuentro Sánchez-Iglesias: Nada nuevo y solo buenas palabras

Dos interpretaciones distintas, difícilmente compatibles, del encuentro que han mantenido este miércoles el dirigente socialista Pedro Sánchez, y, el de Podemos, Pablo Iglesias, en el tiempo de descuento, que acaba de iniciarse, con fecha límite el 2 de mayo, para encontrar un acuerdo para la formación de un Gobierno que evite unas nuevas elecciones generales que habrían de celebrarse el próximo 26 de junio.

Interpretación optimista por parte de Sánchez, que ha considerado el encuentro como un avance, e interpretación más realista , por parte del líder de Podemos, que ha intentado presentar su mejor cara, su cara más dialogante, para que no le acusen de ser el causante de no llegar a un principio de acuerdo, aunque, oyéndolo, no puede decirse que se hayan producido avances importantes, más allá de un nuevo encuentro en el que estará presente el dirigente de Ciudadanos Albert Rivera.

Con una cierta ingenuidad, Sánchez no ha tenido reparos en celebrar el buen tono y “voluntad de diálogo” de la reunión y ha afirmado que el gran “cambio de actitud” que se ha producido este miércoles, respecto a encuentros anteriores, es que Pablo Iglesias accede, ahora, a negociar con los socialistas y Ciudadanos en la misma mesa, algo que, hasta el momento , ha sido un auténtico tabú. Por todo ello, el líder del PSOE se ha atrevido a proclamar que “con todas las cautelas, hoy estamos más cerca del Gobierno del cambio que de nuevas elecciones”.

Un pronóstico atrevido que, se puede cumplir o no, y que depende de otros contactos y de otras reuniones, que están llenos de dificultades y de recelos, recelos por parte de Podemos, cuyo programa es incompatible con el de Albert Rivera, y recelos por parte de Rivera que ha establecido una clara línea roja con quienes, defendiendo el derecho de autodeterminación y el Referéndum, no sólo en Cataluña, sino en otras nacionalidades de España, es difícil llegar a un entendimiento.

Es verdad que este miércoles, Iglesias, que tiene graves problemas internos en su partido, según puso de manifiesto Iñigo Errejon en su primera comparecencia pública este martes, tras la purga interna iniciada por el líder de Podemos, con la destitución del número 3 del partido, Sergio Pascual, adscrito al sector “Errejonista”, se ha presentado al encuentro con Sánchez, con su mejor cara. Con su cara más amable, esa cara que le hace presentarse en público, como el generoso repartidor de regalos, lo mismo al Rey de España al que en Bruselas le donó la serie “Juego de Tronos”, una serie de culto, para los Podemitas, que a Pedro Sánchez, al que, antes de la entrevista, le ha regalado una “Historia del Baloncesto “, la gran afición del líder socialista.

Iglesias, amable, solícito, nada agresivo, a pesar de ese andar de cowboy, a punto de desenfundar, ha querido aclarar, con una gran humildad que él no quiere ser un impedimento para un pacto y ha dicho que si el impedimento está en que sea vicepresidente de un Gobierno de Coalición (un puesto del que sólo ha hablado él, con una insistencia cansina, primero con superpoderes blindados y, después como fórmula parecida a la que existe en Valencia, en la Comunidad Valenciana) está dispuesto a renunciar a favor de otro candidato. Una renuncia que parte de un autonombramiento personal, y que, además, no es gratuita. Su renuncia a estar en un Gobierno socialista si su presencia “es una dificultad” para que haya un Ejecutivo progresista del PSOE, Podemos, IU y Compromís se daría sólo si Sánchez rompe con Ciudadanos y opta por explorar, a fondo, lo que Iglesias ha calificado como “la vía de los 161”, en referencia a los diputados que tendrían esas cuatro fuerzas.
“Estoy dispuesto a ceder y a no estar en ese Gobierno”, ha asegurado Iglesias, quien ha precisado que la renuncia es a título personal y no implica también la de otros miembros de Podemos a entrar en ese hipotético gobierno progresista. Además, la formación emergente considera que debería seguir ocupando la vicepresidencia de ese Ejecutivo. Iglesias se ha mostrado dispuesto, además, a reunirse con el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, para pedirle la abstención, aunque descarta un acuerdo a tres con ese partido. Ese encuentro es, precisamente, lo que ha provocado el optimismo de Sánchez .

Lo que es evidente es que el optimismo del martes de un posible gobierno a tres en el que, de alguna forma, colaboraría Ciudadanos, y que, en principio, no fue descartado por el número dos del partido Iñigo Errejon, se ha ido disipando, aunque lo siga conservando Sánchez…