Pedro (Iglesias) y Pablo (Sánchez), no pueden vivir juntos

Cualquiera diría que no pueden vivir los dos separados, cuando la realidad es que no pueden vivir juntos, dada la insistencia de Pablo (Iglesias) en que tiene que ver a Pedro (Sánchez ) para iniciar las negociaciones para el Gobierno de coalición que Pablo (Iglesias) ha diseñado para Pedro (Sánchez), tras la investidura de Sánchez como presidente del Gobierno que se tiene que celebrar el 2 de Marzo. Iglesias conscientemente, ha querido traspasar todas las líneas rojas e, incluso, las del buen comportamiento, nombrando a sus ministros sin haberlo hablado siquiera con Sánchez y como si realmente el propuesto para la investidura, por el Jefe del Estado, hubiese sido Pablo, y no Pedro.

Y es que como bien escribe el corresponsal del Frankfurter Allgemaine Zeitung Leo Wieland, el socialista y economista Pedro Sánchez, necesita al jefe de Podemos, Pablo Iglesias, para gobernar, aunque con la prepotencia y la arrogancia que está actuando el líder de Podemos parece que la convivencia es imposible ¿Un pacto con el diablo?, se pregunta el cronista que, como gran parte de los observadores y analistas, piensan que pueden más las nuevas elecciones que un acuerdo con un partido al que quieres destruir.

¿Ha puesto Iglesias el listón tan alto porque en realidad no quiere gobernar con Sánchez, sino que tiene previsto para él y su partido el mismo destino del Pasok en Grecia, es decir, la caída en la insignificancia después de las próximas elecciones? Esta es la cuestión que se debate hoy en Europa, mientras crece el nerviosismo por la tardanza en la formación de Gobierno, y por el desmoronamiento del Partido Popular corroído por la corrupción, y la situación personal tan comprometida en la que se encuentra el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy.

Todavía no se ha producido el encuentro personal entre Sánchez e Iglesias, exigencia de este último, con el argumento de que Vicepresidente y Presidente tienen que verse más a menudo; ni se han roto las negociaciones con Ciudadanos otra de las peticiones de Podemos. Pero quizás lo más sorprendente de la jornada, haya sido la petición de Iglesias a Sánchez: tiene que abandonar la soberbia, la arrogancia y la prepotencia .La respuesta por parte del PSOE no se ha hecho esperar y Óscar López, portavoz del Grupo Socialista en el Senado, ha definido al líder de Podemos como un “oxímoron” (mezcla de dos conceptos contradictorios para crear un tercero totalmente distinto). Que Iglesias “hable de humildad y de soberbia”, es una “broma de mal gusto”, ha añadido, sugiriendo que el líder de Podemos es un soberbio, algo que se encarga de poner de manifiesto cada vez que ve un micrófono o una cámara de Televisión.

Para Pedro Sánchez, que tiene muy avanzado un acuerdo con Ciudadanos con Compromís, con Izquierda Unida y PNV (142 diputados), la cuenta atrás ha comenzado. Pero su problema es que tiene solo 90 diputados de los 350 y ahí, insiste el cronista del Frankfurter es dónde vienen los problemas. Su carrera probablemente habrá acabado, si fracasa en su intento de alcanzar la luna. Necesita ayuda, “y tal y como están las cosas, – dice el periódico alemán- sólo puede contar con el apoyo de dos frentes peliagudos: la izquierda populista de Podemos, liderada por su secretario general de corte bolivariano-leninista Pablo Iglesias, y los separatistas regionales vascos y catalanes que a ser posible quieren trocear España. Por lo tanto, Pedro necesita a Pablo”.

Pablo, sin embargo, según el perfil que hace de él Leo Wieland, es el tipo de político que a la hora del desayuno suele devorar a otros socios ambiciosos pero presumiblemente más suaves, como por ejemplo Pedro. Esto ya quedó claro incluso antes de la designación de Sánchez por parte del Rey, cuando Iglesias, sin haber intercambiado antes ni una palabra con él, lo confrontó con un plan de gobierno finalizado y listo. Éste incluía, entre otras cosas, su reclamación para ocupar personalmente el cargo de Vicepresidente, así como varios Ministerios claves para Podemos, como Interior, Defensa y, a ser posible, el doblete de Economía y Hacienda. También incluía la demanda de un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

El martes, los socialistas se disponían a retomar finalmente unas negociaciones “serias” con Podemos, pero una vez más, Iglesias, a quien obviamente le da igual quién pueda ser jefe de Gobierno “bajo él”, le metió un gol político-económico a su socio preferido. Por un lado, insistió en el referéndum en Cataluña. En segundo lugar, presentó un plan detallado de unas 100 páginas para un mayor gasto estatal en los próximos cuatro años, concretamente unos 100.000 millones de euros más.

“El candidato a la Presidencia – sostiene FAZ – quedó en evidencia una vez más, y debió verse además tan aterrorizado que hizo difundir el siguiente mensaje a través de su portavoz: “Pablo, no sabes dónde estás ni en qué momento estamos”.

Pero Pablo lo sabe perfectamente, sobre todo desde que ha visto los resultados de los últimos sondeos, que predicen que en el caso de unas elecciones anticipadas Podemos superaría a los socialistas, convirtiéndose así en la segunda fuerza política del país después del Partido Popular (PP) de Rajoy. Así pues, Sánchez, que siguiendo el modelo del SPD alemán necesita obtener en primarias la aprobación de las bases del partido para el pacto potencial antes de la votación en el Parlamento, teme ahora que las negociaciones con Podemos sólo sean un truco.