Negociaciones bajo el síndrome del miedo a una nueva recesión

Bajo el síndrome de las malas noticias económicas que van llegando con cuentagotas anunciando la posibilidad de una nueva recesión económica y cuya manifestación más evidente fue el pánico de las bolsas el lunes, un auténtico “lunes negro”, que ha continuado este martes con la bajada en Madrid de un nuevo 2,39% , hasta los 7.927 puntos, continúan los contactos del candidato socialista Pedro Sánchez para ser investido presidente del Gobierno. Contactos llenos de dificultades a los que pondrá fin este viernes, mientras negocian las respectivas delegaciones, con la anunciada entrevista de Sánchez con el presidente del Gobierno en funciones Mariano Rajoy, en el Congreso de los Diputados.

Tras la distribución del memorándum socialista a la totalidad de los partidos políticos, excepto a los independentistas y al Partido Popular, nada hace pensar que se haya avanzado mucho a pesar de que el PSOE ha rebajado sensiblemente sus pretensiones, entre ellas la propuesta estrella de una reforma federal de la Constitución y la derogación de la Reforma Laboral, llena de matizaciones, según quienes han estudiado detenidamente el documento socialista, sobre el que Podemos se ha pronunciado de forma muy positiva, especialmente en todo lo que se refiere a las reformas sociales. Quienes han comparado los distintos programas con el documento socialista sostienen que de las 43 medidas que propone Sánchez para su gobierno de progreso, 19 de ellas podrían ser aceptadas fácilmente por el Partido Popular, y tanto Podemos como Ciudadanos, los principales destinatarios del memorándum, podrían coincidir con 27 de esas medidas.

Sin embargo, es en la política económica donde se observan más contradicciones ya que es imposible sorber y soplar al mismo tiempo. Es decir no se puede ofrecer un compromiso de lucha contra el déficit y, al mismo tiempo, defender una serie de propuestas sociales que son totalmente justas, pero que dispararían aún más la Deuda y el déficit. Y es que en el programa económico donde está la clave en unos momentos que se vislumbra una nueva crisis económica internacional y una amenaza de recesión, algo que venía anunciando desde hace meses el FMI (Fondo Monetario Internacional). Una muestra de esa recesión, según algunos expertos, estaría en la bajada de las bolsas que está perjudicando, sobre todo a las empresas petrolíferas por el hundimiento del precio del barril que ha llegado a los 30 dólares (de un precio estabilizado de cien), y a los Bancos, afectados por la situación de la Banca italiana que tendrá que sufrir un rescate similar al que sufrieron en España las Cajas de Ahorro, por el temor al impago de las Deudas, y por la situación del Deutsche Bank, el mayor banco alemán, que en lo que lleva de año se ha hundido, nada más y nada menos, que un cuarenta por ciento y ha comenzado a especularse con un nuevo Lehman Brothers europeo.

Es en ese clima en el que se está negociando la investidura de un Presidente del Gobierno que lo tiene muy difícil por las exigencias que impone Bruselas, y también por los compromisos que tiene que asumir con un Presupuesto elaborado por el Gobierno de Rajoy, pero que hay que rectificar y con unos recortes que afrontar para cumplir los objetivos de déficit. Un serio enfrentamiento con Bruselas podría conducir a un aumento de los costos de endeudamiento, especialmente si hubiera algún peligro de que el BCE pudiera dejar de comprar bonos del gobierno español. Pero este escenario parece improbable. Eso es en parte debido a que el aumento de los rendimientos de los bonos podría ejercer presión para que Madrid diera marcha atrás.

El periódico norteamericano The Wall Street Journal centra su atención en la posible formación de un gobierno con Podemos, una coalición de izquierdas, dice que frenará el ritmo de las reformas pro mercado y dará marcha atrás a las medidas actuales. Tanto los Socialistas como Podemos, quieren deshacer las recientes reformas del mercado laboral, aumentar el salario mínimo e introducir políticas de bienestar y fiscales, lo que Bruselas teme podría minar los recientes logros en competitividad y frenar la inversión. Esto, según el periódico norteamericano, afectaría al crecimiento potencial a largo plazo, que a su vez podría sembrar nuevas dudas sobre la sostenibilidad de la deuda del gobierno a largo plazo, que ya se sitúa en más del 100% del PIB. Aun así, estos riesgos probablemente se materializaran lentamente, y no mientras el BCE siguiera comprando bonos del gobierno.

“Una coalición de izquierdas – cree el periódico- también intentaría encontrar soluciones al drama constitucional de España. El nuevo gobierno de Cataluña fijó el mes pasado un calendario de 18 meses para la plena independencia, un resultado que sumiría en el caos a España y a Europa. Madrid claramente necesita atajar este peligro a través de un nuevo marco constitucional. Sería bastante difícil para Sánchez liderar un gobierno que depende del apoyo de partidos separatistas. Pero eso sería imposible sin la cooperación del Partido Popular, que controla el Senado”

¿La solución?: Una gran coalición del PP y los Socialistas que pueda dar al país un periodo de gobierno estable, mientras se enfrenta a sus muchos desafíos. “Pero puede que se necesiten otras elecciones para convencer a Sánchez”.