Las dudas de Rajoy ante una investidura frustrada

Este viernes tras la entrevista del Presidente del Gobierno en funciones con el Rey, en el Palacio de la Zarzuela, después del Consejo, termina la primera ronda de contactos que el Jefe del Estado, de acuerdo con el artículo 99 de la Constitución, ha mantenido para presentar un candidato a la Presidencia del Gobierno para que sea investido en el Parlamento. A partir de esa entrevista, se sabrá si Su Majestad el Rey ha decidido presentar a la investidura a Mariano Rajoy, como candidato más votado en las elecciones del pasado 20 de Diciembre. Rajoy según ha podido comprobar el Rey, cuenta con muy pocas posibilidades para conseguir los suficientes apoyos, según se ha podido deducir de las conversaciones que el Rey ha mantenido con los representantes de los diferentes grupos políticos.

Este jueves se ha abierto incluso la posibilidad de que, a pesar de que Rajoy está preparando el discurso de investidura, decida a última hora, según ha declarado el diputado de Compromís Joan Baldovi por información proporcionada por el propio Rey, que el Presidente en funciones, decline su turno y ceda el paso al candidato socialista. Algo que se sabrá tras el despacho de Rajoy con el Jefe del Estado y que ha producido la reacción airada del secretario general del PSOE Pedro Sánchez que ha abierto una nueva bronca entre los dos al pedir que se “vaya a casa, si renuncia a presentar su investidura en el Parlamento. Este es el tiempo de Rajoy para intentar formar Gobierno. La democracia tiene sus formas, sus plazos y su tiempo y siempre dije desde el primer minuto, el 21 de Diciembre, pasado que este es el tiempo de Rajoy y hoy es su responsabilidad de hablar con todas las formaciones políticas e intentar formar Gobierno”.

Como segunda opción, el Rey puede optar por proponer al candidato socialista Pedro Sánchez, si en la entrevista que tiene que mantener con Pablo Iglesias, el candidato cuenta con posibilidades de ser apoyado por Podemos, después de tener un principio de acercamiento por parte de En Marea, y de Unidad Popular-Izquierda Unida y de Compromís. La tercera opción es dejar pasar el tiempo para presentar un candidato que esté suficientemente maduro, algo que en principio parece descartarse porque eso añadiría más inestabilidad a un proceso que ya, hasta los dirigentes europeos, han pedido que se acelere, sobre todo ahora, en que la situación económica mundial (y ahí está el comportamiento de las Bolsas), puede complicar la propia situación interna española.

Por eso, lo más probable es que el Jefe del Estado opte por presentar la candidatura de Mariano Rajoy, sabiendo de antemano que está destinada al fracaso y que además, según los diferentes portavoces que han pasado por el Palacio de la Zarzuela, es la que más rechazo produce a pesar de la atractiva propuesta de la Gran Coalición PP-PSOE – Ciudadanos. Situado en un terreno de soledad absoluta, Rajoy estaría pagando ahora, por una forma determinada de gobernar, desde una mayoría absoluta, ignorando cualquier tipo de pacto o de acuerdo, e imponiendo un rodillo que al final, le ha granjeado la antipatía de la totalidad de los partidos políticos.

Ante ese escenario que desembocará en una derrota segura en una investidura, ha cundido el terror entre las filas populares, hasta el punto de que hay sectores en el partido que serían partidarios de retrasar la investidura, hasta tener algún tipo de garantías de que existe alguna posibilidad de un mínimo acuerdo con Ciudadanos, algo impensable en estos momentos de tanteo. Para eso, Rajoy tendría que hacer un esfuerzo y elaborar una serie de propuestas atractivas para sus posibles aliados y entrevistarse, de nuevo con Albert Rivera, que está haciendo verdaderos esfuerzos por romper ese muro de hierro, que se ha establecido entre Sánchez y Rajoy y que Rajoy, a pesar de todos sus intentos, no ha podido franquear, creando una situación de enfrentamiento mutuo, nada favorable a un hipotético acuerdo.

Si efectivamente como ha podido deducir el Rey, Mariano Rajoy decide a última hora, después de escuchar a muchos responsables de su partido, ceder el turno a Pedro Sánchez, para que articule una posible salida para poder ser investido, ganaría tiempo, aunque sin garantía de que la situación mejore para él, o para su partido con otro posible candidato. Ser el candidato más votado y renunciar a su primer turno, tampoco es muy positivo para él ni para la imagen quiere transmitir de candidato ganador. La gran contradicción que está viviendo la política española es que quienes tienen opción de gobernar no tienen, por el momento la oportunidad de que puedan ser investidos. Y que quienes pueden ser investidos, acudiendo a muchas fuerzas políticas, no tienen posibilidades de gobernar con garantías de estabilidad para el país. Para los primeros el problema es la investidura, para los otros el problema no es la investidura sino el Gobierno.