Nuevo Gobierno: primera ronda de conversaciones y primer fracaso

Reunión de Mariano Rajoy en el Palacio de la Moncloa durante una hora y veinte minutos con Pablo Iglesias, líder de Podemos y con el presidente de Ciudadanos Albert Rivera, para sondear la posibilidad de un Gobierno estable que es rechazado por Rivera, y sobre todo por Iglesias, empeñado como está, en la celebración de un Referéndum en Cataluña en el plazo de un año, por imposición de su aliada en Cataluña Ada Colau, y que ahora presenta disfrazado y envuelto con una Ley de Emergencia Social a presentar en el Parlamento el día 13 de Enero; aprobación por el Comité Federal del PSOE del programa de pactos presentado por Pedro Sánchez, como alternativa a la posibilidad de que Rajoy se vea incapaz de formar Gobierno, y nueva vuelta de tuerca de la CUP (Candidatura de Unidad Popular) para encontrar una solución a lo que se ha convertido en un problema irresoluble: el nombramiento de Artur Mas como nuevo presidente de la Generalitat catalana, después de tres meses de tiras y aflojas, durante los cuales el señor Mas se ha sometido a todo tipo de humillaciones (y sigue dispuesto a seguir sometiéndose), sin llegar a ser investido Presidente de esa Generalitat que camina hacia la desconexión y la independencia de España.

Este sería el resumen de la situación del país, este Lunes 28 de Diciembre, festividad de los Santos Inocentes, cuando todos intentan buscar un marco de estabilidad para Cataluña y para España, después de sendas elecciones, celebradas entre el 27 Setiembre y el 20 de Diciembre, a las que se intenta buscar una solución, desaparecido el bipartidismo (“el turnismo ha muerto” ha proclamado Pablo Iglesias en una de las salas del Palacio de la Moncloa) e, iniciado en Cataluña, un proceso independentista al que no parece encontrarse una solución, dada la división existente entre los propios partidarios del llamado “proceso”, y la falta de apoyos suficientes entre los partidarios de Artur Mas, sumido ya, en lo que es la recta final de su mandato.

Mientras la crisis para la formación de un Gobierno catalán sigue su proceso inalterable (y acabamos de entrar en su doceava semana), este Lunes, día de los Inocentes, se ha iniciado el proceso para la formación de un Gobierno a nivel nacional con una posible Coalición del Partido Popular con Ciudadanos, un Gobierno que sería bien visto por el Ibex y por los poderes económicos que estarían encantados de que a esta coalición se sumase, el PSOE, sumido en una profunda crisis por los resultados electorales del pasado 20 de Diciembre (90 escaños, veinte menos que en 2011, y 5.530.693, cerca de un millón y medio de votos menos que hace cuatro años), y por el protagonismo de Pedro Sánchez, secretario general del PSOE desde el pasado verano, y futuro candidato electoral si no se encuentra una alternativa mejor, algo que está intentando cerrar Sánchez, con el aplazamiento del Congreso ordinario del partido que debe celebrarse en el mes de Febrero.

Ha sido este Congreso y su intención de aplazarlo, dado que en Febrero estaríamos en pleno proceso de formación del nuevo Gobierno, lo que ha desencadenado la lucha interna dentro del socialismo. Algo que no termina bien de entenderse, a menos que se quiera descabalgar a Sánchez, diecisiete meses después de ser votado por las bases, en unas primarias, secretario general del partido. Con muchos esfuerzos Sánchez ha intentado muchas heridas que siguen abiertas desde las primarias en las que fue elegido secretario general y, enfrentado ahora, con varios de los barones del partido, en lo que es una simple lucha por el poder, planeada además en el peor momento posible y cuando más daño le puede hacer a un PSOE que puede ser devorado por Podemos, y convertido en un nuevo Pasok griego.

En su intervención ante el Comité Federal, Pedro Sánchez se ha comprometido a no pactar con partidos que no defiendan la integridad territorial de España (Referéndum Cataluña) y a formar un Gobierno con la colaboración de todas las fuerzas políticas en el caso de que Mariano Rajoy no sea capaz de hacerlo él. Ese Gobierno se basaría en una serie de acuerdos como un gran pacto por la recuperación justa de la economía, nuevo estatuto de los trabadores y subida del Salario Mínimo, un pacto por la educación, la ciencias y la cultura, una reconstrucción del estado de bienestar y del Pacto de Toledo, un pacto contra la violencia de género, un pacto para regenerar la vida institucional y política, la creación de una ponencia para reforma constitucional y un gran pacto por Europa.

En resumen primer día de sondeos (tras la negativa de Pedro Sánchez la semana pasada a participar y dedicarse a liderar la oposición) y primer fracaso de Rajoy con las negativas de Rivera e Iglesias. Dicen que en esta primera ronda de rechazos, Rajoy lo tenía previsto.