Los sondeos benefician a Rivera, el “indignado del centro derecha”

A tres semanas de las elecciones generales, Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, sigue subiendo, hasta el punto de que en voto directo ya está el primero en el ranking y, en práctico empate (22,6%) con el Partido Popular ( 22,7%) y el partido socialista (22,5%) según la encuesta que, realizada por Metroscopia, publica este domingo el periódico El País , en vísperas del debate que, transmitido por Internet, celebrarán Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias. Durante el debate, que será transmitido en directo por todos los medios que lo deseen, se dejará una silla vacía ya que el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, no ha aceptado la invitación y ha delegado en la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, algo que no ha admitido El País.

En este último sondeo de 1200 entrevistas, realizado entre el 23 y el 25 de noviembre, sube el PSOE que se recupera notablemente de los últimos sondeos (gana punto y medio en un mes), se mantiene el PP, con tendencia a la baja, sigue subiendo Ciudadanos, que después del salto que dio en octubre pasando al partido de Pablo Iglesias, señale que cada vez más se separa de él, mientras Podemos se coloca en el cuarto puesto. En un 17,1%, pero con posibilidades todavía de dar el vuelco, a pesar de ser el partido que, junto con el PP, tiene más porcentaje de votantes que manifiesta que bajo ningún concepto votaría esa opción política. Es decir que todo está abierto entre esas cuatro opciones políticas.

De esta forma se configura un esquema de cuatro partidos, desaparece prácticamente, el bipartidismo qué ha estado presente en la vida nacional desde la implantación de la democracia en el país y, aumentan las dificultades para montar coaliciones estables de Gobierno. Por primera vez, en estas elecciones tendrán mucha influencia la campaña electoral y, cómo no, los debates que se celebren en televisión, así como el cara a cara entre Sánchez y Rajoy que, organizado por la Academia de Televisión para el próximo 14 de diciembre, podrán transmitir las cadenas de televisión que quieran. Desde el punto de vista estrictamente político los expertos piensan que ha sido un error del Presidente del Gobierno aceptar solo un debate, aunque es verdad que tiene más que perder aceptando todos los solicitados, ya que se convertiría en el centro de todos los ataques y, objetivamente, tiene más que perder que ganar.
En el nuevo mapa político que dibuja este domingo el periódico El País, va a tener una gran influencia la capacidad de cada partido para lograr pactos y mayorías parlamentarias. En este sentido es el PSOE el que tiene más capacidad y cintura para llegar a acuerdos, frente al Partido Popular que va a contar con las mayores dificultades para encontrar aliados. Su único aliado posible, Ciudadanos, ya ha puesto alguna condición que para el PP es difícil aceptar: que no sea Rajoy el candidato, sino otro que designe el partido, es decir la actual vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, el nombre que ha dado el propio Rajoy para substituirle en los debates. Ese veto ha provocado un endurecimiento de la campaña Popular contra Rivera. Entre PP y PSOE, Ciudadanos, optaría por el PSOE de Sánchez.

La gran sorpresa de la encuesta de Metroscopia es el protagonismo que se le concede a Ciudadanos y a su secretario general Albert Rivera, que se convierte en la reina de la Fiesta, hasta el punto que se podría producir cualquier tipo de sorpresa. Ese protagonismo se nota mucho en el interés con que fuera de España se sigue el ascenso de los llamados “partidos emergentes”: Podemos y Ciudadanos. En estos momentos la figura de Rivera acapara más curiosidad que la de Iglesias, aunque este último siga siendo más conocido.

De este modo, casi todo el espacio que hace meses ocupaba Pablo Iglesias lo ocupa ahora Albert Rivera, presentado fuera de España como “el indignado de centro derecha” y según muchos, de acuerdo con el perfil que publica este fin de semana el semanario italiano Panorama el antídoto contra Pablo Iglesias, el líder de los indignados de Podemos es, precisamente, Rivera. Ambos son el rostro joven de una España que no soporta más una clase política considerada vieja, corrupta e incapaz de crear puestos de trabajo. A las ideas radicales de Podemos, contrapone su “cambio sensato”. Una síntesis entre libre mercado y socialdemocracia que hace fruncir el ceño a la izquierda y la derecha.

En los últimos sondeos, Rivera supera en más de seis puntos a los radicales de Podemos, acercándose a los socialistas de Pedro Sánchez y a los populares del presidente Mariano Rajoy. Rivera, que antes de entrar en política trabajaba en un banco, que tiene alergia a las etiquetas de derecha e izquierda, que se considera un “centrista radical” y dice que se siente “más a gusto con Matteo Renzi o Manuel Valls que con los conservadores David Cameron y Angela Merkel”. De la izquierda tradicional lo separa también una visión laica de la sociedad: es favorable al matrimonio homosexual y al aborto, dos temas todavía tabú para la clase dirigente conservadora española.

Carismático y telegénico, se ha rodeado de profesionales, treintañeros acostumbrados a trabajar en el sector privado y a conseguir resultados. Por algo, ha encomendado la ampliación de su business plan (así llama al programa electoral) a Luis Garicano, profesor en la London School of Economics. ¿Su sueño? “Transformar a España en una Dinamarca del Sur”.