Francia debate sobre la guerra y la restricción de derechos

Este viernes se cumplen tres semanas de los atentados de París que produjeron 130 muertos, más de un centenar de heridos y un profundo shock en Europa al descubrir el poder que tiene el Estado Islámico y su capacidad para llevar el terror a miles de ciudades e, incluso, paralizar capitales que son símbolos de libertad y de los valores que representa la civilización occidental, como Bruselas, capital de la Unión Europea y de la Alianza Atlántica, y capital igualmente, según Le Monde de un “estado fallido” que es Bélgica, la ciudad en donde terminan muchas de las redes del terrorismo yihadista y que ha estado paralizada y sitiada casi una semana por sospechas de atentados “inminentes”.

Toda esta semana ha servido para que el presidente de la república francesa François Hollande intente articular esa alianza para la guerra contra el Estado Islámico, que declaró formalmente horas después de los atentados. En este sentido, Hollande está intentando construir una coalición contra el Estado Islámico. Se ha reunido con David Cameron (y después con Tusk) en París. El martes se desplazaba a Washington para entrevistarse con Obama en un ambiente enrarecido por el derribo de un bombardero ruso por parte de Turquía, el miércoles en el Palacio Eliseo se encontraba con la canciller alemana Angela Merkel, y este jueves ha viajado a Moscú para hablar con el presidente Putin, que está jugando su papel, apoyando al dictador sirio el Assad, pero colaborando con Francia en el combate contra el ISIS y que ha visto, en un grave incidente, como Turquía ha derribado uno de sus bombardeos, a lo que ha respondido instalando en la frontera siria material bélico dirigido hacia Turquía. Un paso más hacia el progresivo horror…

En Francia, a pesar de todo el horror y de la proclamación del estado de emergencia, a pesar de la demanda de asistencia dirigida a los socios europeos en aplicación del artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, “Europa, editorializa Le Monde, sigue encerrada en una negación de las amenazas que penden sobre la seguridad de su territorio y de su población”. Francia, denuncia el periódico que ya ha comenzado a criticar que la restricción de las libertades debe durar lo mínimo posible”, se ha convertido en fuente principal de reclutamiento de yihadistas y en objetivo prioritario para el Estado Islámico, sin que el resto del continente haya tomado conciencia de ello, hasta el punto que sigue desunida e impotente frente a estas importantes amenazas estratégicas, que sigue negando que sean reales”.

Sin embargo, en ese debate que se ha abierto sobre la restricción de derechos y la guerra, el más belicista de todos los medios es Le Figaro, que recuerda que cuando se declara la guerra, no se debe vacilar en demostrar la fuerza y en utilizarla. Las imágenes de París y de Bruselas en la defensiva con sus calles protegidas por el Ejército y la Policía no pueden ser, dice Le Figaro, el único mensaje para los yihadistas del Estado Islámico. “Como respuesta también deben sufrir el fuego de nuestros misiles, sentirse perseguidos y no poder descansar en ningún momento. El Charles de Gaulle y sus veintiséis aviones de combate en el Mediterráneo oriental confirma que Francia está ahora en primera línea en la lucha contra Daes”.

Porque para “aniquilar” al Estado Islámico, como lo promete el ministro de la Defensa, Jean-Yves Le Drian, no será suficiente eliminar los soldados y sus jefes, sino que será preciso en paralelo llevar una ofensiva determinada en muchos frentes. Porque luchar contra Daes supone “neutralizar a los agentes infiltrados en nuestros países y acabar con sus fuentes de financiación, del tráfico de petróleo, al de las obras de arte. Habrá que controlar sus comunicaciones codificadas, silenciar su máquina de propaganda en Internet y en las mezquitas. Por fin, habrá que anticipar una salida política y preparar el relevo en Siria. La coalición deberá movilizar todas sus fuerzas – militares, clandestinas, policiales, financieras, tecnológicas, diplomáticas – para golpear con fuerza. En todos los frentes, pero apuntando bien”.

¿Pero cuál es la solidaridad para todo esto? Después del horror de los atentados, el jefe de Estado pudo apreciar, según L’Opinion, la solidaridad de los países amigos, de Naciones Unidas; pero también la dificultad de construir esta ‘gran coalición’ contra el Estado Islámico. Hasta tal punto que las autoridades francesas prefieren ahora describirla como ‘una simple intensificación de las cooperaciones’. Su largo camino diplomático estará sembrado de escollos. Antes de todo porque, una vez pasada la emoción, los intereses nacionales aparecerán de nuevo y plantea las siguientes cuestiones: ¿Qué peso tendrá ‘la firme convicción’ de un David Cameron frente a su Cámara de los comunes, todavía marcada por el fiasco iraquí? ¿Cómo reaccionará una Angela Merkel a la cabeza de un país ahora casi neutro y alérgico a toda retórica guerrera? ¿Y un Barack Obama, bloqueado en su traje anti-Bush? Además, también habrá que contar con las potencias regionales, sin las que ninguna solución militar y a posteriori política será viable.

Hasta ahora sólo Alemania ha ofrecido tropas para substituir a Francia en África, y el británico Cameron ha prometido a los franceses que les dará acceso a las bases aéreas británicas en Chipre. Los británicos apoyarán a los franceses también con sus aviones cisternas. Además en los próximos días Cameron ha de pedir a la Cámara de los Comunes que dé su visto bueno para que Gran Bretaña participe en los bombardeos. Aunque parece que debido a la objeción de una parte de los tory tendrá que buscar apoyo entre la oposición. Hasta ahora los británicos han bombardeado solo en Irak. Y Obama, prudentísimo, sobre todo por la alianza de Francia con Rusia

La prueba de que las posturas de Moscú y de París en la cuestión siria se están acercando, ha sido la votación sobre un proyecto de resolución sobre la lucha contra el Estado Islámico y otros grupos terroristas en Siria e Irak, que se celebró la semana pasada en el Consejo de Seguridad de la ONU. La resolución Numero 2.249, propuesta por Francia y apoyada por Rusia, llama a todos los Estados a “duplicar y coordinar los esfuerzos para prevenir y eliminar los atentados terroristas perpetrados por el Estado Islámico, el Frente Al-Nusra y otros grupos vinculados con Al Qaeda”.