Independentistas divididos: quieren obligar a la CUP a que voten a Mas

Varios miles de independentistas catalanes (mucho menos de lo esperado) se han concentrado este domingo a las puertas del Parlament para presionar a los diez parlamentarios de la CUP (Candidatura de Unidad Popular) para que voten a Artur Mas, número cuatro de la candidatura “Junts pel si “, como Presidente de la Generalitat. A pesar del malestar que ha causado la convocatoria de esta concentración por parte de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), entre los responsables de la CUP, que han convocado por su parte una Asamblea el 29 de Noviembre para decidir, definitivamente, que hacen con Mas, han interpretado la manifestación de este domingo como un chantaje. No han creído ese intento de disfrazar la convocatoria como un apoyo al “proceso independentista”. La realidad es que la ANC es un organismo que maneja y que subvenciona económicamente la Generalitat y muy especialmente Artur Mas durante sus tres años de mandato.

Hasta ahora, debido sobre todo a los casos de corrupción que han terminado con Convergencia, hasta el punto de que en las elecciones generales del 20 de Diciembre se presentarán con el nombre de Democracia i Libertat, la CUP no ha querido votar a Mas, heredero de Pujol en la forma de financiar ilegalmente al partido, y protector de la familia del expresident que, constituida en banda organizada, según informes policiales, ha construido una de las más grandes fortunas de Cataluña a base de comisiones ilegales procedentes de las obras públicas concedidas por el Gobierno de la Generalitat. Para la CUP, votar a Mas sería traicionar todo lo que han venido defendiendo en su programa político y lo que ha venido predicando hasta hace sólo unos días.

La última exigencia que la CUP ha hecho a Mas para conseguir el voto de los diez diputados de los independentistas de Baños, es que firme un documento de cincuenta folios que lleva por título “Y ahora ¿qué? Manos a la Obra”, que produciría sorpresa en cualquier votante de Convergencia, porque el partido que ha gobernado estos últimos tres años la Generalitat, ha venido haciendo exactamente lo contrario de lo que se le exige. La CUP plantea tres ámbitos en los que hay que actuar: “Ruptura democrática” a través de una hoja de ruta hacia la independencia; “Plan de choque de emergencia y urgencia social” y “Proceso constituyente popular y no elitista”.

El plan de choque social incluye 39 medidas “para la mejora de las condiciones de vida”, como 240.000 becas comedor, la gratuidad del transporte público para desempleados, la paralización de 14 procesos de “privatización” de hospitales, escuelas, patrimonio público, servicio de agua y otros ámbitos. Entre esas medidas está actuaciones urgentes para hacer frente a la emergencia habitacional y a la pobreza energética”, garantizar la alimentación de las familias en especial de niños ya adolescentes, amparar a las familias que puedan ser desahuciadas y poner en marcha el acceso a la tierra para el cultivo de autoconsumo mediante bancos de tierra de carácter público. El resto de las 35 medidas es exactamente lo contrario de lo que ha venido haciendo Mas durante estos tres últimos años. Es decir que, después de haber aceptado todo lo que le ha venido pidiendo la CUP, ahora le exigen lo que el conseller de Economía Andreu Mas-Collel dice que son una serie de condiciones que daña gravemente el proceso soberanista en el ”frente europeo e internacional”.

La prudencia con la que hasta ahora se ha pronunciado Mas-Collel, el hombre clave del gobierno de Mas, el de más prestigio internacional, no responde, ni mucho menos, a las críticas internas que ha venido haciendo de las concesiones de Mas hacia los independentistas de la CUP. Críticas que coinciden con un sector importante del Govern que, poco a poco, van asumiendo que Mas no es la solución, que las cosas empeoran por días y que es mejor ir a unas nuevas elecciones, con todos sus riesgos, que un pacto con los Asamblearios de la CUP, un partido anti sistema, que defiende la salida de España del euro y de la OTAN y que su modelo de República catalana sería muy parecido a Venezuela.