Le llaman golpista a Mas, y se habla, claramente, de golpe secesionista

Hace poco más de un mes, algunos sectores nacionalistas, acostumbrados a contar con el beneplácito, e incluso con el aplauso, de la gran prensa internacional, se quedaron asombrados de que un periódico alemán, Handelsblatt, se atreviese a llamar “golpista” al presidente de la Generalitat Artur Mas, por la huida que había iniciado, hacia la ruptura de todos los lazos de Cataluña con España, hasta lograr la independencia, al margen de la Constitución española.

El periódico Handelsblatt, de gran influencia en el mundo económico, en un perfil del Presidente de la Generalitat, decía, con una cierta ironía, que “desde hace cinco años, Mas levanta ante las cámaras su prominente mentón como jefe de gobierno de la parte nordeste de España”, y se refería al personaje, heredero de Jordi Pujol, sin ningún tipo de reparos, como “Presidente golpista”, que con un plan endurecido para la secesión de España “quiere romper con la Constitución, sin escuchar al Rey, que le ha advertido que dé marcha atrás”.

Para estos nacionalistas, que durante años han contado con la simpatía de muchos medios, hablar claramente de golpismo del Presidente de la Generalitat es algo inconcebible, como inconcebible es que el periódico británico The Guardian se haya hecho eco de la tesis de los partidos unionistas en el sentido de que estamos ante un golpe de estado contra la legalidad constitucional. Un golpe de estado, o un intento de golpe de Estado, que todo el mundo intenta comparar con el que tuvo lugar el 23 de Febrero de 1981, cuando el Parlamento español fue asaltado y el Gobierno secuestrado, por un grupo de facciosos, mandados por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina, con el objetivo, sobre todo, de abolir la Constitución de 1978.

En esta ocasión se está intentando violar esa misma Constitución que establece que la soberanía está en el pueblo español y que cualquier escisión de una parte del territorio nacional tendría que ser aprobada en Referéndum no sólo por Cataluña sino por todo el país. Matizando, Matew Bennet, autor de un portal especializado en España (The Spain Report) y que es fuente de información de prestigio, para los que siguen la actualidad española en Inglaterra, y que recoge el digital español CapitalMadrid, habla de “intento de golpe secesionista”.

No se trata, es la tesis, de una disputa entre Cataluña y España, “se trata de la embestida de una minoría de catalanes, contra la mayoría de los catalanes, del resto de los 46 millones de españoles, del Gobierno y de las Instituciones”. ”Lo que proponen es un golpe secesionista, o tal vez, un pronunciamiento del siglo XXI, al viejo estilo español. Aunque muy lejos todavía de una declaración de independencia, no obstante es el desafío más grave a la democracia española, a la Constitución española y al acervo fíasico, social, psicológico y económico de España“.

Este jueves son muchos los medios internacionales que recogen la gravedad de la situación catalana, y el significado del frente a favor de la unidad de España y de la concordia y en contra del desafío del separatismo catalán, que está formando el Presidente del Gobierno, que se ha iniciado con el almuerzo de Rajoy con el líder socialista Pedro Sánchez, en el Palacio de la Moncloa, y que seguirá este viernes con sendos encuentros con Albert Rivera, e incluso, con Pablo Iglesias, cuya formación ha contribuido en parte a la situación de crisis en la que estamos, votando por la candidata independentista Carmen Forcadell como presidenta del Parlamento catalán. Estas reuniones deberían incluir también a los representantes de UPyD e Izquierda Unida, que tienen representación parlamentaria.

Este fin de semana puede ser decisivo para que los partidos políticos catalanes terminen de concretar su estrategia de cara a la toma en consideración de la proposición independentista, que será recurrida en amparo ante el Tribunal Constitucional por el PSC, al tiempo que un Artur Mas, cada vez más aislado, intenta un compromiso de la CUP, para arrancarle su voto a la investidura. A cambio está dispuesto a dar todo lo que le pidan, aunque lo más probable es que el mismo 9 de noviembre se apruebe la proposición independentista y la investidura de Mas se deje para después de las elecciones generales del 20 de diciembre.