Cataluña, y el intento de golpe del 28-O

Veinticuatro horas después de la disolución de las Cámaras por parte del Presidente del Gobierno, quienes ganaron las elecciones del pasado 27 de septiembre (Juntos por el Sí y la CUP, Candidatura de Unidad Popular) han dado el paso decisivo que nadie pensaba que iban a dar, porque ni siquiera se han puesto de acuerdo en la elección del nuevo Presidente de la Generalitat, y han decidido iniciar el proceso de ruptura con España con “la creación de un Estado catalán independiente, en forma de República ”.

Con Cataluña asombrada por el escándalo del tres por ciento que ha provocado en los últimos días, la entrada en prisión de empresarios y políticos del partido que pretende declarar la independencia, y con una nueva operación iniciada en la mañana de este martes contra el “clan de los Pujol”, con el registro de una quincena de domicilios, oficinas y despachos de importantes personajes de la burguesía catalana cercanos a Pujol y Mas, a la búsqueda de pruebas que puedan corroborar las informaciones de Andorra en las que aparecen en operaciones delictivas de blanqueo de capitales, el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol i Solei y cinco de sus hijos, (una verdadera trama organizada según el informe de la UDEF, Unidad de Delitos Económicos y Financieros, de la Policía Nacional) la mesa del Parlamento catalán ha dado un paso de difícil marcha atrás. La mesa del Parlamento ha admitido a trámite una propuesta presentada por JXSI y la CUP, en la que se da por iniciado el proceso hacia la independencia y la creación de un Estado para Cataluña. En la declaración se señala que el “proceso de desconexión democrática no se supeditará” al Estado español, y se insta al futuro Gobierno a “cumplir exclusivamente aquellas normas o mandatos.

La Mesa del Parlament ha dado luz verde a la propuesta de resolución de JxSí y la CUP, para declarar el inicio del proceso de ruptura con España, con los votos favorables de los cuatro miembros de JxSí y la oposición de PSC, SíQueEsPot y C’s -con un representante cada uno-. Según fuentes parlamentarias, está previsto que la Mesa se reúna de nuevo el miércoles para tramitar la propuesta con carácter de urgencia, con el objetivo de que pueda llevarse a un pleno extraordinario antes del debate de investidura, previsto para el 9 de noviembre, un debate sobre el que todavía, no hay ningún tipo de acuerdo ya que la Cup se niega a votar a Artur Mas, personalmente implicado en el último escándalo del tres por ciento como Presidente de la Generalitat, y varios de sus colaboradores más cercanos.

El paso que se ha dado este martes en el Parlamento catalán, en una situación de corrupción generalizada dentro del partido que articula Junts per si, y el proceso independentista, es el hecho más grave que se ha producido en España desde el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, sobre todo, si además de ser admitida a trámite una propuesta que va en contra de la legalidad constitucional, ese propuesta es votada por la Cámara autonómica y se pone en marcha ese calendario de un mes como máximo para la tramitación de las leyes del proceso constituyente, de la seguridad social y de la hacienda catalana. Al tiempo que se produce la prevista “desconexión”, es decir, que se haga caso omiso a las directrices del Estado español, “en particular del Tribunal Constitucional”, a quien los independentistas consideran “deslegitimado” y “sin competencia”, como consecuencia de la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña de 2010.

Es decir, que estaríamos en un intento de golpe de estado (un intento de violar la legalidad constitucional), y que es el Presidente del Gobierno el que tiene que desarticularlo y al que hay que apoyar. Aunque el Presidente del Gobierno, con el que hay que estar en estos momentos, haya cometido el error de que estábamos ante un “soufflé”, que poco a poco iría bajando de nivel y que, en todo caso todo lo que estaba ocurriendo, no pasaba de ser una “algarabía”. En su declaración institucional al país desde el Palacio de la Moncloa, el Presidente del Gobierno ha asegurado que estamos ante una “provocación” que va a quedar en nada, porque se va aplicar la legalidad vigente. Hay que convencerle de que estamos ante mucho más que una provocación. Estamos ante un desafío en el que nos jugamos mucho y al que no deberíamos haber llegado… y que hay que solucionar con el cumplimiento de la ley, el sentido común y la inteligencia.