Artur Mas dispuesto a “ucranizar” Cataluña

El presidente de la Generalitat Artur Mas ha aprovechado este jueves 15 de octubre su comparecencia ante los Tribunales por lo que es un acto grave de desobediencia al Tribunal Constitucional que suspendió el referéndum del pasado 9 de noviembre en Cataluña, para fortalecer su posición política dentro del complicado escenario que ha surgido tras más elecciones en las que él y su candidatura que no sólo han perdido, sino que han retrocedido en votos y escaños en el Parlamento respecto a las autonómicas de 2012.

Con el espectáculo que ha montado este jueves, Mas ha querido también enviar el mensaje a la CUP (candidatura de Unidad Popular) de que le tiene que aceptar como Presidente en el proceso independentista que se abrió con las elecciones del 27 de septiembre, al tiempo que ha querido hacer ver al Gobierno español que sigue contando con el apoyo de los movimientos sociales soberanistas, dando a entender, de alguna forma, que no está dispuesto a aceptar una posible condena del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) y poniendo de manifiesto que una de las salidas de su estrategia para llegar a la escisión de Cataluña de España es, precisamente, sacar a la gente a la calle, iniciar un proceso de resistencia civil y “ucranizar” la situación, si es necesario.

Rodeado de los miembros de su Gobierno y de los integrantes de la candidatura “Juntos por el Sí”; apoyado por casi medio millar de Alcaldes integrantes de Municipios por la Independencia, que blandían sus bastones de mando, acompañado por representantes y simpatizantes de la Asamblea Nacional de Cataluña (ANC), miembros de la sociedad civil, de los sindicatos y ciudadanos partidarios de la independencia, el Presidente catalán, entre esteladas y gritos reclamando la escisión de Cataluña de España, ha sido acompañado hasta la misma escalera del Tribunal, se ha mostrado triunfador mostrando con sus dedos las cuatro barras de la estelada y, una vez dentro, ha prestado declaración, destacando que su responsabilidad terminó en el momento que los voluntarios tomaron el relevo para llevar a cabo el referéndum, siguiendo un guión marcado por la consellera Irene Rigau y la exvicepresidenta Joana Ortega que declararon el pasado martes.

Hasta ahora, de alguna forma, los tres imputados por desobediencia grave, habrían seguido la estrategia marcada por el recurso que la Generalitat interpuso dos días antes de la consulta ante el TC en el que solicitaba al Alto Tribunal que concretara las medidas que quedaban suspendidas en su fallo previo. Al no obtener respuesta en ese momento -el recurso de súplica fue desestimado casi un mes más tarde-, los equipos de defensa de los miembros del Govern catalán imputados entienden que sus clientes no pudieron desobedecer el fallo del Constitucional. De esta manera, se quiere contrarrestar el principal de los cuatro delitos (desobediencia, obstrucción a la justicia, prevaricación y malversación de fondos públicos) que se le imputan al actual Presidente en funciones, el de desobediencia grave. El citado recurso reclamaba al Constitucional “una aclaración de la providencia de admisión a trámite” porque, a su juicio, resultaba “confusa en cuanto a su alcance”.

El espectáculo montado contra la Justicia española, a la que en algún momento el señor Mas en su declaración, enfrentándose con los fiscales, ha acusado de estar al servicio del Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, estaría encuadrado dentro de esa estrategia diseñada por la Asamblea Nacional de Cataluña de resistencia activa según el ” modelo de Ucrania”. El texto de la ANC es claro y está redactado para la fase previa a la escisión de España”. Durante esta fase se han de ir realizando actos de desobediencia civil de diferentes niveles para ir conociendo la fuerza real de la ANC, para perder el miedo de la mayoría de la población, para ir creando la sensación de crecimiento seguro y constante y para neutralizar al sector de la población hoy contrario pero que ha de llegar a ver su futuro con mucha tranquilidad en una Catalunya independiente”.

Así pues, el plan previsto sigue en marcha ante un Gobierno sobrepasado por los acontecimientos, desconcertado por la crisis interna que está sufriendo el partido que lo sustenta, que se descompone por días, y sin que se sepa quién manda en una organización que se pretende dirigir desde la Moncloa, pero que ni se dirige, ni se quiere dirigir, ya que hay una decena de organizaciones territoriales sin responsables o con responsables que han dimitido. Un panorama estremecedor de cara a unas elecciones convocadas para dentro de dos meses, y con una Autonomía que empieza a “ucranizarse”.