Inés Arrimadas, la rejuvenecida cara de una nueva clase política

Cuentan que cuando al día siguiente de las elecciones catalanas, Marca el periódico de referencia de Mariano Rajoy, publicaba en portada la foto de Inés Arrimadas, la líder de “Ciudadanos” luciendo una bufanda del Barça, el Presidente del Gobierno se dio cuenta, por primera vez, de que algo muy importante había ocurrido en Cataluña y que acababa de nacer un partido que le iba a dar muchos quebraderos de cabeza. Tantos quebraderos que la última encuesta elaborada por Metroscopia sitúa al partido de Arrimadas-Rivera, casi en situación de empate técnico con el PP.

La aceleración informativa de los últimos días y de las últimas semanas, no ha dado tiempo en poner el foco sobre esa figura, nueva y fresca, de una política andaluza, Inés Arrimadas (Jerez. de la Frontera, Cádiz, 1985), que es la líder de la oposición en Cataluña. Una política que se ha convertido, sin apenas conocimiento de los electores, en la referencia de la oposición en el Parlamento catalán como representante de Ciudadanos, la segunda fuerza política catalana, y la que está destinada a marcar la política no independentista de Cataluña.

Ya el mismo domingo 27 de septiembre, la mayoría de los españoles se quedó asombrada del desparpajo y la seguridad con los que esa joven jerezana de 34 años, licenciada en Derecho y en Administración de empresas, se ofrecía a iniciar conversaciones con todos los grupos políticos para intentar, a la vista de los resultados, llegar a un acuerdo, pedir la dimisión de Artur Mas por su fracaso electoral y anunciar que, con Ciudadanos llegaría una estabilidad política en Cataluña, después de años de política partidista en Mas que ha quedado supeditada a un proyecto independentista, mientras se descuidaba la política cotidiana y, sobre todo, el estado de bienestar.

Al nombramiento de Arrimadas le siguió por parte del Partido Popular, el de García Albiol, con el argumento de que con Alicia Sánchez Camacho, el partido se hundía y que había que aprovechar, según los estrategas del PP, el error cometido por Albert Rivera en no presentarse como cabeza de lista en Cataluña, huyendo de su compromiso, cuando podía haberse presentado y luego ceder su puesto a Arrimadas para concurrir a la Presidencia del Gobierno de España, y no optar de entrada, por alguien que sólo conocían el 30 por ciento de los catalanes, según encuesta del Centro de Investigaciones Sociologicas (CIS). “Hemos encontrado, aseguraban a este cronista representativos diputados populares, la forma de parar a Ciudadanos”.

Tan poco convencido estaba este cronista de tan optimista tesis que estuvo manteniendo exactamente lo contrario y así lo escribió. “El efecto Albiol beneficiará a Ciudadanos”. Y así ha sido, con una candidata, además, recién salida de la dirigencia del partido de Rivera. Arrimadas es la más joven de cinco hermanos, hija de un abogado y de una ama de casa de Salamanca. Cuando dijo a su familia que entraría en la política, para ellos fue lo mismo que si hubiese dicho que quería ser astronauta.

Licenciada en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, su primer empleo fue en el Grupo MAT (sector de transportes), habiendo empezado a trabajar en 2006 para la consultora Daleph, especializada en políticas públicas. Dos años más tarde, debido a su trabajo, cambió Andalucía por Cataluña y se fue a Barcelona. Con facilidad para los idiomas, además del castellano, habla inglés y francés (hizo una post graduación en Nice), italiano y catalán que aprendió rápidamente hasta el punto que lo domina a la perfección.

Si el objetivo principal del nombramiento de Albiol era frenar el voto popular, que ya se veía que se estaba yendo a Ciudadanos en una verdadera sangría, porque Ciudadanos es el partido que realmente ha defendido el discurso nacional en Cataluña, no parece que Albiol fuese el candidato más adecuado para ese tipo de batalla. Si bien en un intento de justificar el nombramiento se aportaba el dato de que, según una encuesta, el 37% del voto del PP se había ido a Ciudadanos. Para que el PP pudiera recuperar los votantes de las autonómicas de 2012 debería haber recuperado a 176.000 electores que se habían pasado ya al partido de Rivera y otros 57.000 que estaban instalados en la abstención.

Inés Arrimadas, un rostro nuevo, rejuvenecido, atractivo en la política nacional, es también una bocanada de aire fresco en el enrarecido clima político nacional. No sólo es la verdadera triunfadora de las elecciones del pasado 27 de septiembre, es quizás, el mejor ejemplo de esas nuevas generaciones que, suficientemente preparadas, se están incorporando con gran rapidez a la envejecida política española… Su secreto según ella misma es “hablar claro, no mentir, no robar y buscar el diálogo y el consenso”.

  1. IberLaieta says:

    El triunfo de Ciutadans en el resto de
    España ,seria de gran ayuda para cataluña,ya que ayudaría a
    desmontar el argumentarlo de los Nacionalistas,por el cual los
    catalanes solo les podemos votar a ellos porqué España no nos
    quiere y solo ellos nos defienden y protegen y que por el hecho de
    ser catalanes somos una cosa diferenciada y especial y ademas el
    autentico ideario del Catalanismo es la voluntad de influir en el
    resto del Estado y no el ideario de los trileros que actualmente nos
    gobiernan en Cataluña que toman a esta como una propiedad,para
    servir a sus intereses egoístas y que tanto daño están haciendo a
    Cataluña