Pablo Iglesias en sus peores días

Pablo Iglesias, máximo dirigente de “Podemos”, está viviendo sus peores días, tras su gran fracaso electoral del pasado domingo en Cataluña, donde en vez de sumar a la plataforma “Catalunya Sí que es Por” (ICV, Esquerra Unida, Equo y Podemos) restó, y le hizo perder dos escaños, convirtiendo a la formación de izquierdas, en la cuarta fuerza política, muy cerca del Partido Popular, el gran derrotado en lo que han sido unas elecciones decisivas.

Obsesionado con presentarse como la auténtica alternativa a Artur Mas y a “Junts pel Si” , igual que sigue presentándose como alternativa al Partido Popular, y al Gobierno de Rajoy, ignorando el deterioro electoral y de imagen que viene sufriendo desde las elecciones andaluzas (también su formación iba a ser imprescindible para la formación de una mayoría en aquella Comunidad), Iglesias, con un ego que sobrepasa todo lo imaginable, y con la soberbia de quien se cree destinado a los más altos y privilegiados puestos de la política nacional e internacional, todavía no es consciente de que los tiempos de vino y rosas han pasado y que acaba de empezar una nueva etapa para él y para su formación, durante la que tendrá que conquistar parte del terreno perdido por ese intento de abandonar sus señas de identidad y ser lo más transversal posible.

Cómo estará la situación, que es ahora el dirigente de Izquierda Unida, Alberto Garzón, que ha recibido todo tipo de desprecios por parte de Pablo Iglesias, a pesar de la amistad que les une, el que está manifestando las mayores reticencias hacia Iglesias, hasta el punto que le ha retado para que puedan competir entre ellos, en unas primarias. Garzón, que en un principio estaba dispuesto a ir de número uno por Málaga, condición que le ponía Iglesias para que no compitiera con él por Madrid, si había acuerdo Izquierda Unida-Podemos, parece haberse dado cuenta de que, después del fracaso electoral catalán, el dirigente de Podemos iba de farol y que su único interés es que el nombre de “Podemos” figure en las papeletas, algo que por ahora, ha impedido el acuerdo con Compromis en la Comunidad Valenciana, donde igual que en Madrid y Barcelona, una amplia coalición de izquierdeas ha conquistado la Alcaldía de la ciudad.

Lo único que le ha interesado hasta ahora a Iglesias de Izquierda Unida, que ha desempeñado un papel fundamental en la transición y en el cambio, es fagocitarla, y quedarse con su electorado con unos métodos impropios de quienes comparten muchas aspiraciones comunes. Y si no, recuérdese esa intervención pública, en la que se consideraba depositario de todas las esencias de la izquierda para afirmar que siguiesen viviendo en su “pesimismo existencial” que no quería saber nada de ellos… “Os encanta – era el discurso de Iglesias- reconoceros en esa cultura de la derrota. El típico izquierdista, tristón, aburrido, amargado… la lucidez del pesimismo. Me parece súper respetable, pero a mi dejadme en paz. Sois unos cenizos. Podéis cantar la Internacional, tener vuestras estrellas rojas… pero, coceos en vuestra salsa, pero no os acerquéis…”

La decisión de Alberto Garzón de pedirle a Iglesias que pelee con él en unas primarias si hay acuerdo con “Ahora en común” la plataforma en donde está el joven dirigente de Izquierda Unida, responde a la situación de debilidad en la que se encuentra Podemos y su principal dirigente. En esta misma operación estarían la plataforma “convocatoria Cívica”, promovida por el otro Garzón (Baltasar el juez), Gaspar Llamazares, la exdiputada Cristina Almeida y respaldada el que fue eurodiputado de Podemos, Carlos Jiménez Villarejo, el exministro Federico Mayor Zaragoza, el Premio Nobel Pérez Esquivel y el cantante Miguel Ríos.

Es decir que, después de intentar destruir a Izquierda Unida desde dentro, Iglesias puede encontrarse que Alberto Garzón, uno de los parlamentarios más brillantes del Congreso de los Diputados con el que se ha negado a hacer ningún tipo de acuerdo, le puede comer la merienda. Ojo al dato y, muy atento a la encuesta de este domingo de Metroscopia.