Rajoy: “Quiero la cabeza de Alfredo García”

Este cronista desconoce si Mariano Rajoy Brei, presidente del Gobierno, es cinéfilo y si, además de ser un apasionado del deporte, es un entusiasta del cine. Por eso, ignora si para ponerse en situación en la jornada de reflexión de las elecciones catalanas del pasado domingo 27 de septiembre, vio dos películas que tienen alguna relación con los tiempos convulsos que estamos viviendo. Una es Independence Day, el film de Roland Emmerich, uno de los más taquilleros de la historia del cine.

Otra es la que ya se ha convertido en un clásico y que, en su momento, produjo todo tipo de rechazos y de críticas, por su violencia y su sadismo: “Quiero la cabeza de Alfredo Garcia”. Rajoy , que odia la violencia y el sadismo y que, sin duda, es un hombre de paz, se habría asombrado de la película de Sam Peckimpah, y de su argumento: la reacción violenta y justiciera del que todos llaman “el Jefe” (Emilio Fernández) que, para vengar un delito contra su honor, pone precio a la cabeza de Alfredo García, el hombre que le ha traicionado y humillado.

En ese sentido, Mariano Rajoy Brei puede sentirse contento a pesar de su pacifismo innato. Está a punto de conseguir la cabeza de quien le ha engañado y traicionado, el Alfredo García catalán, Artur Mas i Gavarró, presidente de la Generalitat. La tiene, además, por partida doble. Porque se la proporcionará, nada más y nada menos, que los radicales de izquierdas antisistema de la CUP (Candidatura de Unidad Popular), que han anunciado que bajo ningún concepto le votarán como nuevo Presidente de la Generalitat, y lo han vuelto a repetir este martes, y porque se la dará el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que también este martes, cuarenta y ocho horas después de la jornada electoral, le ha imputado por un posible delito de “desobediencia”, castigado por el Código Penal con multa de tres a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público, por tiempo de seis meses a dos años. Si además, el Tribunal apreciase usurpación de funciones, la suspensión podría ir de uno a tres años y la pena de prisión podría elevarse a un año.

La sala civil y penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluñaa decidió, en diciembre, investigar al presidente de la Generalitat, Artur Mas, por organizar la consulta alternativa del 9 de noviembre. Los magistrados admitieron a trámite la querella de la Fiscalía General del Estado en la que se acusa a Mas y a dos de sus consejeros por presunta desobediencia.

Hay que recordar que, en su momento, el pleno de la sala civil y penal del TSJC, después de más de cuatro horas de reunión, acordó por mayoría admitir a trámite “todas las denuncias y querellas vinculadas a los hechos relativos a la presunta desobediencia de la resolución del Tribunal Constitucional del 4 noviembre 2014”, según una nota emitida entonces por el tribunal catalán. La investigación también abarcaba “todos aquellos hechos que, de manera directa o indirecta, estuviesen relacionados” con la desobediencia respecto a la consulta soberanista.

Nueve meses después de admitir la querella de la Fiscalía, y apenas dos días más tarde de las elecciones del 27-S, y según el ministro de Justicia Rafael Catalá para no confundir el tiempo judicial con el político (algo que hasta ahora no ha ocurrido en otros casos), el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha citado a declarar como imputado al presidente de la Generalitat, Artur Mas, por la consulta independentista del pasado 9 de noviembre de 2014. Mas declarará el próximo 15 de octubre como imputado por un presunto delito de desobediencia. También lo harán, dos días antes, la exvicepresidenta del Gobierno Joana Ortega y la consejera de Enseñanza, Irene Riga.

Este cronista anunciaba el lunes, en este misma sección, que las primeras víctimas del tsunami catalán podrían ser Artur Mas y Mariano Rajoy. Rajoy, por dos vías distintas, ha conseguido la “cabeza de Alfredo García”. Y lo que está todavía por escribir, es el futuro de Rajoy, asediado por el fundador del partido, José Maria Aznar, y, por parte de su partido que calla, pero no otorga, y que teme ansioso los resultados de las generales del mes de diciembre que, a la vista de todos los procesos electorales que se han venido celebrando desde mayo del año pasado, parece inexorable.