De la Algarabía y el Soufflé al triunfo del independentismo

Lo que se esperaba desde hace meses, y que el Gobierno no quería ver, se ha producido este domingo 27 de septiembre en las elecciones autonómicas catalanas, secuestradas por el independentismo y, convertidas por la fuerza de los hechos, en unas elecciones plebiscitarias de una política que pretende poner en marcha la independencia de Cataluña y su escisión de España para convertirse en un nuevo Estado de una Europa a la que es prácticamente imposible su incorporación.

En líneas generales se ha producido una victoria del independentismo en escaños (72, cuatro más de la mayoría absoluta gracias a los diez que aporta la CUP, Candidatura de Unidad Popular) pero no en votos, si se compara con los votos de los partidos “unionistas” el PSC, gracias a los esfuerzos de Sánchez e Iceta, ha conseguido salvar los muebles y ha perdido solo cuatro diputados, cuando todas las encuestas le anunciaban un desastre. Pero el desastre, el verdadero desastre ha sido para el Partido Popular que ha pasado de 19 diputados a 11 y al experimento montado por Pablo Iglesias “Catalunya si es que pot”, Quienes (ICV ) iban con él, tenían 13 diputados y han perdido dos, para colocarse en once. Iglesias, que se había presentado como alternativa a Mas y que ha venido insistiendo en que estas elecciones eran la primera vuelta de las generales de diciembre, en las que también pretende presentarse como alternativa al PP, ha vuelto a demostrar que en estos momentos es un verdadero fiasco y que tiene que replantear toda su estrategia, sabiendo que el peligro para la Izquierda no es Izquierda Unida, sino él.

Ciudadanos con 25 escaños es otro claro vencedor de estas elecciones al convertirse en la única alternativa a Mas, que a estas alturas se ignora si va a contar con el voto de la CUP para ser investido Presidente o, por el contrario los posibles candidatos en las negociaciones que comienzan este lunes, serán Oriol Junqueras o Raül Romeva. El partido de Rivera está dispuesto a intentar formar gobierno alternativo, difícil alternativa dada la situación crispada que está viviendo Cataluña y que supone un verdadero problema al que, todavía, después de lo que ha pasado el señor Rajoy no ha dado ninguna respuesta.

Con ese escenario hay que esperar que es lo que puede producirse a partir de este lunes 28 de septiembre, un día histórico para Cataluña, para España, y sobre todo, para la convivencia entre catalanes “independentistas” y “unionistas”, enfrentados ya desde hace meses, por el progresivo radicalismo de Convergencia, representante genuina de la burguesía catalana, y por la miopía del Gobierno español que nunca llegó a creer que podían ganar los que han ganado, y que ha contemplado todo el proceso desde la indolencia y la incredulidad.

Hace ahora tres años (Diada de 2012) el presidente del Gobierno Mariano Rajoy contemplaba el proceso entre lo que el llamaba “Algarabía ” y el “Soufflé”. La Algarabía, del árabe “Al garabiya”, es una palabra sonora, hermosa, deslumbrante, que viene a significar algo así como “charla incomprensible” o idioma que hablaban los moriscos en España y los cristianos no entendían, aunque el moderno diccionario de la Real Academia Española también la define como un “griterío confuso” o “una manera de hablar atropelladamente”. Para Rajoy la Diada de 2012, en la que empezó el proceso independentista, no dejaba de ser una ” Algarabía”, algo de lo que se habrá arrepentido.

Como se habrá arrepentido de haber creído, y así nos ha ido, que lo de la independencia era un “soufflé” que poco a poco iría bajando de nivel. Lo que el Presidente del Gobierno español creía que era un simple “soufflé”, que tarde o temprano, tendría que bajar o una “algarabía”, cuando cientos de miles de catalanes salieron a las calles formando la “V” del voto, o la cadena humana de la Vía de la Independencia, o la concentración de la Meridiana del pasado 11 de septiembre, ha desembocado este domingo 27 de septiembre en una victoria a los puntos del independentismo y, en un problema nacional que probablemente no empezará a encauzarse hasta después de las elecciones generales del próximo mes de diciembre.